Mette-Marit de Noruega y su hijo Marius, por fin juntos en Skaugum: misma casa, distinta situación
El hijo mayor de la princesa heredera disfruta ya de las mieles de una relativa libertad. Aunque sigue cumpliendo condena, lo hace fuera de los muros de prisión y en su casa de Skaugum, la residencia oficial de Haakon y Mette-Marit
Mette-Marit y su hijo mayor, Marius Borg, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Ha querido el destino que Mette-Marit de Noruega y Marius Borg hayan vuelto a Skaugum casi a la vez y comparten ya la misma casa, aunque situaciones muy diferentes. La princesa heredera se enfrenta a seis meses de rehabilitación tras recibir el alta por su trasplante de pulmón, mientras que al chico le quedan por delante cuatro semanas más de arresto. Un tiempo que, para su alegría, podría cumplir fuera de los muros de prisión.
Este lunes, el Tribunal de Distrito de Oslo acordaba concederle esa petición de arresto domiciliario que lleva semanas pidiendo, en una audiencia en la que participó el propio Marius desde la cárcel. La fiscalía frenó en un primer momento la salida de la cárcel al anunciar que apelarían la decisión judicial, pero finalmente, un día después se ha anunciado que no recurriría, haciendo posible esa salida de prisión del hijo de Mette-Marit, que ha sido prácticamente automática.
Tal y como han podido presenciar varios medios que cubren la noticia, eran las 13:30 cuando un furgón policial de cristales tintados que había salido de la prisión de Ila 23 minutos antes, franqueaba los portones de Skaugum.
Será en este recinto, residencia oficial de los príncipes herederos, donde Marius cumpla las cuatro semanas que le quedan de prisión preventiva. No podrá salir de los muros de una de las casas que forman parte del complejo y tendrá que llevar tobilleras electrónicas para estar controlado en todo momento por las fuerzas de seguridad.
Pero tendrá muchas ventajas. Marius podrá tener acceso a un ordenador y un teléfono móvil, como también recibir visitas cuando lo desee, sin limitarse a los horarios establecidos por los dos centros penitenciarios por donde ha pasado. Y lo más importante: no estará en la cárcel y sí cerca de su familia, que ya se ha pronunciado a través de la Casa Real.
"El príncipe heredero y la princesa quieren ayudarle en la fase en la que se encuentra actualmente", ha escrito el portavoz de palacio a 'NRK', uno de los principales medios noruegos. Se da la circunstancia, además, de que también la propia Mette-Marit ha recibido este martes el alta del hospital donde fue sometida a un trasplante de pulmón, por lo que la alegría ha sido completa.
De hecho, la salud de su madre ha sido el principal argumento que Marius y su equipo jurídico han presentado en todo momento para solicitar la libertad condicional: "No poder participar en el apoyo a su rehabilitación es increíblemente difícil", argumentaba este lunes durante la audiencia.
Finalmente, parece que la situación familiar ha pesado y, aunque no se le concede la libertad condicional, al menos sí podrá estar las próximas cuatro semanas cumpliendo esa condena en casa, antes de que la sentencia a cuatro años de prisión que conocíamos el pasado 15 de junio sea firme.
Marius, segundo por la izquierda, en la celebración del 18º cumpleaños de su hermana Ingrid. (EFE)
Además de las tobilleras y las medidas de seguridad impuestas por la ley, Marius también tendrá que tomar ciertas precauciones para que la salud de su madre no se resienta, al igual que todos los que pasen por Skaugum o vivan en esta residencia real, ya sean familiares, trabajadores o personal de confianza. De hecho, el jefe de neumología del hospital que ha tratado a Mette-Marit ha señalado que puede pasar un año hasta que la princesa entre en una fase más estable.
"La salud de la princesa heredera es buena dadas las circunstancias. Durante los próximos seis meses, la princesa heredera recibirá rehabilitación y un seguimiento exhaustivo para detectar posibles complicaciones como el rechazo y las infecciones", dos de las complicaciones más frecuentes que pueden darse tras un trasplante de pulmón como el que ha recibido la princesa.
Por eso, su agenda va a permanecer completamente en blanco, sin absolutamente ninguna función oficial. Eso significa que, por ejemplo, se perderá la entrega del Premio Nobel de la Paz, una de las citas grandes del año para la familia real noruega. Mientras, el príncipe Haakon sí que afrontará compromisos institucionales, pero adaptará el calendario de tal forma que pueda estar con su mujer todo lo posible.
No será la única ayuda que tenga Mette-Marit en casa. Sabe que al menos durante cuatro semanas y de forma obligada, su hijo mayor no se moverá de su lado. Ni él ni sus tobilleras electrónicas.
Ha querido el destino que Mette-Marit de Noruega y Marius Borg hayan vuelto a Skaugum casi a la vez y comparten ya la misma casa, aunque situaciones muy diferentes. La princesa heredera se enfrenta a seis meses de rehabilitación tras recibir el alta por su trasplante de pulmón, mientras que al chico le quedan por delante cuatro semanas más de arresto. Un tiempo que, para su alegría, podría cumplir fuera de los muros de prisión.