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Valérie Tasso: “Me ofrecieron un programa de televisión a cambio de sexo”

“C. es un presentador televisivo muy popular en España. Está casado (evidentemente), es padre de varios hijos y tiene una amante, además de mí, desde hace

Foto: Valérie Tasso: “Me ofrecieron un programa de televisión a cambio de sexo”
Valérie Tasso: “Me ofrecieron un programa de televisión a cambio de sexo”
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    “C. es un presentador televisivo muy popular en España. Está casado (evidentemente), es padre de varios hijos y tiene una amante, además de mí, desde hace mucho tiempo. No sé por qué me acuesto con él”. Este es un extracto de Diario de una mujer pública, el nuevo libro de Valérie Tasso, que pretende ser una continuación, una suerte de contracrónica novelada, de Diario de una ninfómana, una obra polémica en la que relataba su experiencia como prostituta.

    “Empiezo a follarme a C. después de firmar el contrato”, relata la escritora en su libro. Y continúa unos párrafos más adelante: “Ya ha comenzado a instalarse la rutina, acaba el programa y nos vemos en la habitación de mi hotel. Intentamos escondernos de A. el productor, que también me ronda”.
    Así surgen las preguntas sobre las identidades de quienes pueblan este mapa de las relaciones dentro de los medios de comunicación que Tasso plasma en su obra. Suena el nombre de Javier Sardá. Llegados a este punto, la autora, con su franqueza habitual, deja claro que el presentador no es uno de los retratados, puesto que el fin de este nuevo diario se sitúa en 2004, un año antes de que ella comenzase a trabajar en Crónicas marcianas. “Sardá fue una pequeña época de mi vida, y con Sardá no tuve absolutamente nada entre otras cosas porque estaba con Ana, su futura mujer, a quien yo conocía personalmente”, explica Tasso en conversación con Vanitatis.
    Su currículo resulta impactante. “He trabajado con un montón de gente”, cuenta, y añade: “He cambiado muchas cosas, los nombres que aparecen, las letras, no son para nada las reales… la C. del presentador no es ni Carlos ni Christian ni el apellido de esta persona”.
    Y es que, según cuenta, ha cambiado “incluso situaciones para que no se reconozca a los personajes, porque a lo mejor ese presentador que digo en el libro que tiene canas, tantas canas no tiene. Lo de menos es realmente el sexo, lo importarte es contar cómo funcionan realmente algunos medios de comunicación y obviamente yo no puedo contar mi experiencia sin mencionar a algunos productores y directores, escondiéndoles”.
    “Los medios de comunicación son lavabos públicos”
    En su nueva obra la escritora francesa se adentra en los entresijos del mundo de la televisión y los medios de comunicación que, a tenor de sus declaraciones, no salen bien parados. Cuando le pedimos una definición de lo que son para ella los media pregunta con picardía: “¿De verdad quieres que te dé una?”. Todo ello antes de soltar con contundencia: “Son lavabos públicos. Son urinarios mal hechos, porque resulta que la orina no acaba de bajar por la tubería, se queda ahí flotando y se pudre”.
    Lo dice desde la experiencia, la suya propia, porque no quiere hablar de otra cosa que no sea lo que ella ha vivido. “Nunca he puesto el nombre de un cliente en ningún libro ni he hecho alusiones que pudieran dejar entender quién era quién, al contrario, siempre he protegido a la gente”, comenta sobre las personas de las que habla en el libro.
    Cuando le preguntamos por las reacciones de aquellos que para nosotros siguen siendo anónimos al verse reflejados en sus páginas, cuenta: “El presentador me llamó, me dijo: ‘Valérie, la presentación es cruel, pero es acertada’, y eso me encantó, me pareció un tipo muy inteligente, le subestimé completamente”.
    Su intención a la hora de escribir no era ridiculizar ni satirizar a nadie, y eso que ha visto cómo el velo que supone la magia de la televisión caía ante sus ojos. “Me di cuenta de que no es oro todo lo que reluce y que el glamour que se te vende como espectador es falso, porque yo he visto cada escena que te daban ganas de llorar”.
    Así, cuenta que ha estado “en la sala de maquillaje de algunas televisiones” y ha visto “como alguna maquilladora salía a llorar porque fulana de tal, que iba de diva, decía que la habían maquillado fatal, que era una mala profesional”. También asegura: “He visto tertulianas pelearse hasta arrancarse el pelo, que yo decía: ‘Estáis locos’, y todo esto por la competencia que hay y por tener una exclusiva”.
    El neopuritanismo, la doble moral y el sexo
    Ella, que considera que “una película porno es más honesta que un telediario”, denuncia la doble moral instalada en la sociedad actual, pero lo tiene muy claro, hay cosas que no está dispuesta a hacer. “Se me acerca un productor que me quiere dar un programa de televisión a cambio de sexo, que tiene mucha pasta y muchas relaciones a nivel político y yo le mando a la mierda, porque ya me está demostrando que tiene neuronas que no funcionan”.
    Y es que su pasado en la prostitución es para algunos poco menos que un estigma. “La gente piensa que porque yo he sido una meretriz, he contado mi paso por la prostitución, que soy capaz de cualquier cosa por vender y ganar dinero y no… curiosamente en esta sociedad tan malpensada, los que parece que son no son y los que son no son realmente lo que parecen”, comenta en referencia a su rechazo a aparecer aireando nombres y secretos de personajes conocidos en algunos programas de televisión, por lo que la han ofrecido mucho dinero.
    Sin embargo, ella, que conoció a algunos políticos en un ámbito más privado, sí opina sobre la sexualidad de este particular segmento de la población. “Me encantaría que los políticos pudieran hablar de sexo con total tranquilidad, es más, les votaría, pero como hay este tabú alrededor del tema…”, asegura. También deja claro que le parece “absolutamente normal que un político pueda mantener relaciones sexuales, lo importante es que lo haga con discreción, no como Berlusconi, que además hace de sus orgías, cada dos por tres, una apología de su lado machote”.
    Ella no se sonroja ni tiene miedo a las críticas, y eso que ya las sufrió con la salida al mercado de Diario de una ninfómana. “Proporcionalmente, he recibido más halagos que críticas, porque afortunadamente aunque hay muchos tontos, también hay mucha gente que tiene dos dedos de frente”.A esas personas con amplitud de miras, esas que no la juzgaron tras reconocer en un libro sus experiencias como meretriz y disfrutaron leyendo sus encuentros, escritos de forma directa, sin tapujos y llamando a todo por su nombre, será a quienes les llame la atención la nueva obra de Valérie Tasso. “No me he arrepentido de haberme convertido en una mujer pública. Entre otras cosas porque lo que soy ahora es gracias a esto. Hay que coger la parte positiva, ha habido momentos muy duros, pero también es muy bueno aprender de los baches. No todo en la vida es de color rosa”, sentencia.
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