Así es como tu cuerpo te avisa de que estás comiendo demasiada proteína y no te das cuenta, según Valeria Hernández, coach fitness
Consumir proteína es fundamental para el desarrollo muscular, pero un exceso puede generar desequilibrios físicos que muchas veces pasan desapercibidos
Un exceso de proteína nos puede hacer engordar (iStock)
En el mundo del entrenamiento y la nutrición deportiva, la proteína se ha convertido en la protagonista indiscutible. Sin embargo, más no siempre es mejor. Según Valeria Hernández, coach especializada en fitness, es habitual que quienes buscan ganar músculo o definir su figura abusen del consumo proteico sin comprender sus efectos secundarios.
Cuando el cuerpo recibe más proteína de la que necesita y esta no se equilibra con otros nutrientes esenciales, comienza a enviar señales. Estas son algunas de las manifestaciones más comunes de un exceso proteico, y por qué deberías prestarles atención.
Una dieta rica en proteínas pero pobre en fibra ralentiza el tránsito intestinal. Además, el metabolismo de la proteína requiere una mayor cantidad de agua, por lo que si no se incrementa la ingesta hídrica, el cuerpo empieza a acusar síntomas como hinchazón, digestión pesada o sensación constante de sed. Según la National Kidney Foundation, también puede observarse una disminución en la frecuencia urinaria.
Diarrea o molestias digestivas
El abuso de suplementos, batidos proteicos o productos ultraprocesados puede alterar el equilibrio intestinal. Cuando se descuida la ingesta de fibra, frutas y vegetales, la microbiota sufre, y eso se traduce en síntomas como gases, inflamación o episodios de diarrea. La proteína no es el problema en sí, sino cómo y cuánto se consume, advierte laHarvard School of Public Health.
Un exceso sostenido de proteína animal puede aumentar la producción de residuos metabólicos como el ácido úrico. Este efecto no solo sobrecarga a los riñones, sino que puede favorecer la inflamación y la retención de líquidos, afectando especialmente a las articulaciones. Dolores recurrentes en zonas como las rodillas o la espalda baja pueden estar relacionados con este desequilibrio.
Variar las fuentes de proteína y combinarlas con carbohidratos hará que tengamos una alimentación saludable (Pexels)
La proteína es esencial, pero su consumo debe ser ajustado a las necesidades reales del cuerpo y siempre dentro de un enfoque equilibrado. Pero no siempre es sinónimo de mejor, si no de alerta.
En el mundo del entrenamiento y la nutrición deportiva, la proteína se ha convertido en la protagonista indiscutible. Sin embargo, más no siempre es mejor. Según Valeria Hernández, coach especializada en fitness, es habitual que quienes buscan ganar músculo o definir su figura abusen del consumo proteico sin comprender sus efectos secundarios.