La infanta Cristina y su escapada entre saetas y bodegas, previa a su mudanza internacional
Aunque durante estos días la infanta Cristina está finalizando la mudanza de Ginebra a Barcelona, ha tenido tiempo de viajar hasta la localidad malagueña de Ronda, en una escapada discreta pero que ha salido a la luz
Justo antes de empezar la mudanza que ha trasladado estos días sus enseres de Ginebra a Barcelona, la infanta Cristina ha pasado un fin de semana en Ronda, donde se ha dejado ver de bodegas y en una peña flamenca, disfrutando de las tradicionales saetas, tan propias de la inminente Semana Santa.
La visita, estrictamente privada, se ha desarrollado sin agenda oficial y en compañía de empresarios locales, en una escapada breve que encaja con el perfil bajo que la hermana del rey Felipe VI mantiene desde hace años. Sin anuncios previos ni cobertura institucional, Cristina de Borbón se movió por la ciudad como una visitante más, aunque su presencia, como es habitual, no pasó desapercibida.
El momento más visible de su estancia tuvo lugar en la Peña Flamenca de la localidad, donde asistió a la final del Concurso de Saetas. Sentada entre el público, sin protocolo ni distancias, siguió las actuaciones con atención e incluso grabó algunos fragmentos con su teléfono móvil, en una escena cada vez más frecuente en sus apariciones.
Los medios locales han dado cuenta de la visita con imágenes en las que se puede ver a la hermana del Rey vestida con una camisa blanca, una rebeca oscura y el pelo recogido. Al término del acto, sin embargo, la expectación fue inevitable, lo que provocó cierto barullo.
Varias personas se acercaron para saludarla y fotografiarse con ella y su salida fue algo más rápida de lo previsto. Un episodio menor que confirma que, pese a su voluntad de pasar desapercibida, sigue generando interés allá donde aparece.
Durante el fin de semana, la infanta también visitó una bodega de la zona, recorrió algunos de los principales enclaves históricos de la ciudad y disfrutó de la oferta gastronómica local, en un plan de descanso con acento andaluz y sin más objetivo que la desconexión.
La escapada se produce en un momento de transición personal. Tras años instalada en Ginebra, Cristina ha reforzado su presencia en Barcelona, donde concentra cada vez más su vida cotidiana y familiar.
En ese contexto, viajes breves como este a Ronda forman parte de una rutina en la que combina compromisos profesionales, vida personal y desplazamientos discretos, siempre lejos del foco institucional que marcó otras etapas de su vida.
Justo antes de empezar la mudanza que ha trasladado estos días sus enseres de Ginebra a Barcelona, la infanta Cristina ha pasado un fin de semana en Ronda, donde se ha dejado ver de bodegas y en una peña flamenca, disfrutando de las tradicionales saetas, tan propias de la inminente Semana Santa.