Rania de Jordania a los 51: icono de moda, escritora solidaria y reina feminista
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Rania de Jordania a los 51: icono de moda, escritora solidaria y reina feminista

La esposa de Abdalá llega este martes a los 51 años, de los que ha estado más de 32 como reina -también de la elegancia- en un camino que no siempre ha sido de rosas

Foto: Rania de Jordania, en una imagen de archivo. (Reuters)
Rania de Jordania, en una imagen de archivo. (Reuters)

El 31 de agosto de 1970 nacía en Kuwait Rania Al Yassin, conocida actualmente como Rania de Jordania. Ni de lejos se imaginaban entonces sus padres que, a los 22 años, se convertiría en la esposa del príncipe Abdalá, el hijo mayor del rey Hussein. Y mucho menos que en 1999 subiría al trono de la mano de su marido, después de que el entonces monarca cambiara la línea de sucesión poco antes de morir y eligiera a su primogénito como su heredero. Aquel 22 de marzo, Rania se convertía en la reina más joven del mundo, además de una habitual en las portadas de la prensa internacional.

Su natural belleza racial y su elegancia la convirtieron rápidamente en casi un icono de moda, algo que no ha cambiado hasta hoy, puesto que es considerada una de las royals más elegantes, si no la que más. Gracias a ella, el nombre de muchos diseñadores con una estética más oriental, quizá más enfocada a los países árabes, se ha puesto en el mapa. Rania ha hecho del caftán una de sus prendas fetiche, combinando la moda más tradicional con elementos occidentales y las tendencias más actuales. Una prenda, el caftán, que además no está exenta de significado, ya que es a la que la Reina de Jordania recurre cuando visita comunidades de mujeres en zonas rurales, demostrando su cercanía.

placeholder Rania, con uno de sus caftanes. (@queenrania)
Rania, con uno de sus caftanes. (@queenrania)

Pero Rania es más que vestidos de alta costura y aspecto físico, dos puntos sobre los que volveremos más adelante. Los expertos destacan su labor filantrópica y que encarna los valores de modernidad en una monarquía más ligada a la tradición. Casi desde su llegada al trono, se convertía en un icono del progreso y el feminismo en el mundo árabe, alzándose como una defensora pública de los derechos de las mujeres, pero también de otras causas como la educación pública e igualitaria, oponiéndose de forma frontal a medidas como el asesinato por honor, implantado con total naturalidad en algunos países del mundo árabe.

Su preocupación por la infancia se ha traducido, por ejemplo, en los cuentos para niños que ha escrito y publicado, cuatro en total, cuyos beneficios estaban destinados a Madrasati Jordan, una iniciativa educativa lanzada por ella y destinada a mejorar el entorno de aprendizaje en 500 escuelas públicas.

placeholder La reina Rania, en una lectura pública de uno de los cuentos escritos por ella. (Getty)
La reina Rania, en una lectura pública de uno de los cuentos escritos por ella. (Getty)

Aunque Rania está muy contenta con su labor como reina y su dedicación a Jordania, hay un aspecto de su vida del que está infinitamente más orgullosa: su familia. "Una madre y esposa con un trabajo realmente genial", es como se describe en Twitter. Junto a su marido quiso que sus hijos tuvieran una infancia normal, dentro de las circunstancias reales y teniendo en cuenta el hecho de que viven en un palacio. Por eso, hay momentos sagrados para ellos, como las barbacoas en el jardín -de las que el monarca se considera todo un maestro- o las cenas en familia, que hemos podido ver a través de vídeos compartidos por la propia reina.

La faceta de Rania como madre y el tipo de educación que da a sus cuatro hijos quedaba clara hace unos años, cuando concedía una entrevista a la mismísima Oprah Winfrey. En ella dejaba claro que Hussein, Iman, Salma y Hashem no tenían todo lo que querían o pedían, a pesar de vivir en un palacio con todas las comodidades: "Tienen que ganárselo y trabajar para conseguirlo. Ordenar su cuarto, sacar buenas notas, demostrar que se portan bien y que se lo han ganado. Creo que es muy importante que estén en contacto con la realidad". Y, como todas las madres, les pone límites: "Por ejemplo, no pueden ver toda la televisión que quieran ni todos los programas que les gusten".

placeholder Rania y Abdalá, con sus cuatro hijos. (Instagram: @queenrania)
Rania y Abdalá, con sus cuatro hijos. (Instagram: @queenrania)

En la misma entrevista, Rania hacía a la presentadora una confesión sobre su papel como reina: "El día que supe que iba a estar en esta posición fue realmente aterrador". A la responsabilidad de acompañar a su marido en el trono se unía, inevitablemente, el hecho de saber que sus gestos iban a ser analizados con lupa y sus decisiones, siempre cuestionadas. Y concretamente han sido dos los temas por los que la reina jordana ha sido más puesta en entredicho, ambos relacionados con su apariencia física. Por un lado, los retoques estéticos a los que se ha sometido. Por otro, el dinero que se gasta en ropa.

Con respecto al primer punto, Rania nunca se ha pronunciado, ya que no han dejado de ser opiniones, sin que se cuestionara su libertad para someterse a tratamientos o pasara por quirófano, una costumbre que comenzaba antes de cumplir los 20 años, con una rinoplastia. Eso sí, la mayor parte de las opiniones coinciden en que, hace unos años, su belleza natural era incomparable y no le hacían falta tantos retoques.

placeholder Rania, en una comparativa realizada por Vanitatis. (Getty)
Rania, en una comparativa realizada por Vanitatis. (Getty)

Pero sí ha querido defenderse de las críticas por su gasto en moda. Lo tuvo que hacer dos años atrás a través de un comunicado: "Su Majestad la Reina busca representar a Jordania adecuadamente, así que intenta buscar un equilibrio entre la representación apropiada y un gasto moderado. Muchas de las prendas de Su Majestad son prestadas por casas de moda, ofrecidas como regalos o compradas a precios reducidos". Unas palabras que no convencieron del todo a la corriente de su país más crítica y desde las que apostó por la reutilización de algunas prendas, quizá para demostrar sus afirmaciones con hechos.

Sea como sea, lo cierto es que su belleza -natural o no- y elegancia son indudables. Aunque Rania prefiera que se hable de ella por su trabajo, su dedicación a Jordania y, sobre todo, su familia, el gran regalo con el que celebrará estos 51 años.

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