Una amplia variedad de opciones, ya que una nevera y despensa saludable tiene infinidad de opciones donde conviene evitar ciertos alimentos, que son más nocivos para la salud, especialmente si se consumen de manera regular. Es el caso del beicon, sobre el que ha alertado el doctor William Li, cardiólogo y biólogo cardiovascular de la Universidad de Harvard.
A través de diferentes publicaciones en sus redes sociales, el cardiólogo se ha hecho eco de diferentes estudios que prueban que el consumo elevado de beicon incrementa el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades como el cáncer, la diabetes, problemas cardiacos o la demencia.
Así, una investigación liderada por la Universidad de Oxford determinó que ingerir 25 gramos de carne procesada al día, equivalente a una loncha de beicon, aumentaba en un 19% la probabilidad de desarrollar cáncer colorrectal, como recogía 'ABC'. A lo que el doctor Li añade cómo la forma de preparar la carne influye en su potencial perjudicial.
Concienciar, pero con psicología
Así, explicó en su perfil de Instagram que cocinar carnes a altas temperaturas, como a la parrilla o ahumadas, puede generar compuestos carcinógenos como las aminas heterocíclicas (HCA). Por ello, cuanto más tostada y crujiente esté la grasa, mayor será la concentración de estos compuestos nocivos.
Aunque esto no significa que nunca más puedas comer beicon. A lo largo de los últimos son muchos los médicos e investigadores que también alertan sobre la presión excesiva que recae sobre el individuo, en relación con sus hábitos alimentarios para prevenir el cáncer.
Si eres amante del bacon pero no de las grasas animales, estás de enhorabuena. (Unsplash)
Sin embargo, como también prueban diversos estudios, aunque ciertos alimentos pueden aumentar el riesgo de enfermedades, la prevención debe abordarse desde un enfoque integral que tenga en cuenta múltiples factores, como la genética o los ambientes contaminados, detalles que no son responsabilidades individuales. Es decir, como también alerta la psicología oncológica, se debe mostrar que el enfermo de cáncer de colon, por poner un ejemplo, no es el culpable de su enfermedad por haber comido un alimento concreto.
De hecho, el doctor Walter Willett, profesor de Epidemiología y Nutrición en la Universidad de Harvard, ha señalado que las recomendaciones dietéticas deben ser realistas y sostenibles en el tiempo. Es decir, en lugar de generar miedo o culpabilidad en los consumidores, se debería promover una alimentación equilibrada general sin imposiciones estrictas. No la alerta sobre un solo alimento en particular.