Durante años, muchos hábitos catalogados como saludables se han aplicado de forma generalizada sin distinguir entre hombres y mujeres. Sin embargo, cada vez más voces expertas están cuestionando estas recomendaciones universales. Una de ellas es una divulgadora en salud hormonal que se ha hecho viral en redes sociales al señalar un hábito muy extendido que, lejos de beneficiar a muchas mujeres, podría estar alterando su equilibrio hormonal: entrenar en ayunas.
La experta comienza poniendo el foco en un dato clave que suele pasar desapercibido. Hasta 1994 no fue obligatorio incluir a mujeres en los estudios clínicos. El motivo era tan simple como preocupante: el ciclo menstrual “complicaba” los resultados. Esto ha provocado que muchas pautas de nutrición y ejercicio que hoy se recomiendan a mujeres estén basadas, en realidad, en investigaciones realizadas mayoritariamente en hombres.
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Uno de esos hábitos es el entrenamiento en ayunas, especialmente popular entre quienes buscan mejorar la composición corporal o “activar el metabolismo”. Según explica la especialista, en muchas mujeres este tipo de entrenamiento puede elevar aún más el cortisol, la hormona del estrés, sobre todo si ya parten de niveles altos debido al ritmo de vida, la carga mental o la falta de descanso. Este aumento del cortisol no es inocuo y puede tener efectos directos sobre el ciclo menstrual y la salud hormonal en general.
Además, entrenar sin haber ingerido alimento puede interferir en la señalización de la kisspeptina, una hormona clave para el correcto funcionamiento del sistema endocrino femenino y para la regulación de las hormonas sexuales. Alterar esta señal puede traducirse en desajustes hormonales que, a medio y largo plazo, afectan al bienestar físico y emocional.
Para quemar calorías, lo mejor será entrenar a primera hora de la mañana. (Pexels)
Otro punto que destaca la experta es el impacto sobre la grelina, la hormona encargada de regular el hambre y la saciedad. El entrenamiento en ayunas puede aumentar sus niveles, lo que favorece episodios de hambre intensa, atracones posteriores y, con el tiempo, una relación poco saludable con la comida. Un efecto que muchas mujeres reconocen pero que pocas veces se asocia directamente a este hábito.
La especialista subraya que estas afirmaciones no son opiniones personales, sino conclusiones respaldadas por la ciencia más actualizada, que empieza por fin a estudiar de forma específica el cuerpo femenino. La evidencia apunta a que lo que puede funcionar en hombres no siempre es adecuado para mujeres, especialmente cuando entran en juego hormonas, ciclos y ritmos biológicos distintos.
Durante años, muchos hábitos catalogados como saludables se han aplicado de forma generalizada sin distinguir entre hombres y mujeres. Sin embargo, cada vez más voces expertas están cuestionando estas recomendaciones universales. Una de ellas es una divulgadora en salud hormonal que se ha hecho viral en redes sociales al señalar un hábito muy extendido que, lejos de beneficiar a muchas mujeres, podría estar alterando su equilibrio hormonal: entrenar en ayunas.