Día Internacional del Pueblo Gitano: “Nuestra cultura es mucho más rica que los estereotipos consabidos”
Con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano, Joaquín López Bustamante, conductor de Gitanos en RNE, recuerda que España no sería completa sin su pueblo gitano: comunidad histórica y diversa cuya cultura continúa enfrentando prejuicios
Antonio Flores, Rosario Flores y Lolita Flores en una imagen de álbum familiar. (Europapress)
“A la pregunta de cuántos gitanos viven en España, siempre respondo lo mismo: en España no vive un millón de gitanos; en España hay un millón de españoles que somos gitanos”. El matiz, insiste, no es menor. Define una identidad que no se sitúa al margen, sino en el centro mismo de lo común. “Somos ciudadanos españoles, orgullosos de nuestra gitanidad, y a la vez profundamente arraigados en nuestras tierras: andaluces, catalanes, vascos…”. Quien habla es Joaquín López Bustamante, director y presentador del programa `Gitanos' de Radio Nacional de España, una de las tribunas más constantes —y menos complacientes— en la representación contemporánea del pueblo gitano.
MADRID, 21 02 2026.- El cantaor, compositor y músico Israel Fernández es condecorado durante el acto de homenaje al pueblo gitano( EFE J.J. Guillen )
Desde ahí ha trazado, durante catorce temporadas, un mapa deliberadamente heterogéneo: “Se trata de mostrar que la cultura gitana es mucho más rica que el repertorio de tópicos al que suele reducirse. Hay gitanos y gitanas —y especialmente mujeres— con trayectorias relevantes en ámbitos sociales y académicos”. En su enumeración no hay afán de excepcionalidad, sino de convicción ya que todas han pasado por su programa radiofónico: profesoras, antropólogas, abogadas, una activista LGTBI, una monja misionera, una artista drag; esta misma semana, un policía nacional gitano, investigador en delitos de odio, con un recorrido académico notable. No son casos aislados: son la parte visible de una realidad sistemáticamente simplificada.
España, sostiene Bustamante, no se entiende sin el pueblo gitano: no solo por su peso histórico, sino por su presencia demográfica, social, artística, cultural y lingüística. Una evidencia que, sin embargo, convive con una persistente inercia de exclusión. Décadas antes de que ese diagnóstico encontrara formulación pública en espacios como el suyo, otra voz —más intuitiva, más desbordada— había señalado el mismo desajuste. “Yo soy gitana de adentro. Desde muy pequeña me he criado entre gitanos; creo que mi abuelo materno lo era. Pero no es solo la sangre: yo siento a los gitanos, conozco sus leyes, sé cómo se respeta la raza. Nunca se ha comprendido su verdadera personalidad”.
Lola Flores en una imagen de archivo. (Gtres)
En una conversación con Jesús Quintero, en 1990, Lola Flores desarmaba el cliché con una mezcla de instinto y experiencia: “La gente dice: ‘Es gitano, tiene gracia, baila y canta…’. No. El gitano tiene un sexto sentido. Si hubiera tenido las oportunidades que se han dado a otros, habría llegado muy lejos. ¿Qué han hecho de malo? Les quitaron todo, y cuando faltaba algo, se lo echaban a ellos. Así acabaron tomando cañas de los ríos y haciendo canastas para poder subsistir. Yo los conozco bien”. Hoy, 8 de abril, esas palabras adquieren otra densidad. Se conmemora el Día Internacional del Pueblo Gitano, instituido en 1971, en el I Congreso Gitano de Londres. La fecha no corrige la historia: la ilumina. Porque la trayectoria del pueblo gitano en Europa —y en España— está atravesada por leyes de persecución, intentos de asimilación forzosa, expulsiones y episodios de violencia institucional.
Lola Flores junto a Jesús Quintero en una de las múltiples entrevistas que compartieron
La sociedad ha cambiado; el reflejo, no tanto. Los prejuicios persisten con una tenacidad que desmiente cualquier relato lineal de progreso. Y en ese punto, la voz de Lola encuentra un eco inesperado en otra escena, mucho más reciente y, en apariencia, ajena: un estadio de fútbol.Allí, su sobrino, Quique Sánchez-Flores, hijo de Carmen Flores, convertía el insulto en una toma de posición. No como reacción aislada, sino como continuidad de una memoria:“Estoy orgulloso de cada poro de mis venas que respira gitano. Una cosa es ser gitano o tener una parte gitana, y otra que se utilice como insulto racista. Eso es aberrante. El problema no son los estadios, sino quienes creen que en ellos todo vale, que pueden decir lo que quieran. Nosotros venimos a trabajar en un espacio que exige respeto. Y que, en estos tiempos, se nos reduzca a ese tipo de insultos rompe cualquier idea de convivencia”.
El entrenador Quique Sánchez Flores.(EFE L. Rico)
Sin referentes políticos, pero con el apoyo del rey
Precisamente ante este tipo de circunstancias, sería necesario que hubiese representación en lo que constituye la base misma de los derechos: la política. “Actualmente ha habido un retroceso. En la anterior legislatura hubo tres diputados gitanos: dos mujeres y un hombre, y además pertenecientes a distintos partidos políticos: Ismael Cortés por Podemos, Beatriz Carrillo por el PSOE y Sara Jiménez por Ciudadanos. Fue un contexto en el que, al romperse parcialmente el bipartidismo, hubo más posibilidad de incluir gitanos en las listas”, relata Joaquín López Bustamante, quien también menciona al único diputado gitano autonómico por Más Madrid: Samuel Escuredo.
“Hay casos concretos fuera de España, por ejemplo el ministro de Trabajo de Rumanía, Petre-Florin Manole, que es gitano. Pero, actualmente, la representación política es casi inexistente”, añade, recordando al mismo tiempo un gesto histórico: el respaldo del rey Felipe VI al pueblo gitano.
Beatriz Carrillo , cuando presentó la campaña institucional de sensibilización contra el racismo, a 19 de marzo de 2026, en Madrid . (Eduardo Parra / Europa Press)
Fue el año pasado, con motivo del 600 aniversario de la llegada del pueblo gitano a España. “Surgió porque el rey aceptó ser padrino de honor de las celebraciones. Lo que yo pensaba que sería una breve frase se transformó en un discurso completo, y además era su debut radiofónico, la primera vez que hablaba en radio y lo hizo para visibilizar al pueblo gitano, desde Radio Exterior, que nos escuchan en todo el mundo. De eso estoy muy satisfecho”, explica Bustamante, conductor de Gitanos en RNE.
“En enero de 1425, un hombre llamado Juan de Egipto Menor obtuvo el primer salvoconducto que le permitió viajar libremente por España. Seis siglos después, la historia de los gitanos españoles sigue siendo en gran parte desconocida; una historia marcada por persecución y resistencia, hasta que nuestra Constitución dotó a todos los ciudadanos de iguales derechos y deberes. Y, aun hoy, las cifras revelan discriminación y rechazo…”, subrayó Felipe VI, señalando con claridad la persistencia de la desigualdad.
Joaquín López Bustamante añade: “Los prejuicios están muy arraigados. El racismo es estructural; no se puede erradicar un estigma de siglos en poco tiempo. Pero sí hay avances: de la sociedad, de la propia comunidad. Se vislumbra un futuro en el que, poco a poco, se derribarán estereotipos. El arte es una vía poderosa para romper barreras”.
Y en ese horizonte, la diversidad interna del pueblo gitano se convierte en su mayor riqueza. “Una comunidad tan numerosa no puede ser homogénea; eso es precisamente lo que la fortalece. Nos reconocemos como gitanos, compartimos un origen común, pero la comunidad es profundamente diversa: orientación sexual, religión, ideología. Hay gitanos de derechas y de izquierdas, evangelistas, católicos, ateos… y esa diversidad atraviesa todos los ámbitos de la vida, dándole al pueblo gitano una complejidad que, lejos de debilitarlo, lo hace invencible.”
“A la pregunta de cuántos gitanos viven en España, siempre respondo lo mismo: en España no vive un millón de gitanos; en España hay un millón de españoles que somos gitanos”. El matiz, insiste, no es menor. Define una identidad que no se sitúa al margen, sino en el centro mismo de lo común. “Somos ciudadanos españoles, orgullosos de nuestra gitanidad, y a la vez profundamente arraigados en nuestras tierras: andaluces, catalanes, vascos…”. Quien habla es Joaquín López Bustamante, director y presentador del programa `Gitanos' de Radio Nacional de España, una de las tribunas más constantes —y menos complacientes— en la representación contemporánea del pueblo gitano.