La alegría de Ernesto de Hannover Jr. en medio de la guerra con su padre
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La alegría de Ernesto de Hannover Jr. en medio de la guerra con su padre

Ernesto y Ekaterina están esperando su tercer hijo, una noticia que llega cuando la distancia con el príncipe alemán es más grande que nunca

placeholder Foto: Ernesto de Hannover Jr., el día de su boda con Ekaterina Malysheva. (Getty)
Ernesto de Hannover Jr., el día de su boda con Ekaterina Malysheva. (Getty)

Un día más, hay que hablar de Ernesto de Hannover. Pero en esta ocasión no se trata de incidentes con la policía, juicios o escándalos derivados de su polémico carácter y sus adicciones, sino de algo mucho más agradable. La noticia es que el príncipe alemán se va a convertir en abuelo por quinta vez, aunque probablemente él no lo vea como un motivo de celebración, dadas las circunstancias familiares. El responsable de esta alegría es su hijo mayor, que está esperando su tercer hijo junto a su mujer, Ekaterina Malysheva. Así lo ha contado en exclusiva la publicación alemana 'Bunte', una cabecera con muy buena información de la casa Hannover y todo lo que concierne al príncipe alemán y sus hijos. La noticia supone una gran alegría para Ernesto de Hannover Jr. en un momento en el que la relación familiar no es especialmente buena, más bien todo lo contrario.

Hay que recordar que padre e hijo se encuentran en plena batalla judicial, después de que el príncipe alemán decidiera poner una demanda a su hijo por cinco millones de euros. Una cantidad que correspondería al valor de los bienes que asegura le han sido sustraídos por su heredero, al que también acusa de abandono y de haber violado sus intereses legales y derechos. Pero este litigio solo es la última de una serie de graves desavenencias que llevan teniendo varios años y que comenzaba con la cesión a Ernesto hijo de parte de los bienes que forman parte del patrimonio de la casa Hannover. Entre ellos, el castillo de Marienburg, que Ernesto hijo decidía vender al Estado alemán, ante la imposibilidad de sufragar la costosísima reforma y su mantenimiento. Una decisión a la que el príncipe alemán se opuso y que causó la guerra que mantienen hoy más viva que nunca.

placeholder El castillo de Marienburg, origen de la disputa familiar. (EFE)
El castillo de Marienburg, origen de la disputa familiar. (EFE)

La distancia que se estableció entre ellos es hoy en día insalvable y llegó a salpicar a los más pequeños de la casa Hannover. No solo porque Ernesto no haya conocido a sus nietos, sino porque su hijo mayor no pudo seguir la tradición de llamar a su hijo Ernesto Augusto, el nombre que llevan todos los herederos de esta casa alemana desde el siglo XVIII, al negarse el exmarido de Carolina de Mónaco a reconocer al niño como legítimo heredero.

De hecho, precisamente esta negativa y el no dar su brazo a torcer es también el motivo de que la princesa no haya querido divorciarse de él: para evitar que tenga otro hijo de otro matrimonio al que quiera nombrar como heredero legítimo, dejando así a Ernesto Jr. y sus otros hijos, entre ellos su propia hija, Alexandra, sin su correspondiente herencia, así como los títulos y el patrimonio familiar en el caso del mayor.

placeholder Ernesto y Carolina junto a Alexandra, en una imagen de archivo. (Getty)
Ernesto y Carolina junto a Alexandra, en una imagen de archivo. (Getty)

Así las cosas, se da por hecho que tampoco este tercer hijo de Ernesto Jr. y Ekaterina será el bálsamo para que padre e hijo arreglen sus diferencias, como tampoco lo fueron sus nietos mayores o los dos más pequeños, Nicolás y Sofía, los hijos de Christian, con el que la relación también es nula. Se entiende también que no ha habido ninguna reacción por parte del príncipe alemán en caso de que se haya enterado de la noticia, mientras que, según 'Bunte', sí se sabe que la princesa Carolina de Mónaco está encantada con el futuro bebé de la familia, al igual que Chantal Hochuli, la primera mujer de Ernesto y madre de sus dos hijos mayores.

Ernesto Augusto de Hannover y Ekaterina se casaban en julio de 2017, precisamente en el castillo de Marienburg, el mismo que causó la disputa familiar. Fue una boda de cuento a la que ya el propio Ernesto no asistió, ya que se había opuesto frontalmente a ella por motivos también relacionados con el patrimonio de la Casa, que gestiona su heredero desde hace unos años. Cuatro años después, la disputa es más cruda que nunca y muy probablemente llegue a los tribunales, aunque eso no ha empañado la felicidad de Ernesto y Ekaterina por dar la bienvenida, en unos meses, a su tercer hijo. Con él formarán familia numerosa, tras Elisabeth y Augusto, al que, si su abuelo no lo impide, en unos años veremos convertido en el nuevo heredero de los Hannover.

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