Un poderoso aliado que también ayuda a comprender por qué tendemos a encogernos de hombros ante ciertos momentos de inseguridad. Es decir, por qué el cuerpo tiende a realizar ese movimiento de forma inconsciente, especialmente acompañándolo de otros gestos como la inclinación de cabeza o la mirada hacia abajo, en un comportamiento que se considera evolutivo.
Este gesto con los hombros desvela mucho sobre el estado de ánimo. (Pexels)
Así, el encogimiento de hombros es un gesto común en la comunicación no verbal que, desde una perspectiva psicológica, se interpreta como una manifestación de incertidumbre o inseguridad. La base científica de esta reacción se encuentra en cómo estos movimientos están controlados por circuitos neuronales específicos que regulan las respuestas emocionales y sociales.
El sistema límbico, en particular la amígdala, juega un papel crucial en la interpretación y expresión de emociones. Por ello, cuando una persona experimenta inseguridad o miedo, la amígdala se activa, desencadenando respuestas fisiológicas y comportamentales que incluyen cambios en la postura corporal. Además, la corteza prefrontal, responsable de la toma de decisiones y la regulación del comportamiento social, modula estas respuestas, permitiendo adaptarse al contexto social y cultural.
El gesto de encogerse de hombros tiene una raíz evolutiva. (Pexels/Pavel Danilyuk)
Una respuesta automática del cuerpo que está vinculada con una raíz evolutiva. Desde esta perspectiva, el hecho de encogerse de hombros en una situación de inseguridad podría tener un origen en conductas instintivas de protección. Los animales buscan hacer el cuerpo más pequeño ante amenazas y proteger las partes vulnerables es un mecanismo de supervivencia, en nuestro caso el cuello.
Por ello, este movimiento no solo serviría como gesto de descarga ante una situación incómoda, donde se necesita liberar energía, aunque sea de manera inconsciente; sino también una herramienta instintiva de supervivencia. Aunque como siempre ocurre en estos casos, se trata de una compleja interacción que debe analizarse en cada situación particular, dependiendo del contexto social o cultural.