Virginia Frutos, psicóloga: “Quien ama también puede dejar ir, porque el amor es mucho más que un sentimiento”
El vínculo afectivo no siempre se mide por la resistencia ni por la insistencia. A veces, la mayor muestra de respeto está en saber cuándo soltar
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El amor suele asociarse con entrega incondicional, con permanecer al lado de alguien pase lo que pase y con la idea de que nunca hay que rendirse. Sin embargo, la realidad emocional es más compleja. Las relaciones también se sostienen en los límites, en la capacidad de cuidar al otro sin descuidarse a uno mismo y en reconocer cuándo insistir puede ser dañino. Una psicóloga ha recordado recientemente que, en ocasiones, el verdadero amor está en saber soltar.
En una publicación en Instagram, Virginia Frutos reflexionó sobre la conocida frase “quien ama no deja ir”. Según explica, este mensaje nos hace pensar que el amor siempre lucha, que insiste a toda costa y que nunca se detiene, incluso cuando la relación ha dejado de ser sana. Para la experta, esta creencia puede confundir el apego con el afecto genuino, y llevar a muchas personas a permanecer en vínculos que ya no aportan bienestar por miedo a que soltar sea visto como un fracaso.
Frutos matiza que la realidad es muy distinta: “quien ama también puede dejar ir, porque el amor es mucho más que un sentimiento”. En sus palabras, amar no se reduce a la emoción romántica, sino que implica compromiso, atención, cuidado y respeto. Y cuando estos pilares desaparecen, el vínculo inevitablemente se debilita, aunque todavía exista cariño.
La psicóloga insiste en que el amor también significa tomar decisiones conscientes, a veces difíciles, que protejan a ambas partes. En su reflexión apunta que saber cuándo continuar y cuándo tomar distancia es una forma de cuidado mutuo, porque quedarse en una relación que desgasta no es un signo de amor, sino de miedo o de apego.
Con este mensaje, Virginia Frutos invita a mirar las relaciones desde una perspectiva más realista y compasiva. El amor no siempre consiste en resistir o en luchar contra cualquier circunstancia. También exige madurez para reconocer cuándo una historia ha cumplido su ciclo. Dejar ir, concluye, no equivale a dejar de querer, sino a elegir el respeto y el bienestar como formas de amor más sólidas y conscientes.
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