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CIFRAS INCALCULABLES

De Harrods al PSG: así construyó el ex emir de Catar el imperio millonario que cambió radicalmente la imagen del país

La línea entre la riqueza del Estado y la de la familia real es difusa, pero dentro del patrimonio del emir recientemente fallecido se incluyen varios palacios, residencias en Reino Unido y Francia y un mega yate de lujo

Foto: El  emir Hamad bin Khalifa Al Thani, en una imagen de archivo. (Reuters)
El emir Hamad bin Khalifa Al Thani, en una imagen de archivo. (Reuters)

La muerte del jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, anterior emir de Catar y padre del actual soberano, Tamim bin Hamad Al Thani, cierra una etapa crucial en este pequeño país del golfo Pérsico. Él fue quien consiguió convertir un territorio rico en gas en un imperio millonario, cambiando radicalmente su imagen de cara al exterior durante los 18 años en los que permaneció en el trono.

Catar y su capital, Doha, son actualmente uno de los grandes centros financieros, diplomáticos y mediáticos del mundo que ha crecido en paralelo a la fortuna de la familia real. Aunque la línea en este caso es muy difusa, ya que el patrimonio de los diferentes emires nunca se ha hecho público y va ligado al del propio Estado casi de forma inseparable.

Por eso, determinar la fortuna Hamad bin Khalifa resulta más que complicado. Una antigua estimación de Forbes, recogida posteriormente por diferentes medios, situó su fortuna en torno a los 2.000 o 2.400 millones de dólares. Aunque otras publicaciones han elevado esa cifra hasta los 12.000 millones, pero no existe documentación pública suficiente que permita confirmar esas cantidades.

placeholder Funeral del ex emir. (Reuters)
Funeral del ex emir. (Reuters)

Aunque sí nos atenemos a las propiedades que son conocidas, es posible que el total se acerque más a la segunda cifra, incluso que la supere. De momento, hay que contar dentro del patrimonio familiar con varios palacios en Doha -no el de Lusail, residencia oficial, que pertenece al Estado-, viviendas de lujo tanto en Reino Unido como en Francia, y algunas villas en la Costa Azul muy valiosas en las que se alojan los meses de verano.

Pero quizá uno de los bienes más conocidos mundialmente es su yate, un lujo que su hijo, el actual emir, también se ha podido permitir. Hamad era el dueño del súper yate de lujo Katara, de 124 metros de eslora y valorado en 400 millones de dólares, que incluye helipuerto, varias piscinas, múltiples gimnasios, un salón de belleza, un gran club de playa y un salón principal que se distribuye en dos plantas, además de numerosos camarotes con capacidad total para casi cien personas.

Actualmente atracado en el puerto de Tarragona, ha navegado por las costas del Mediterráneo desde su construcción en 2010 y sirvió para dar al emir o su familia la privacidad necesaria, por mucho que esta mega embarcación se deje notar allí donde va.

La difusa línea entre la fortuna personal y la riqueza del país

¿Cómo llegó el emir a amasar esa fortuna difícil de calcular? La clave está en el gigantesco yacimiento North Field, cuya explotación aprovechó Hamad bin Khalifa Al Thani para convertir a Qatar en uno de los mayores productores y exportadores de gas natural licuado. El país ya conocía el potencial de sus recursos energéticos, pero todavía no había desplegado la infraestructura ni la estrategia internacional que lo transformarían.

Bajo su mandato, que comenzó en 1995 tras el derrocamiento de su padre, la riqueza procedente del gas permitió financiar aeropuertos, compañías aéreas, medios de comunicación, proyectos culturales y una política de inversiones en algunos de los activos más reconocibles de Occidente.

Una de las decisiones fundamentales de su reinado fue la creación, en 2005, de la Qatar Investment Authority, un fondo soberano nacido para proteger y aumentar los activos financieros del Estado y reducir la dependencia directa de los hidrocarburos mediante inversiones en distintos sectores y países. Actualmente, las estimaciones externas sitúan el volumen gestionado por la entidad por encima de los 550.000 millones de dólares, si bien no es un dinero que se pueda atribuir a su fortuna personal.

placeholder El ex amir de Catar y su esposa, Mozah bint Nasser, celebrando la elección del país como sede del Mundial. (Reuters)
El ex amir de Catar y su esposa, Mozah bint Nasser, celebrando la elección del país como sede del Mundial. (Reuters)

El ex emir fue el gran impulsor político de la herramienta que permitió colocar el nombre de Qatar en el centro de las finanzas internacionales, con Londres como el escaparate más visible de esta estrategia. En 2010, Qatar adquirió Harrods, los históricos grandes almacenes de Knightsbridge, y fue acumulando inversiones inmobiliarias y empresariales en la capital británica.

Otro ejemplo es The Shard, el rascacielos diseñado por Renzo Piano, y una participación destacada en Canary Wharf, pasando ambos a formar parte de una cartera que convirtió al emirato en uno de los actores extranjeros con mayor peso en la ciudad. En la misma cartera se incluyen hoteles, edificios de oficinas y participaciones empresariales de la capital británica.

Pero no solo el ladrillo y las empresas financieras han sido los instrumentos para esta expansión internacional. También el deporte ha sido otro de los instrumentos elegidos para cambiar radicalmente la imagen internacional del país. Lo han hecho, entre otras vías, a través de Qatar Sports Investments, que compró el Paris Saint-Germain en 2011.

placeholder El actual emir de Catar recibe las condolencias por la muerte de su padre en el Palacio de Lusail en Doha. (EFE )
El actual emir de Catar recibe las condolencias por la muerte de su padre en el Palacio de Lusail en Doha. (EFE )

Este camino deportivo se complementó con grandes patrocinios internacionales y culminó con la organización del Mundial de Fútbol de 2022, cuya candidatura fue impulsada durante el mandato de Hamad. El ex emir reapareció entonces ante el gran público durante la ceremonia inaugural, nueve años después de haber Hay entregado voluntariamente el poder a su hijo y actual soberano.

Una de las primeras iniciativas fue la creación de Al Jazeera en 1996. La cadena de televisión alteró el panorama mediático de Oriente Próximo al ofrecer una cobertura mucho menos deferente con los gobiernos árabes que la habitual en la región y más independiente de regímenes autoritarios, si bien no ha estado alejada de los conflictos precisamente por este punto.

También ha sido importante la expansión de Qatar Airways, aerolínea relanzada bajo el mandato de Hamad que ha terminado convertida en una de las compañías más reconocidas del sector y en una herramienta estratégica para conectar Doha con los principales centros económicos del mundo. De hecho, el aeropuerto internacional de la capital catarí lleva el nombre del ex emir y simboliza esa transformación internacional.

También el arte y la cultura han formado parte de esa proyección internacional, con el ex emir y especialmente su ahora viuda, Mozah bin Nasser, impulsaron una de las mayores colecciones del mundo árabe. Y aquí si hay una propiedad que podemos atribuir a la fortuna personal de la familia real, no al Estado. Hablamos del cuadro 'Los jugadores de cartas', de Cézanne, que compraron en 2012 por unos 250 millones de dólares, rompiendo entonces todos los récords del sector.

La muerte del jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, anterior emir de Catar y padre del actual soberano, Tamim bin Hamad Al Thani, cierra una etapa crucial en este pequeño país del golfo Pérsico. Él fue quien consiguió convertir un territorio rico en gas en un imperio millonario, cambiando radicalmente su imagen de cara al exterior durante los 18 años en los que permaneció en el trono.

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