Logo El Confidencial
TRAS SU VERANO EN PALMA

Las dos asignaturas que ha aprobado la familia real (y la que queda pendiente)

El rifirrafe de las reinas en Palma el año pasado marcó un punto de inflexión entre doña Letizia y doña Sofía, quien también se ha mostrado más próxima al rey emérito

Foto:  Los Reyes, en una imagen de archivo. (Getty)
Los Reyes, en una imagen de archivo. (Getty)

Se acaban las vacaciones en Palma de Mallorca y dan para diversas conclusiones. La más importante, que se han conseguido limar muchas asperezas, al menos de cara al exterior, entre las reinas Letizia y Sofía, quienes han evidenciado una mayor sintonía entre ellas algo más de un año después de que protagonizaran el tan traído y llevado 'rifirrafe' tras la misa de Pascua.

Cuando se cumplía un año de ese momento tan viral, un vídeo que solo duraba ocho segundos pero que, como se dice coloquialmente, incendió las redes, preguntábamos a distintos periodistas sobre la verdadera relación entre ambas reinas y Pilar Eyre lo tenía claro: "Entre Letizia y su suegra no hay feeling". Jaime Peñafiel, por su parte, tampoco apostaba por una nueva actitud de la reina hacia su suegra: "Ella es como es y no se puede cambiar". Por el contrario, Pilar Urbano, biógrafa de la reina Sofía, sí que apostaba por cierta empatía entre la emérita y su nuera: "Entiende perfectamente lo que le pasa a Letizia porque a ella le decían que era extranjera y sufrió por ello; y a Letizia, que es trepa, y no es cierto".

La reina Letizia, sus hijas y su suegra, en sus vacaciones. (EFE)
La reina Letizia, sus hijas y su suegra, en sus vacaciones. (EFE)

Más allá de las interpretaciones y las opiniones (algunas de nuestras fuentes consideran que lo mejor sería hacerles coincidir lo menos posible para evitar fricciones), lo cierto es que lo que doña Letizia y doña Sofía han transmitido en Palma de Mallorca durante estos días ha sido concordia y entendimiento. Y se ha dado mucho protagonismo también al papel de abuela, una de las cuestiones que hicieron que en el momento de la mencionada polémica la mayoría de la gente se posicionara del lado de la mujer del rey Juan Carlos.

En estas vacaciones, como publicaba nuestra compañera Paloma Barrientos, ha habido un cambio notable de actitud: "Ha sido la primera vez que ha pasado cerca de hora y media en el club náutico hablando con los deportistas, con estudiantes que regentaban un stand de kiwis, con las azafatas... Ese día no fue muy elocuente con la prensa, y sí en los días posteriores en sus salidas por la ciudad fuera de agenda. Cuando en el mercadillo de Pollensa le preguntaron si le gustaba Mallorca, su respuesta fue afirmativa".

Juan Carlos y Sofía, juntos

La otra cuestión que en estos meses ha cambiado sustancialmente ha sido la asiduidad con la que hemos visto al rey Juan Carlos con la reina Sofía (y también la actitud y el lenguaje corporal entre ambos, mucho más cercano y cariñoso). Este año el monarca ha viajado hasta Mallorca, donde el año pasado iba a haber participado en la Copa del Rey de vela, pero una inoportuna lesión, que algunos pusieron en cuestión, le impidió desplazarse hasta la isla por prescripción facultativa, según desveló su propio hijo en el posado familiar que en esa ocasión se producía en el Palacio de La Almudaina, con la intención de que Leonor y Sofía lo conocieran y que la primera, además, fuera tomando mayor conciencia del papel institucional que le corresponde.

Este año la situación ha sido muy distinta y ha permanecido cuatro días en la isla. El momento más comentado fue cuando visitaron el club de tenis de Rafa Nadal, donde se fotografiaron con los padres, sobrinos y con su inminente mujer, Xisca Perelló. Y posteriormente, como informamos en 'Vanitatis', el monarca hizo algunos planes privados como irse a cenar con sus amigos Miguel Arias y Manolo Piñera. Después se marchó a Hanko, en Finlandia, donde ha participado en el Mundial de Vela a bordo del Bribón 500 Movistar.

También ha sido bastante llamativo que los reyes eméritos se hayan prodigado más en público. Tanto en situaciones institucionales como, sobre todo, en privadas. Como cuando viajaron a Hannover a ver jugar al balonmano a su nieto, Pablo Urdangarin, en abril. Y más recientemente, en Sanxenxo, donde estuvieron dos días en casa de Pedro Campos, el armador del Bribón. La reina iba como espectadora de su marido, que participó en la regata Trofeo Almirante Rodríguez Toubes, un hecho insólito, pues no es habitual tampoco que vaya a ver navegar a su hijo Felipe o a su hija Elena, gran aficionada, como su padre, a los deportes náuticos.

Los permisos de Iñaki Urdangarin

Hay una asignatura, sin embargo, que la Familia Real sigue teniendo pendiente y que tendrán que abordar dentro de unos meses. Nos referimos a los primeros permisos penitenciarios de Iñaki Urdangarin, quien cumple condena en la prisión de Brieva. De momento, ya hemos asistido a la progresiva rehabilitación pública de su mujer, la infanta Cristina, que se dio por consumada cuando apareció en la foto oficial del 80º cumpleaños de la reina Sofía, acompañada por su familia, entre ellos los reyes Felipe y Letizia, lo que suponía de facto la ruptura definitiva del cordón sanitario que se había establecido en torno a ella después de su imputación en el Caso Nóos y la posterior condena e ingreso en prisión del exjugador de balonmano.

Iñaki Urdangarin, en una foto de archivo. (Getty)
Iñaki Urdangarin, en una foto de archivo. (Getty)

De igual manera que ha habido un apagón informativo respecto a las visitas de la infanta Cristina a su marido en la cárcel (que sí han trascendido, pero que ha resultado imposible conseguir ninguna imagen suya), es una incógnita ver cómo se gestionará la nueva situación de Urdangarin que podría llegar el próximo diciembre, cuando podrá solicitar permisos de salidas porque entonces ya habrá cumplido un cuarto de su condena. Mientras tanto, seguirá teniendo derecho a un vis a vis mensual, de entre una y tres horas de duración, además de un encuentro familiar sin mamparas, con la misma periodicidad y de idéntica duración.

Recordemos que Urdangarin fue condenado a cinco años y diez meses de cárcel y que tiene las mismas condiciones de visitas que cualquier otro recluso. Dispone de dos comunicaciones extraordinarias en el locutorio de 20 minutos a la semana, aunque puede juntarlas en una sola de 40. En cada una de ellas puede recibir a cuatro personas.

Casas Reales
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios