Adiós a la negatividad: este es el mejor truco para acostumbrar a tu cerebro a que se fije siempre en las cosas positivas, según la psicología
Concienciarnos y reeducar a nuestra mente para que preste atención a las cosas positivas no es tarea fácil, pero intentarlo es todo un ejemplo de autocuidado
La importancia de un discurso mental positivo. (Pexels)
En nuestra vida cotidiana, es habitual dar más peso a los problemas que a los logros. Este fenómeno tiene un nombre, sesgo de negatividad y se trata de un mecanismo de defensa ancestral que nos lleva a centrar la atención en lo que podría salir mal, ignorando con frecuencia lo que funciona o nos aporta bienestar.
Aunque este patrón puede parecer inevitable, lo cierto es que se puedereeducar la mente para adoptar una perspectiva más optimista. Aprender a valorar lo positivo, sin negar la existencia de lo difícil, permite recuperar el control sobre nuestros pensamientos y mejorar nuestra calidad de vida emocional.
Centrarnos en las cosas positivas por pequeñas que sean. (Pexles)
Desde un punto de vista evolutivo, prestar atención a los riesgos y amenazas tenía un propósito claro: garantizar la supervivencia. Este mecanismo de alerta ha sido útil en contextos de peligro, pero en la actualidad puede convertirse en un obstáculo si se activa de forma constante ante situaciones cotidianas, al igual que ocurre con la ansiedad.
Este patrón mental no solo reduce nuestra capacidad para disfrutar del presente, sino que afecta directamente a la autoestima y al bienestar general. Además, el sistema nervioso reacciona de forma distinta ante estímulos negativos liberando norepinefrina, una hormona que activa la respuesta de lucha o huida.
Disfrutar del presente como medida para evitar pensar en los problemas. (Pexels)
En cambio, las experiencias positivas generan dopamina, que favorece sensaciones de placer y tranquilidad. Esta diferencia química explica por qué lo malo parece tener más fuerza emocional que lo bueno. Por ello, el primer paso para cambiar este enfoque es tomar concienciadel sesgo de negatividad.
No se trata de ignorar lo que no funciona, sino de ofrecer un espacio también a los aspectos positivos de la vida. Hacer una pausa para reflexionar sobre los logros, por pequeños que sean, permite equilibrar la atención y reducir la sensación de amenaza constante, también es muy útil practicar la gratitud de forma habitual para conseguirlo.
Reconciliarnos con nosotras mismas es todo un acto de valentía. (Pexels)
Pero sobre todo, no se trata de adoptar un pensamiento ilusorio ni de negar los problemas. El objetivo es integrar lo positivo como parte del análisis, sin dejar que lo negativo domine por completo. Al final, cada persona puede decidir dónde enfocar su energía.
Tomar conciencia de lo importante que es ignorar las voces que solo critican y prestar atención a los apoyos reales es un acto de cuidado personal y de amor propio, ya que el equilibrio emocional se construye día a día y está en nuestra manos.
En nuestra vida cotidiana, es habitual dar más peso a los problemas que a los logros. Este fenómeno tiene un nombre, sesgo de negatividad y se trata de un mecanismo de defensa ancestral que nos lleva a centrar la atención en lo que podría salir mal, ignorando con frecuencia lo que funciona o nos aporta bienestar.