La dieta mediterránea puede reducir el riesgo de desarrollar diabetes, según un estudio hecho en España
Los resultados confirman que la dieta mediterránea, junto con hábitos de vida saludables, sigue siendo una de las herramientas más eficaces para prevenir la diabetes
El aceite de oliva es una pieza clave en la dieta mediterránea. (iStock)
Seguir la dieta mediterránea, acompañada de una reducción de calorías y de la práctica regular de ejercicio físico, puede disminuir significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Así lo confirma un gran ensayo clínico realizado en España, cuyos resultados fueron publicados en 'The Annals of Internal Medicine'. La investigación, que siguió durante seis años a casi 5000 adultos de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico, halló que quienes adoptaron este estilo de vida tuvieron un 31% menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad en comparación con aquellos que solo siguieron la dieta mediterránea.
La dieta mediterránea se caracteriza por el consumo abundante de frutas y verduras frescas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva y pescado. En el ensayo, los participantes del grupo de intervención recibieron pautas para reducir las calorías diarias, realizar al menos 45 minutos de caminata rápida o ejercicio aeróbico seis días a la semana, y complementar con entrenamientos de fuerza y equilibrio dos o tres veces por semana. Además, se les entregó aceite de oliva para garantizar la adherencia a la dieta.
La dieta mediterránea ayuda en la lucha contra el cancer. (Pexels)
Los resultados mostraron que este grupo perdió, en promedio, más de 3 kilos y redujo su perímetro de cintura en 3,5 centímetros, frente a las reducciones mínimas en el grupo de control. Aunque la pérdida de peso representó solo un 3,7% del peso corporal, inferior al 7% que se considera ideal para reducir el riesgo de diabetes, los beneficios fueron notables. En términos prácticos, las medidas adoptadas evitarían tres casos de diabetes por cada 100 personas en riesgo.
Estos hallazgos refuerzan la importancia de los patrones dietéticos y del estilo de vida en la prevención de enfermedades crónicas. Tanto la dieta como la actividad física son factores clave para reducir la incidencia de diabetes y enfermedades cardiovasculares. La investigación se suma a un cuerpo creciente de evidencia que apunta a los beneficios de las dietas ricas en fibra y de la actividad física en la reducción de la resistencia a la insulina, una alteración metabólica que suele preceder a la diabetes tipo 2. Además, los expertos destacan que este enfoque también contribuye a disminuir la inflamación y el estrés oxidativo, dos procesos que dañan las células y favorecen el desarrollo de enfermedades crónicas.
El sándwich puede formar parte de la dieta mediterránea. (Unsplash/Alexandra Golovac)
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores advierten que replicar este modelo en la vida cotidiana no es sencillo. Los participantes del grupo de intervención recibieron un seguimiento constante y un contacto frecuente con dietistas, lo cual pudo influir en el éxito de la estrategia. Este nivel de acompañamiento puede ser difícil de implementar fuera de un entorno de investigación.
El ensayo español coincide con estudios previos, incluido el histórico Programa de Prevención de la Diabetes de 2002, que ya había demostrado que cambios en la dieta, ejercicio regular y pérdida de peso podían reducir el riesgo de la enfermedad en hasta un 58%. Ahora, los resultados confirman que la dieta mediterránea, junto con hábitos de vida saludables, sigue siendo una de las herramientas más eficaces para prevenir la diabetes y mejorar la salud metabólica.
Seguir la dieta mediterránea, acompañada de una reducción de calorías y de la práctica regular de ejercicio físico, puede disminuir significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Así lo confirma un gran ensayo clínico realizado en España, cuyos resultados fueron publicados en 'The Annals of Internal Medicine'. La investigación, que siguió durante seis años a casi 5000 adultos de entre 55 y 75 años con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico, halló que quienes adoptaron este estilo de vida tuvieron un 31% menos de probabilidades de desarrollar la enfermedad en comparación con aquellos que solo siguieron la dieta mediterránea.