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invitada de lujo en viena

Una suite de 3.000 euros para la infanta Elena

Todo por su pasión, los caballos. Aunque se trate de algo tan incómodo como desplazarse a la Viena imperial y alojarse en una soberbia suite del majestuoso hotel Sacher

Todo por su pasión, los caballos. Aunque se trate de algo tan incómodo como desplazarse a la Viena imperial, disfrutar del espectáculo ecuestre de una Escuela de Equitación con cinco siglos de historia y alojarse en una soberbia suite del majestuoso hotel Sacher. Sí, el que comparte nombre con la tarta de chocolate más famosa del mundo y cuya habitación más económica cuesta 445 euros. Así puede ser un viernes de junio, el pasado día 26, para una infanta de España.

Una imagen de la suite que ha disfrutado Doña Elena
Una imagen de la suite que ha disfrutado Doña Elena

Tal y como confirman fuentes presenciales y en exclusiva para Vanitatis, Doña Elena se alojó dos noches –jueves 25 y viernes 26– en la suite Idomeneo, a razón de 3.095 euros la noche. El desayuno asociado a la estancia, con dos dormitorios y un salón para visitas, cuesta 37 euros. El hotel, el más importante de los históricos de Viena, fue reformado hace cinco años manteniendo su característico estilo rococó. Dispone de 149 habitaciones, 60 de ellas suites, y es el único en Austria que ofrece en exclusiva La Prairie, la firma suiza de cosmética de lujo. Si tiene algún pero –aun así, discutible– es que carece de piscina.

Exterior de la suite que ha disfrutado Doña Elena en Viena
Exterior de la suite que ha disfrutado Doña Elena en Viena

Sacher se encuentra frente al imponente edificio de la Ópera de Viena y forma parte de la emblemática Ringstrasse, el anillo histórico que celebra en estas fechas su 150 aniversario. En él se ha alojado la más alta realeza, desde el emperador Francisco José al rey Eduardo VIII con Wallis Simpson, Isabel II y Felipe de Edimburgo, a Rainiero y Grace Kelly. Incluso JFK durmió allí. El Sacher tiene otro establecimiento de similares características en Salzburgo, la ciudad de Mozart.

Invitada estrella

Doña Elena pronunció unas palabras como miembro del Comité de Honor (Vanitatis)
Doña Elena pronunció unas palabras como miembro del Comité de Honor (Vanitatis)

La infanta Elena, cuya llegada al hotel era esperada por no menos de 15 personas, fue la invitada más destacada de la gala Féte Imperiale con motivo del 450 aniversario de la escuela ecuestre Spanische Hofreitschule. Acudía en representación de Don Juan Carlos, miembro del comité de honor de una institución que abrió sus puertas (y sus cuadras) en 1565. El rejoneador Álvaro Domecq, fundador de la Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, en Jerez, es el otro español de un comité en el que también figuran las princesas Alia y Haya Al Hussein de Jordania.

La infanta, a la entrada del espectáculo hípico en Viena (Gtres)
La infanta, a la entrada del espectáculo hípico en Viena (Gtres)

El ocaso del viernes fue muy especial para Doña Elena. Vistió para la Féte Imperiale un diseño rojo con volantes, de inspiración española, coronado por un mantón de Manila verde y recibió un precioso collar de Swarovski, regalo de la firma joyera como símbolo de la amistad hispano-austríaca. Según ha podido saber este diario, la pieza la formaban dos caballos de raza lipizana entrelazados. Las mismas fuentes explican a Vanitatis que la alocución de Doña Elena, previa al espectáculo ecuestre, fue en un inglés correcto aunque algo justo.

La infanta cenó en la tribuna de la Escuela Española de Equitación con el embajador español, Alberto Carnero, y el ministro austríaco de Agricultura, Andrä Rupprechter. Junto a ellos, naturalmente, se encontraba Elizabeth Gürtler, propietaria del hotel Sacher y de Sachertorte AG, la empresa que elabora la famosa tarta. A pesar de haber enviudado esa misma semana (su marido, el director teatral Helmuth Lohner, falleció el día 23), Mrs. Gürtler se mantuvo con elegancia al frente del doble acontecimiento: como responsable del hotel y como directora de la Escuela. Gürtler tenía mucho de qué hablar con Doña Elena: jinete consumada, en 1979 fue campeona nacional de doma clásica y comenzó a dirigir la Escuela en 2007. Fue idea suya rescatar hace cinco años la Féte Imperiale.

Momento en el que la infanta recibió el collar de Swartovski (Vanitatis)
Momento en el que la infanta recibió el collar de Swartovski (Vanitatis)

La Escuela Española de Equitación de Austria, anexa al palacio imperial de los Habsburgo, ha sido lugar de cita obligada para la alta sociedad vienesa. Durante decenios se celebró un baile anual, costumbre que fue interrumpida hace 280 años. En 2010 se recuperó bajo la denominada Féte Imperiale, que este año celebra los 450 años de tan insigne Escuela con una gala de doma clásica en la que intervino como invitada la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre. Junto a los pura raza española pudieron verse caballos de raza lipizana, cuyo origen está en las yeguas y sementales españoles importados por Carlos II de Estiria en el siglo XVI.

Tras la performance se abrió un gran baile, con polkas y debutantes, al que asistieron 3.000 invitados. La infanta Elena no se encontraba entre ellos. Una lástima, pese a ser abierto por una soprano acompañada de dos cabritillas, Winnie y Wallie, que interpretó en su honor Carmen de Bizet.

Imagen del interior de la Escuela de Equitación (Vanitatis)
Imagen del interior de la Escuela de Equitación (Vanitatis)

 

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