Hablar de infidelidad suele llevar la conversación directamente al terreno físico. Sin embargo, la psicóloga Silvia Severino propone ampliar la mirada y reflexionar sobre otras conductas que, sin contacto corporal, pueden vulnerar la confianza dentro de la pareja. En un vídeo reciente en su Instagram enumera “7 cosas que también son infidelidad, aunque no lo quieras aceptar”.
Su planteamiento se centra en la fidelidad emocional y en los límites que cada relación establece, muchas veces sin verbalizarlos de forma explícita. Para la especialista, el problema no es solo lo que se hace, sino lo que se oculta, lo que se alimenta en silencio y lo que se justifica con frases como “no es para tanto”.
El primer punto que señala es claro: “Desear a otra persona en tu corazón ya es infidelidad”. La especialista no se refiere a una atracción puntual, sino a alimentar de manera consciente sentimientos o expectativas románticas hacia alguien que no es la pareja. Cuando esa energía emocional empieza a dirigirse fuera de la relación, advierte, la conexión interna puede resentirse.
Desde la psicología de pareja, este tipo de implicación emocional sostenida puede generar distancia y disminuir la intimidad. No se trata de controlar pensamientos aislados, sino de preguntarse qué lugar ocupa esa tercera persona en el mundo afectivo propio.
“Ocultar secretos a tu pareja” es otra de las conductas que incluye en su lista. Mantener conversaciones, encuentros o emociones en secreto, especialmente cuando se hace para evitar un conflicto o una reacción del otro, suele ser una señal de que se está cruzando un límite.
La confianza, recuerdan los especialistas, se construye sobre la transparencia y la coherencia entre lo que se hace y lo que se comunica. Cuando aparece la necesidad de borrar mensajes, cambiar versiones o minimizar hechos, algo se está debilitando en el vínculo.
Severino también menciona “coquetear con alguien que no es tu pareja” y “buscar atención de otros en redes sociales”. Para algunas personas, el flirteo puede parecer inofensivo, pero cuando existe intención de seducir o de generar tensión romántica, la situación cambia.
Las claves para disfrutar de una relación de pareja sana. (Pexels)
En el entorno digital, la validación constante a través de mensajes privados o publicaciones con segundas intenciones puede convertirse en una forma de deslealtad emocional, aunque no haya contacto físico. La necesidad de aprobación externa, explican muchos terapeutas, a veces refleja carencias o inseguridades que deberían abordarse dentro de la relación, no fuera de ella.
“Comparar a tu pareja con otra persona” es otro de los puntos que destaca. Las comparaciones reiteradas, sobre todo cuando idealizan a un tercero, suelen reflejar insatisfacciones no resueltas dentro de la relación. Además, erosionan la autoestima y generan resentimiento.
También menciona “fantasear con alguien más”. La fantasía forma parte de la vida mental y no siempre implica una intención real. Sin embargo, cuando se convierte en un refugio habitual frente a problemas reales en la pareja, puede indicar una desconexión que conviene revisar con honestidad.
El último aspecto cuestiona una frase frecuente: “Decir no pasó nada físico no te libra de culpa”. Con esta idea, la psicóloga subraya que la infidelidad no se limita necesariamente al contacto corporal. Las traiciones emocionales —vínculos paralelos, intimidad compartida o secretos sostenidos— pueden resultar igual de dolorosas, porque afectan a la confianza y al sentimiento de exclusividad.
Hablar de infidelidad suele llevar la conversación directamente al terreno físico. Sin embargo, la psicóloga Silvia Severino propone ampliar la mirada y reflexionar sobre otras conductas que, sin contacto corporal, pueden vulnerar la confianza dentro de la pareja. En un vídeo reciente en su Instagram enumera “7 cosas que también son infidelidad, aunque no lo quieras aceptar”.