La oferta que rechazó Marta Luisa de Noruega para ser reina (y que podría haber cambiado la historia)
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La oferta que rechazó Marta Luisa de Noruega para ser reina (y que podría haber cambiado la historia)

En una entrevista reciente, la hija de Harald de Noruega ha confesado que se le pidió opinión cuando el Gobierno se planteó cambiar la ley y el sistema sucesorio

Foto: Marta Luisa, en una imagen de archivo. (EFE)
Marta Luisa, en una imagen de archivo. (EFE)

Marta Luisa de Noruega está en ese grupo de royals que no han accedido al trono de sus países por las leyes sálicas o de primogenitura masculina, que impedían a las mujeres reinar y que hasta hace pocos años imperaban en prácticamente la totalidad de casas reales europeas. En su caso, nació siendo la hija mayor del entonces príncipe Harald, pero el nacimiento de su hermano Haakon, dos años después, alejaba toda posibilidad de que fuera la reina de los noruegos en un futuro. Pero lo que no sabíamos es que su papel actual fue una decisión propia, ya que rechazó la oferta que se le hizo en su adolescencia para convertirse en la monarca tras la muerte de su padre.

Así lo ha contado ella misma en una entrevista con la revista 'Insider'. Al hilo de la conversación sobre la igualdad de género, Marta Luisa ha contado una historia familiar que se ha quedado como una anécdota, pero que podría haber cambiado la historia de la monarquía noruega. La princesa contaba entonces con unos 15 años, por lo que aún vivía Olav, el padre del actual rey Harald. Padre e hijo recibieron en palacio la visita de la primera ministra, que era Gro Harlem Brundtland, con una propuesta bastante lógica, pero que hasta entonces nadie había planteado: acabar con la desigualdad de género en el acceso al trono y cambiar el sistema para que también las mujeres pudieran ser reinas.

placeholder Marta Luisa y el rey Harald, en una imagen de archivo. (Getty)
Marta Luisa y el rey Harald, en una imagen de archivo. (Getty)

Durante aquella reunión, no dudaron en preguntar a Marta Luisa por su opinión y si creía que era ella la que debía convertirse en reina. Pero la princesa siempre ha confesado que toda su vida ha aceptado con gusto la situación de la sucesión: su hermano tenía las obligaciones y la presión, mientras que ella podía vivir una vida más feliz. Por eso, a nadie le debe extrañar su respuesta: "Tengo 15 años, no sé sobre estas cosas". Aunque se lo pensó, sintió que no podía tomar una decisión tan importante para su futuro a su edad, así que se decidió que las cosas siquieran como estaban y Haakon mantuviera su posición en la línea hereditaria. Por eso, aunque finalmente la ley para que las mujeres pudieran acceder al trono se aprobó en 1990, no se hizo con carácter retroactivo, por lo que la sucesión quedó exactamente igual.

"Es mucha presión y realmente es una vida que debes elegir y comprometerte al 100%. Estoy muy feliz de que mi hermano sea el siguiente en la fila y esté haciendo un trabajo increíble. Está concentrado en todos las cosas correctas", añadió en la entrevista. Y la prueba de que la hija de Harald y Sonia de Noruega nunca ha pretendido tener más papel del que tiene es que renunció a su título de alteza real en 2002 y a sus obligaciones oficiales para poder trabajar de forma independiente y para casarse con el escritor Ari Behn. A lo que no renunció es a sus derechos sucesorios y los de sus hijas, por lo que es actualmente la cuarta en la línea hereditaria, por detrás de sus sobrinos Ingrid Alexandra, futura reina, y Sverre Magnus.

placeholder La familia real, en una imagen de archivo. (EFE)
La familia real, en una imagen de archivo. (EFE)
Marta-Luisa de Noruega
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