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Ahora te toca a ti, Felipe: el estilo del Rey, a examen

¿Es Felipe el Rey más austero de las monarquías europeas? ¿Es su elegancia a veces demasiado anodina? Hemos preguntado a expertos de la moda

Foto:  Rey Felipe VI. (Imagen de Vanitatis)
Rey Felipe VI. (Imagen de Vanitatis)

El rey Felipe VI fue entronizado el 19 de junio de 2014. Desde entonces desarrolla una intensísima actividad social que se traduce en viajes al extranjero, actos oficiales, audiencias con cobertura informativa, discursos... Obviamente, este calendario representativo requiere un fondo de armario múltiple y muy completo, que debe ser de primera calidad y de la mejor manufactura. El actual monarca cumple todos esos requisitos, pero es fácil deducir que no se divierte experimentando.

‘Don Felipe es un hombre elegante y austero’, es la consideración general del mundo de la moda. Va exquisitamente vestido, sabe lo que quiere y además tiene “una planta impresionante”, coinciden cuantos le conocen. Todo ayuda, naturalmente. Ante todo, la educación recibida, pero también su estatura (mide 1,97, el monarca más alto de su generación), y su estructura corporal y forma física, que son excelentes. El Rey tiene piernas muy largas y “un porte aristocrático”. Por otro lado, todo el mundo coincide en que su forma de vestir es un poco sosa, peca de poco atrevido. Algo que se atribuye a su intención de no llamar la atención en nada.

 El rey Felipe, en una imagen de archivo. (Getty)
El rey Felipe, en una imagen de archivo. (Getty)

Desde luego, no es función de un Rey convertirse en un icono fashion. “Viste impecablemente -dice el diseñador Modesto Lomba-, lleva trajes y camisas de la mejor manufactura, realizadas a medida por marcas españolas, como Mirto para las camisas y la sastrería Jaime Gallo para los trajes. Yo he tenido ocasión de tratarle y el resultado es extraordinario. Además, la percha ayuda mucho”.

Su color es el azul

“Suele llevar trajes azules” , continúa Lomba­. “En esa gama existen mil matices y además es el color más adecuado para la luz que tenemos en España, y concretamente en Madrid. Desde luego, es muy clásico y, efectivamente, creo que se debe a un deseo de discreción que tiene muy arraigado. Tal vez por eso prefiere llevar corbatas discretas, a veces lisas o con motivos pequeños”.

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En el mundo de la moda se considera que los pantalones del Rey, ahora que se llevan más cortos y estrechos, resultan demasiado anchos para la edad que tiene y que le echan años encima. “Yo creo que él se ve mejor así y aquí entran ya sus gustos, su criterio o sus manías”, valora Lomba. “A mí me ocurre lo mismo, aunque, naturalmente, yo puedo experimentar más, y hago colecciones con anchos más modernos, que desde luego uso, pero me encuentro mejor con un corte más amplio del que se lleva ahora”.

Marc Giró, editor de Moda de la revista 'Marie Claire', agudo analista de tendencias y autor del libro 'Manual de bones maneres' (editorial Albi), opina que el Rey viste muy bien. “Esto tiene que ver con saber dónde estás y cuál es tu papel. Él viste de acuerdo con su rango, como un alto diplomático. Los tejidos son de calidad, las combinaciones con las corbatas son acertadas, y además es guapo. Es un hombre con sentido de Estado que logra representar a través de su ropa una imagen de neutralidad, que es lo que se espera de él. Si apareciera vestido a la moda, pensaríamos que se ha vuelto loco. Si va ancho y con la chaqueta un poco larga es porque está más cómodo así, y a mí me parece bien: estoy decididamente a favor de la comodidad”.

La imagen de la monarquía

Por supuesto, según normas no escritas, un Rey no tiene por qué seguir las modas, más que muy ligeramente, para mostrar así un carácter estable y conseguir así que, con el paso del tiempo, su imagen no resulte anticuada (o demasiado arriesgada) al revisar fotografías de archivo. Aquí todo debe calcularse a largo plazo, que es como acostumbran a pensar los monarcas.

Hace muchos siglos que el vestuario de la realeza es una cuestión de Estado y lo que se manifiesta en cada representación ha de ser medido al milímetro. Para ello tiene don Felipe a su ayuda de cámara, el mismo de toda la vida, un hombre de su total confianza que le asiste desde pequeño y le acompaña en sus viajes.

El Rey es muy hábil. Ha conseguido que su presencia sea muy superior a su apariencia

El actual monarca ha pasado más tiempo formándose académicamente y practicando deportes (vela, esquí o squash), o interesándose en la astronomía, una de sus pasiones, que adiestrándose en las mezclas de colores y estampados. Muy al contrario que su excuñado, Jaime de Marichalar, que, a pesar de ser muy criticado en España por sus extravagancias indumentarias, es un auténtico dandy, muy valorado en países como Francia, donde sus looks aparecen constantemente en la web ‘The Sartorialist’. Él fue quien ayudó a la infanta Elena a encontrar su estilo, poniéndola en contacto con modistos como Christian Lacroix.

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Según Lola Gavarrón, periodista experta en moda, doctora en Historia y autora de numerosos libros, “el Rey es muy inteligente, muy hábil. Ha conseguido que su presencia sea muy superior a su apariencia; de algún modo logra que no te fijes tanto en la coordinación de elementos como en su porte aristocrático. Creo que ha heredado la habilidad, cultura y prudencia de la madre, y la capacidad de conectar con la gente, la intuición, del padre”.

De padre a hijo

La comparación con su padre es inevitable, aunque no a todo el mundo le agrade entrar en ese tipo de valoraciones en las actuales circunstancias. A Modesto Lomba no le intimida lo más mínimo y su análisis resulta, como siempre, certero: “No cabe duda de que su padre era un hombre más coqueto, con un resultado más jovial: inolvidables aquellos pantalones rojos tan discutidos y la polémica entre defensores y detractores. El rey Juan Carlos era muy hábil incorporando detalles con un toque de extravagancia, por ejemplo al mezclar el estampado de un pañuelo con el de la corbata y la camisa. Esas cosas que hacen tan bien los británicos y que a mí me resultan muy divertidas”.

 Juan Carlos junto a su hijo. (Getty)
Juan Carlos junto a su hijo. (Getty)

El príncipe Carlos de Inglaterra es un maestro en ese terreno. Ningún otro miembro de la realeza viste como él, ni siquiera sus hijos, porque Harry va por libre y a Guillermo le ocurre algo muy parecido a lo del rey Felipe: no quiere llamar la atención en absoluto. En general, todos los miembros masculinos de la realeza actual tienden a ello. “Estos señores, los monarcas varones -señala Marc Giró- juegan muy bien sus cartas y consiguen que no nos fijemos en ellos. Para eso están sus esposas, que logran que hablemos constantemente de ellas desviando la atención de la figura del Rey”.

Cuestión de estabilidad

Muy esclarecedor resulta el análisis de Lucía Cordeiro, directora de ACME durante nueve años y actual asesora del programa ‘Emprende Moda’ en Factoría Cultural: “Creo que la prudencia o las libertades estéticas de los monarcas están muy relacionadas con su asentamiento y posición en el país”, comenta Lucía. “La monarquía de Gran Bretaña no está en cuestión. Y cuando la española estaba en su mejor momento, la pareja real vestía con mayor libertad: por ejemplo, la reina Sofía llevaba ropa de, entre otros, Elio Berhanyer y resultaba muy sabia; además eran jóvenes y su imagen suponía un soplo de aire fresco en un ambiente enrarecido. Recuerdo el traje rosa de doña Sofía en la coronación de su marido, en una ceremonia donde todo el mundo vestía de luto por la muerte de Franco, con el que estaba extraordinaria. Y también una foto del rey Juan Carlos, en verano, con camiseta de manga corta, en la que estaba cañón. El Rey emérito era más presumido que su hijo. Cuidaba mucho la elección de los cinturones, el tipo de calzado, los nudos de la corbata…”.

La personalidad del Rey

Lucía Cordeiro opina que, a diferencia de su mujer, Letizia, Felipe VI sí se ha construido una personalidad propia. “Sencillamente, su ropa manifiesta su forma de ser. No le interesa el diseño y esto se percibe también en la decoración de su casa: no le da importancia a la estética, aunque vaya siempre impecablemente vestido y cumpla con la función que le exige su rango. Y hay otro aspecto que señalar, en uniforme de gala se crece.”

Sus sastres: no secretos pero casi

Jaime Gallo, ya fallecido, fue el sastre que vistió a don Felipe durante 40 años. Ahora es su hijo, Fernando Gallo, quien continúa confeccionándolos. Jaime Gallo fue siempre un hombre discreto que no alardeaba de ese privilegio, algo que la Casa Real española valora mucho. “Es muy amable y muy cercano”, fue todo lo que llegó a decir del actual Rey, al que vistió desde niño para los actos públicos, como la lectura de su primer discurso en la celebración de los Premios Príncipe de Asturias cuando tenía 13 años. Por otra parte, sus uniformes militares han estado a cargo de Cecilio Serna desde 1985, cuando le confeccionó su primer uniforme color caqui para ingresar en la Academia Militar de Zaragoza. Ambas sastrerías se muestran muy reacias a hacer declaraciones.

 Felipe, en su primer discurso en los Premios Príncipe de Asturias. (EFE)
Felipe, en su primer discurso en los Premios Príncipe de Asturias. (EFE)

En el ambiente de la realeza española, ese secretismo es habitual, algo sorprendente comparado con otras casas reales, que reconocen y honran así a sus proveedores. En el Reino Unido, unas 800 empresas son titulares del Royal Warrant, un sello que conceden la reina Isabel II, el príncipe de Edimburgo y el príncipe de Gales, y que resulta una garantía de ventas. Todos ellos –las marcas de moda Hunter, Barbour o Burberry, los coches Bentley, la joyería francesa Cartier, la ginebra Gordons o la marca de té Twinings– pueden lucir en su packaging el escudo real concedido tras un riguroso escrutinio.

Proveedores de la Casa Real

Un caso evidente a este respecto es el de la Camisería Burgos, fundada en 1906, que sirve a la Casa Real desde tiempos de Alfonso XIII y siempre ha contado entre sus clientes con sus sucesivos descendientes: don Juan de Borbón, el rey Juan Carlos y también don Felipe, ya desde su primera comunión.

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Carmen Álvarez Olave, nieta de Santiago Olave, el fundador de la sastrería, conserva una antigua foto del escaparate de su tienda en París. “Se ve el sello de Proveedores de la Casa Real. No sé por qué ahora esto no se hace, aunque tampoco se hacía en la época de don Juan Carlos”.

Regalos de Estado

Es sabido que los actuales monarcas recurren a casas de raigambre española cuando tienen que realizar regalos a miembros de otras casas reales o jefes de Estado. Así ocurrió hace poco cuando una comitiva de la Casa Real acudió a la casa de capas más importante de España, Capas Seseña, fundada en 1901, y a cargo de la cual se encuentra ahora Marcos Seseña, bisnieto del fundador, que ha modernizado inteligentemente la imagen de la casa.

 Felipe con una capa Seseña junto a Bono.  (Revista Tiempo)
Felipe con una capa Seseña junto a Bono. (Revista Tiempo)

“Aquí tengo la ficha, de julio de 2017. La capa era para el duque de Cambridge, no sé qué se celebraría, pero eligieron uno de los modelos más clásicos, el 1901, de color negro con embozo de terciopelo grana. Se ve que William tampoco es muy rompedor con su imagen o que nuestros Reyes quisieron ir a lo seguro. Nosotros no tenemos un contacto directo con ellos o sus asesores, aunque nos compran para realizar regalos oficiales. Sus padres sí fueron clientes en la época de mi padre y Felipe VI tiene una capa Seseña desde los 21 años, cuando ya medía más de 1,90 m”. Y muestra un recorte de prensa en el que aparece José Bono, entonces presidente de Castilla-La Mancha, poniéndole una capa Seseña al entonces Príncipe de Asturias. Se publicó en la revista ‘Tiempo’, en mayo de 1998.

El look deportivo, menos favorecedor

Es en sus apariciones informales donde defrauda el Rey. No porque sea incorrecto, sino por todo lo contrario. “Viste como cualquier pijo madrileño de Puerta de Hierro o del Viso”, sentencia Marc Giró. “Y esto choca especialmente cuando aparece junto a la Reina ese día en que le ha dado por ir rockera con unos vaqueros blancos rotos, por ejemplo”.

Esta es también una opinión generalizada en el mundo de la moda: cuando viste de sport resulta muy previsible. En Mallorca, por ejemplo, usa siempre tonos azules y blancos, que le sientan de maravilla y resaltan el color de sus ojos, pero no hay sorpresas. No se lanza, por ejemplo, a los tostados y, cuando lo hace, no maneja bien las gamas de color, una opción que domina a la perfección el príncipe de Gales, quien, de hecho, no tiene el menor reparo en echarse una manta por el hombro en un gesto espontáneo.

Miguel Muñoz Yusta, director de la Fundación Fernando Castro y profesor de la Universidad Politécnica, celebra su porte aristocrático: “No es solo la altura, sino como se mueve, la posición de hombros y espalda y, sobre todo, su sonrisa. Él es bastante clásico, pero estar sometido a esa presión mediática siempre quita frescura, atrevimiento. A su edad, su padre era más libre, sobre todo cuando vestía de sport y jugaba con la ropa con más sentido del humor”.

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