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"Sincero y con ira contenida": lo que dicen los gestos de Felipe VI en su discurso

Contundente y directo. Así estuvo el Rey en su primer mensaje extraordinario a la nación desde su proclamación

Foto: El Rey durante su discurso. (EFE)
El Rey durante su discurso. (EFE)

Tres años después de su proclamación, este martes el Rey se dirigía por primera vez a la nación en un discurso extraordinario para intentar poner paz en el problema catalán. En su despacho de la Zarzuela y ante la imagen del retrato de Carlos III, Felipe VI habló sobre el referéndum del 1-O, la Generalitat y la unidad de España, y lo hizo de un modo contundente y directo. Eso es lo que opina Cristian Salomoni, criminalista, vicepresidente de ACONVE y profesor del máster de comportamiento no verbal y detección de mentiras de la Fundación Behavior and Law, al que Vanitatis ha recurrido para conocer todos los detalles del lenguaje no verbal de Su Majestad.

"Desde el principio el Rey está expresando una ira muy contenida, sincera pero visible con su expresión facial: las aletas de la nariz abiertas, las cejas fruncidas hacia el interior, los dientes visibles -es un movimiento de ataque-, el pliegue nasolabial marcado... Pero lo que es más llamativo es el gesto de apretar los labios, síntoma de ira que se intenta abortar y tragar. Está enfadado", asegura Salomoni, quien ha revisado el discurso de Felipe VI en varias ocasiones para no perderse detalle.

Según el experto, don Felipe ha tenido gestos "muy contundentes, tal vez demasiado. Gestos con el dedo índice acusador, manos planas cortando el aire o el gesto de apretar el puño. Asimismo, su postura, que suele ser siempre algo rígida y erguida, aquí se balancea por el estado emocional alto que está sintiendo internamente. En pocas palabras: no puede quedarse quieto".

Por último, Salomoni destaca: "Sus gestos son muy sinceros porque su comportamiento no verbal sincrónico denota que cree lo que dice y lo siente y eso es positivo. Además, hay algunos pequeños indicios de tristeza y eso significa que siente todo este asunto de Cataluña".

La escenografía

El discurso se grabó en el despacho que Felipe VI posee en el Palacio de La Zarzuela. El plano es cerrado y se centra en la figura de Su Majestad, dándole total protagonismo y dejando a un lado los otros objetos o fotografías que tiene en ese espacio, donde aparecen doña Letizia o sus hijas, y que podrían haber llegado a distraer al espectador y a difuminar el mensaje principal.

El despacho, desde otro punto de vista.
El despacho, desde otro punto de vista.

Junto al Rey, que viste traje azul, camisa celeste y una corbata burdeos con pequeños puntos, aparecen dos banderas: la de España y la de la unión europea. Detrás de él cuega una réplica del retrato de Carlos II realizado por Anthon Raphael Mengs, el original se encuentra en el Museo del Prado. Las redes sociales no tardaron en darse cuenta e incluso ironizar con el hecho de que el monarca aparece en el óleo sosteniendo un bastón de mando que para algunos se asemeja a una porra, un objeto clave del 1-O. Incluso Julian Assange lo destacó en su cuenta de Twitter.

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