Laia Sabaté, psicóloga: “No todo tiene que ver con el amor, el enamoramiento o la falta de ellos, las relaciones fluctúan"
Las relaciones de pareja están en constante transformación y no siempre siguen un patrón predecible y comprender esa evolución ayuda a comprender los vínculos desde otra perspectiva
Las relaciones de pareja no son una línea recta ni una fórmula cerrada. Cambian, se transforman y atraviesan distintas fases que no siempre están ligadas a la intensidad del enamoramiento o a la ausencia de amor.
Así lo explica la psicóloga Laia Sabaté, ya que pensar que la falta de peleas, de ganas de compartir o de deseo físico significa necesariamente desamor es un error común. “La relación ha pasado de fase. Como en los videojuegos. La primera pantalla y la última no tienen nada que ver”, señala. Lo importante, recalca, es entender que cada etapa exige habilidades diferentes y que ninguna es mejor ni peor que otra.
La especialista insiste en que las relaciones atraviesan múltiples etapas, y que no se limitan al clásico binomio “enamoramiento” y “lo que viene después”. Entre la fase de poner límites y la de ver la relación en perspectiva, existen muchas otras que aportan matices y aprendizajes. Lo mismo sucede entre la época de deseo intenso y la de mayor familiaridad, el hecho de que cambie la intensidad no implica que desaparezca el vínculo.
“No todo tiene que ver con el amor, el enamoramiento o la falta de ellos. Las relaciones fluctúan por cosas que a veces no tienen nada que ver con el amor”, explica. Aspectos como el ritmo de vida, las necesidades individuales o las circunstancias compartidas influyen directamente en la manera en que se vive la relación.
Las relaciones de pareja que se muestran no corresponden a lo que deberían ser. (Pexels)
Sabaté también alerta sobre los mensajes simplistas que circulan en redes sociales, donde se equipara el interés al conflicto constante, la pasión al deseo permanente o el enamoramiento a las ganas de compartirlo todo. Para ella, este tipo de ideas alimentan mitos dañinos y pueden fomentar relaciones poco realistas.
La psicóloga recuerda que aceptar los cambios no significa asumir que la relación se está deteriorando. Al contrario, es una señal de madurez comprender que las etapas se suceden y que la vida en pareja implica también adaptación, equilibrio y nuevas formas de conexión. “Que las cosas cambien, no significa que empeoren”, concluye.
Las relaciones de pareja no son una línea recta ni una fórmula cerrada. Cambian, se transforman y atraviesan distintas fases que no siempre están ligadas a la intensidad del enamoramiento o a la ausencia de amor.