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TRUCOS DE BELLEZA

De Cristina Pedroche a Eugenia Silva y Elsa Pataky: ¿a qué ‘liftings’ sin cirugía que reafirman el rostro se someten las famosas?

Quizá esa sea la verdadera tendencia que hay detrás de las famosas que están hablando de estos procedimientos: menos interés por cambiar el rostro y más por intentar que envejezca mejor

Foto: Detalle del look beauty de Eugenia Silva. (Getty/Vittorio Zunino Celotto)
Detalle del look beauty de Eugenia Silva. (Getty/Vittorio Zunino Celotto)

La naturalidad se ha convertido en una de las grandes demandas de la medicina estética actual. Cada vez más pacientes buscan verse mejor sin que resulte evidente qué se han hecho, y eso ha desplazado parte del interés hacia tratamientos que mejoran la firmeza, la textura y la calidad de la piel sin alterar los rasgos. La tendencia pasa por intervenir menos, respetar más la anatomía y apostar por resultados progresivos, discretos y compatibles con una imagen reconocible.

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La idea instalada en el imaginario es bastante sencilla: intentar mejorar la calidad y la tensión de la piel sin modificar las facciones. Es una de las líneas que más está creciendo dentro de la medicina estética. Frente a procedimientos destinados a aportar volumen o corregir determinadas zonas mediante inyectables, las tecnologías que estimulan el colágeno trabajan sobre la propia piel. El resultado, por tanto, no consiste en cambiar la forma de un pómulo o redefinir unos labios, sino en tratar la pérdida de firmeza que aparece con los años. Es lo que popularmente se está empezando a llamar un lifting sin cirugía, aunque conviene aclarar que sus resultados no son equiparables a los de una intervención quirúrgica.

En busca de firmeza

Cristina Pedroche ha contado recientemente que ha empezado a prestar más atención a los tratamientos de medicina estética, "la primera vez que me hago algo en la cara", confesaba. Su elección fue ponerse en manos de la conocida doctora Ana Revuelta, que para suu caso eligió Ultherapy PRIME, una tecnología pensada para trabajar la firmeza del rostro sin pasar por quirófano. En el caso de Pedroche, Ultherapy PRIME utiliza ultrasonidos microfocalizados con visualización en tiempo real, lo que permite al médico observar las características de los tejidos y adaptar el tratamiento a las necesidades de cada paciente. La energía se dirige a distintas profundidades para estimular la producción natural de colágeno y elastina y está indicada para trabajar la flacidez del cuello, la zona situada bajo el mentón y las cejas, además de suavizar líneas y arrugas del escote.

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"Quería hacer algo poco invasivo, sin agujas ni infiltraciones y, sobre todo, sin cambiarme la cara, sin modificar mis facciones y sin buscar verme diferente." Se realiza sin incisiones ni tiempo de recuperación y, aunque puede apreciarse cierta tensión inicial, el resultado se desarrolla progresivamente durante los tres a seis meses siguientes, de ahí que encajara en las pretensiones de la presentadora. Según la compañía, una única sesión puede mantener sus efectos durante más de un año, aunque la duración depende de la respuesta de cada paciente.

La favorita de Elsa Pataky y Eugenia Silva

Thermage FLX funciona también mediante radiofrecuencia monopolar y lleva años siendo uno de los nombres más conocidos dentro de esta categoría. Desde la Clínica Dermatológica Internacional explican que una sesión puede durar entre una y dos horas y reconoce que “puede llegar a molestar”. La energía genera calor en las capas profundas para estimular los fibroblastos, las células implicadas en la producción de colágeno y elastina. Tampoco aquí hay que esperar una transformación instantánea. “Los resultados son progresivos y lo mejor se ve a los tres meses”, señala la especialista del centro.

El atractivo de estos tratamientos está precisamente en esa discreción. Nadie debería salir de una consulta con otra cara, sino con la misma cara y, si el procedimiento funciona correctamente, una piel progresivamente más firme. También explica por qué interesan a pacientes relativamente jóvenes, que no buscan corregir un envejecimiento avanzado, sino actuar cuando comienzan a aparecer los primeros signos de flacidez.

Eso no significa que sean tratamientos universales ni que sustituyan a un lifting cuando existe una laxitud importante. Tampoco todos los dispositivos sirven para lo mismo. La radiofrecuencia, por ejemplo, está dirigida fundamentalmente a firmeza y calidad cutánea, no a eliminar manchas. Y su resultado depende tanto de la tecnología como de la correcta indicación y de quién la maneja. Quizá esa sea la verdadera tendencia que hay detrás de las famosas que están hablando de estos procedimientos: menos interés por cambiar el rostro y más por intentar que envejezca mejor.

La novedad

Una de las tecnologías que acaba de llegar a España es XERF, de la que es fan Kim Kardashian, disponible, entre otros centros, en la Clínica Dr. Morales Raya de Madrid. Se trata de una radiofrecuencia monopolar que trabaja con dos frecuencias, 6,78 MHz y 2 MHz. Esta combinación permite actuar a distintas profundidades dependiendo de las necesidades del paciente. El objetivo es generar un calentamiento controlado en el tejido que provoque primero una contracción de las fibras existentes y después favorezca la remodelación y producción de nuevo colágeno.

¿Para quién está pensada? Especialmente para personas que empiezan a apreciar cierta laxitud en la cara, un óvalo menos definido o pérdida de firmeza en mejillas, mandíbula, cuello o zona situada bajo el mentón. Carlos Morales Raya, dermatólogo y director médico de la clínica que lleva su nombre, defiende precisamente una medicina estética en la que el tratamiento se adapte a cada rostro y en la que la prioridad sea conservar la naturalidad. La indicación, explica su equipo, debe realizarse después de estudiar la calidad de la piel y el grado real de flacidez.

Otra característica que explica el éxito de este tipo de procedimientos es que no requieren agujas, incisiones ni, en el caso de XERF, anestesia. Después de la sesión se puede continuar con la vida habitual. Puede existir una primera sensación de mayor tersura, pero el resultado interesante no es necesariamente inmediato: el colágeno necesita tiempo para reorganizarse y producirse. Por eso los cambios continúan apareciendo durante las semanas siguientes y suelen valorarse especialmente alrededor de los tres meses. En este caso se plantea generalmente una sesión anual y el tratamiento facial completo ronda los 2.100 euros.

La naturalidad se ha convertido en una de las grandes demandas de la medicina estética actual. Cada vez más pacientes buscan verse mejor sin que resulte evidente qué se han hecho, y eso ha desplazado parte del interés hacia tratamientos que mejoran la firmeza, la textura y la calidad de la piel sin alterar los rasgos. La tendencia pasa por intervenir menos, respetar más la anatomía y apostar por resultados progresivos, discretos y compatibles con una imagen reconocible.

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