Ainhoa Vila, psicóloga: "Cuando alguien te dice esto, no está quitando hierro al asunto, te está invalidando"
Al final, una buena amistad no exige que tragues, ni que te “aguantes” para encajar. Se nota en lo básico: puedes decir “esto me ha dolido” y la otra persona no se defiende atacándote, sino intentando entenderte
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A veces una amistad no se rompe con una discusión grande, sino con frases pequeñas que se repiten hasta convertirse en norma. Comentarios que, dicho rápido, parecen inofensivos; dicho muchas veces, terminan dejando un poso de duda: "¿Estoy exagerando? ¿Soy demasiado sensible? ¿Me lo merezco por no saber encajar una broma?". Para la psicóloga Ainhoa Vila, ahí está la clave: ciertas expresiones no buscan cuidar el vínculo, sino mantener la comodidad de quien las pronuncia.
La especialista lo explica con una frase especialmente clara: “Cuando alguien te dice esto de forma repetida, no te está quitando hierro al asunto, está invalidando cómo te ha hecho sentir”. El “esto” suele venir disfrazado de chiste, de confianza o de “no te lo tomes así”, pero el efecto es el contrario: la emoción de la otra persona pasa a ser el problema, y no lo que ocurrió.
@ainhowins 3 frases que me indican que la amistad que tienes es tóxica. Si esto te sucede y no sabes de qué manera actuar cuando lo escuchas, no estás solx y sobre todo los vínculos se pueden reconstruir 🤍 Si lo necesitas, puedes escribirme para iniciar tu proceso❤️🩹 Abrazo 🫂 Ainhowins psicología. . . . #amistad #apego #psicologia ♬ sonido original - Ainhowinss ll Psicología 📚
Según Vila, una de las señales más frecuentes aparece cuando, tras un comentario hiriente, llega el clásico “Es una broma, no te lo tomes así”. Lo delicado no es una broma puntual, sino el patrón: si se repite, el mensaje real acaba siendo “tu emoción molesta”.
En vez de preguntarse qué ha dicho o hecho y por qué te ha dolido, la conversación se desplaza hacia tu manera de sentir: “el problema eres tú por reaccionar”. Esa dinámica, mantenida en el tiempo, desgasta la confianza y te entrena a callarte para evitar quedar como “dramático”.
“Antes no eras así”
Otra frase que Vila señala como bandera amarilla es “Antes no eras así”. A simple vista suena a añoranza, pero suele aparecer justo cuando alguien empieza a cambiar: pone límites, se expresa con más claridad o se aleja de dinámicas que ya no le hacen bien.
En ese contexto, el comentario funciona como una resistencia al cambio: la amistad resulta “cómoda” mientras tú sigues en el mismo sitio. No es una invitación a entenderte mejor, sino una presión para volver a la versión que encajaba con el otro.
“Siempre estás demasiado sensible"
La tercera frase que destaca Vila es “Siempre estás demasiado sensible, ¿no?”. Aquí ya no se discute un hecho concreto: se coloca una etiqueta. Y cuando te etiquetan, te quitan matices.
No hay una preocupación genuina por lo que te pasa; hay una forma rápida de desautorizarlo. Es más fácil llamarte “sensible” que revisar el propio comportamiento, pedir perdón o reconocer que se ha cruzado una línea.
Vila insiste en que estas expresiones comparten un mismo patrón: no protegen el vínculo, protegen la comodidad del otro. Y por eso muchas amistades poco sanas no se ven como una “relación tóxica” de manual, sino como algo más sutil: bromas constantes que pican, silencios raros, incomodidades repetidas o esa sensación de estar siempre justificándote.
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A veces una amistad no se rompe con una discusión grande, sino con frases pequeñas que se repiten hasta convertirse en norma. Comentarios que, dicho rápido, parecen inofensivos; dicho muchas veces, terminan dejando un poso de duda: "¿Estoy exagerando? ¿Soy demasiado sensible? ¿Me lo merezco por no saber encajar una broma?". Para la psicóloga Ainhoa Vila, ahí está la clave: ciertas expresiones no buscan cuidar el vínculo, sino mantener la comodidad de quien las pronuncia.