Recibir una herencia suele asociarse a una mejora económica inmediata: una vivienda, ahorros o inversiones que pasan a manos de los herederos. Sin embargo, la realidad puede ser más compleja. Junto a los bienes también pueden aparecer deudas, préstamos pendientes e impuestos que no siempre se valoran a simple vista. En ese contexto, algunos optan por renunciar a la herencia, una decisión que tiene consecuencias legales profundas y, en determinados casos, puede acarrear problemas penales.
Renunciar a una herencia implica apartarse tanto de lo que suma como de lo que resta. Es decir, no solo se rechazan los bienes, sino también las posibles obligaciones. La decisión es irreversible y debe tomarse con pleno conocimiento de causa. A veces responde a conflictos familiares, otras a la sospecha de cargas ocultas y, en algunos casos, al intento de evitar el pago de deudas propias. Es aquí donde los expertos lanzan una advertencia clara.
Estas son las recomendaciones de los expertos en herencias. (Pexels/ RDNE Stock project)
El abogado Abel Marín, en el pódcast Tengo un Plan, fue tajante: “Lo que sí que es un alzamiento de bienes es recibir una herencia y renunciar a ella para no pagar”. Según explicó, aceptar el patrimonio y posteriormente rechazarlo para esquivar a los acreedores puede interpretarse como una maniobra fraudulenta. La ley no permite utilizar la renuncia como escudo frente a deudas personales, y hacerlo puede tener consecuencias penales.
Los temas de herencias pueden ser complicados. (Pexels/ KATRIN BOLOVTSOVA)
Los conflictos familiares también ocupan buena parte de los litigios sucesorios. Los herederos forzosos tienen derecho a su legítima, un aspecto que muchas familias desconocen hasta la lectura del testamento. Cuando un progenitor deja una vivienda a uno de los hijos y prevé compensar a los demás con dinero, es fundamental que quede detallado por escrito. De lo contrario, los desacuerdos pueden terminar en los tribunales.
A las disputas se suman las deudas del fallecido.No todas las obligaciones se heredan —las sanciones personales se extinguen con la muerte—, pero los préstamos y deudas financieras sí se trasladan a quien acepta la herencia de forma pura y simple. Además, la falta de respuesta puede interpretarse como aceptación tácita, activando obligaciones fiscales automáticas. Por eso, revisar con detalle la situación económica antes de firmar es esencial.
Recibir una herencia suele asociarse a una mejora económica inmediata: una vivienda, ahorros o inversiones que pasan a manos de los herederos. Sin embargo, la realidad puede ser más compleja. Junto a los bienes también pueden aparecer deudas, préstamos pendientes e impuestos que no siempre se valoran a simple vista. En ese contexto, algunos optan por renunciar a la herencia, una decisión que tiene consecuencias legales profundas y, en determinados casos, puede acarrear problemas penales.