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Sophie, la jirafa de juguete que dio la vuelta al mundo

Sophie es una pequeña jirafa de juguete fabricada con goma natural y pensada para los bebés a los que comienzan a salirles los dientes. No tiene

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Sophie, la jirafa de juguete que dio la vuelta al mundo
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    Sophie es una pequeña jirafa de juguete fabricada con goma natural y pensada para los bebés a los que comienzan a salirles los dientes. No tiene nada de particular, salvo que 'chilla' cuando se la aprieta, pero se ha convertido en una estrella internacional.

    Cuesta 25 dólares, poco más que cualquier otro juguete similar, pero se ha agotado en tiendas de Estados Unidos, México, Japón y Australia. Celebrities como Sandra Bullock, Nicole Ritchie, Miranda Kerr o Kate Hudson tienen parte de 'culpa', ya que sus pequeños han sido fotografiados en más de una ocasión con Sophie en la mano... o en la boca.
    Podría pensarse que no es más que otra moda pasajera. En plena guerra de marcas, muchos padres no dudan en gastarse medio sueldo en un fantástico carrito Bugaboo o en la exclusiva línea infantil de Stella McCartney. Sin embargo, Sophie es un simple muñeco de goma cuyo éxito no entiende de tendencias.
    Precisamente, el secreto de esta jirafa está su simplicidad y en su producción a pequeña escala en una fábrica francesa de la compañía Vulli, que ha cuadruplicado sus ventas desde 2006, momento en que se vendió la primera Sophie fuera de Francia. Este año, por primera vez, la empresa espera vender más productos fuera de sus fronteras que dentro. Algo sorprendente, si tenemos en cuenta que Sophie es toda una tradición en el país galo. En 2010, Vulli vendió 816.000 jirafas, y nacieron 828.000 bebés en Francia, con lo que se puede decir que prácticamente todos los recién nacidos franceses tienen una.
    Una mascota con cinco sentidos
    Sophie no es ningún producto exclusivo. En algunos supermercados locales se puede encontrar incluso más barata de lo indicado anteriormente. Y es que este juguete no es ninguna novedad para los franceses, forma parte de sus vidas desde 1961. Según The Wall Street Journal, la compañía que creó a Sophie comenzó construyendo balones de goma que eran usados para espiar a las tropas alemanas durante la I Guerra Mundial, y más tarde emplearon su experiencia con este material para hacer juguetes. Sophie, llamada así porque su 'nacimiento' fue el 25 de mayo, día de esa Santa, formaba parte de una familia de jirafas que incluían a Zoe y a Chloe. Pero solo Sophie, la más pequeña de las tres, ha sobrevivido al paso del tiempo.
    El director general de Vulli, Serge Jacquemier, contrató hace algunos años a un psicólogo para determinar las principales ventajas de este sencillo juguete, y su conclusión fue que Sophie estimula los cinco sentidos del niño: la vista, por sus grandes contrastes de color; el oído, por su sonido; el gusto, porque está pensada para que los bebés la chupen y muerdan; el olfato gracias al propio de la goma; y el tacto porque además de ser agradable, el pequeño tamaño de la jirafa la hace fácil de agarrar.
    Jacquemier decidió entonces traducir estos atributos en siete idiomas diferentes. Así, creó atractivas cajas biodegradables para la exportación, con la característica Torre Eiffel como protagonista. Mientras Sophie daba la vuelta al mundo en 2007, la industria del juguete se tambaleaba por un grave problema de contaminación en la producción china de algunos de los muñecos más vendidos de Mattel. Fue en ese momento cuando la 'humilde' fabricación francesa ganó adeptos. El por aquel entonces novedoso packaging de Sophie, donde se indicaba que cada jirafa está hecha con goma natural e hipoalergénica, apareció justo cuando a los padres no les importaba gastar dinero en juguetes que a su juicio eran mejores y más seguros para sus hijos.
    La fabricación de Sophie ha cambiado poco a lo largo del tiempo. Sin embargo, y a pesar de su simpleza, estas populares jirafas no tienen competencia. Jacquemier sabe bien por qué son tan difíciles de copiar: "Trabajar la goma es más complicado que el plástico. De lo contrario, todo el mundo lo haría". Un negocio redondo, y un juguete, a toda vista, perfecto.
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