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La desolación de Irene Urdangarin y su papel principal en el funeral de su tía abuela, la princesa de Irene de Grecia
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UN TRISTE ÚLTIMO ADIÓS

La desolación de Irene Urdangarin y su papel principal en el funeral de su tía abuela, la princesa de Irene de Grecia

El funeral de la hermana de la reina Sofía nos ha dejado imágenes que demuestran lo querida que era la princesa griega por toda su familia y el vínculo tan especial que ha tenido con sus sobrinos

Foto: Irene Urdangarin, en el funeral de la princesa Irene de Grecia. (EFE)
Irene Urdangarin, en el funeral de la princesa Irene de Grecia. (EFE)

La familia de la reina Sofía ha vuelto a unirse en Atenas, aunque esta vez por un motivo más triste que los dos últimos: arroparla en el funeral de su hermana, la princesa Irene. Y una de las asistentes al último adiós ha sido Irene Urdangarin, la viva imagen de la desolación en el interior de la Catedral Metropolitana. La hija de la infanta Cristina ha tenido, además, un papel principal en el funeral de su tía abuela.

El funeral ha estado marcado por dos importantes cuestiones. Por un lado, ese accidente ferroviario en la provincia de Córdoba, del que los Reyes han estado informados permanentemente y por el que no han querido alargar su estancia en la capital griega. Por otro, por la unidad de la familia de la reina Sofía en esa despedida a una persona muy apreciada por todos.

Y una de las personas a las que más afectadas hemos visto en este último adiós ha sido a Irene, la hija de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, quien no se llama así por casualidad, sino precisamente, como homenaje a la hermana de doña Sofía, como explicó el feliz padre tras su nacimiento. Un nombre elegido tanto por su significado por su belleza, dijo en su momento.

placeholder Irene Urdangarin, detrás de su abuela, sin poder evitar las lágrimas. (EFE)
Irene Urdangarin, detrás de su abuela, sin poder evitar las lágrimas. (EFE)

Aunque la familia del Rey ha llegado muy entera a la Catedral Metropolitana y con la misión de arropar a doña Sofía, siempre regia y agradeciendo los aplausos del público, en el interior del templo hemos podido ver el verdadero sentir de la familia. La propia Reina emérita no ha podido evitar las lágrimas, recibiendo enseguida el consuelo tanto de Leonor, sentada a su derecha, como del rey Felipe.

Y tras ella, junto a sus hermanos y sus primos, veíamos a Irene, completamente anegada en lágrimas en ciertos momentos del funeral. Vestida completamente de negro y el pelo semirrecogido, no podía ni quería evitar el llanto al que sí se resistían otros miembros de la familia del Rey, más acostumbrados a guardar la compostura y no dar rienda suelta a los sentimientos.

No sabíamos al ver a Irene tan desolada que tenía un papel principal en el funeral de su tía abuela. Y es que al terminar el servicio religioso, era una de las encargadas de portar algunas de las órdenes que tenía la princesa Irene, saliendo del templo justo detrás del féretro y acompañada de su prima Victoria Federica y de Arístides, el hijo pequeño de Marie-Chantal y el príncipe Pablo, que sí ha podido asistir.

placeholder Irene Urdangarin, Arístides de Grecia y Victoria Federica. (Gtres)
Irene Urdangarin, Arístides de Grecia y Victoria Federica. (Gtres)

En concreto, la hija de la infanta Cristina llevaba el collar e insignia de la Orden del Elefante, la más prestigiosa de Dinamarca, que la princesa Irene tenía desde 1964 por ser princesa de Grecia y Dinamarca, concedida por el rey Federico IX. Pero no era la única distinción que se ha visto en este funeral. Victoria Federica era la encargada de portar los elementos correspondientes a la orden femenina de las Santas Olga y Sofía, de la Casa Real griega.

Así, de forma involuntaria y por deber familiar, Irene Urdangarin se ha convertido en una de las protagonistas inesperadas de esta despedida, que ha contado con grandes ausencias, como la del rey Juan Carlos, Felipe de Marichalar o Juan Urdangarin, que sí estuvieron en el último adiós al rey Constantino, hace ya tres años. La joven ha demostrado con sus lágrimas el vínculo tan estrecho que tenía con la princesa Irene, con la que coincidía a menudo en Zarzuela.

Es el mismo caso que de la princesa Leonor y la infanta Sofía, para quienes la hermana de la reina Sofía era una figura habitual en las reuniones familiares, tanto en Madrid, como en Mallorca, donde han compartido con ella cenas y tardes de verano. Por eso, ninguna de las cuatro nietas de doña Sofía ha querido faltar a esta despedida, uniéndose al resto de la familia en un momento muy complicado.

La familia de la reina Sofía ha vuelto a unirse en Atenas, aunque esta vez por un motivo más triste que los dos últimos: arroparla en el funeral de su hermana, la princesa Irene. Y una de las asistentes al último adiós ha sido Irene Urdangarin, la viva imagen de la desolación en el interior de la Catedral Metropolitana. La hija de la infanta Cristina ha tenido, además, un papel principal en el funeral de su tía abuela.

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