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la flor inmortal

¿Por qué esta crema antiedad lleva 10 años arrasando?

La fórmula de Divine incluye extracto bio de siempreviva de Córcega, conocida como la planta inmortal, y es la responsable de su éxito a la hora de cuidar la piel

Foto: Cortesía.
Cortesía.

La siempreviva, también conocida como 'inmortal', es una flor silvestre que nunca se marchita. Esa resistencia la convierte en una de las plantas más duras del planeta. Y fue precisamente esa fortaleza ante las agresiones externas la que llamó la atención de los científicos de L’Occitane. Y con esta inspiración, en 2009, hace ahora una década, la firma lanzó Crema Divina, su crema antiedad más exitosa hasta el momento: 19 años de investigación, tres millones de unidades vendidas y cinco patentes respaldan su eficacia.

Está formulada con aceite esencial de siempreviva biológica en una altísima concentración. ¿El resultado? Sus propiedades antioxidantes, dos veces más eficaces que la vitamina E, funcionan como un escudo natural para nuestra piel. Lo hacen al evitar la formación de radicales libres -producidos por agentes como la polución, el clima, el sol, el estrés o la mala alimentación-, principales causantes del daño a las células cutáneas y desencadenantes del envejecimiento prematuro.

Podríamos decir que Crema Divina traslada a la piel esa llamativa capacidad de resistencia de la siempreviva. Además, el aceite esencial bio se combina con un complejo de siete ingredientes naturales que, al actuar en sinergia, ayuda a combatir las arrugas y la falta de firmeza mientras proporciona luminosidad y uniformidad a la tez.

El descubrimiento, el origen

En el año 2001, extrajeron su aceite esencial para estudiar sus poderes. Los resultados en el laboratorio demostraron que estos se podían trasladar a la piel con un efecto antioxidante, antiinflamatorio y calmante, esenciales para evitar su envejecimiento prematuro. De entre las más de 500 variedades que existen en el mundo, la firma cosmética escogió la originaria de Córcega, que contiene la concentración óptima de ingredientes regenerantes y antiedad. Hasta entonces, la siempreviva, parte inseparable del paisaje de esta isla francesa, situada entre la Costa Azul y la de Italia, solo crecía de forma salvaje. De hecho, algunas crónicas cuentan que Napoleón –corso de nacimiento– reconocía que estaba llegando a su tierra antes de pisarla solo por el aroma de esta flor.

(Cortesía).
(Cortesía).

Así, poco después (2004), y con la intención de no alterar ni degradar el medio natural, L’Occitane propuso a un grupo de productores de Córcega cultivar la primera plantación biológica de esta flor mítica y destilarla allí.

Con el máximo respeto

Si algo tuvo claro L'Occitane desde que descubrió las propiedades de la siempreviva es que, además de aprovecharlas para el cuidado de la piel tenía que proteger esta especie. Para ello se asoció con productores locales -con algunos de ellos mantiene aún la relación- para poner en marcha cultivos orgánicos y respetuosos con el medio. Esto ha permitido asegurar una producción sostenible de la flor y de su aceite esencal sin dañar el entorno natural de la especie. Una forma de trabajo que fue premiada (2014) por el Ministerio de Economía, Desarrollo Sostenible y Energía de Francia, así como por la Agencia Francesa de Medioambiente y Gestión de la Energía.

Actualmente L’Occitane dispone de 50 hectáreas –¡unos 100 campos de fútbol!– que siguen trabajando con una docena de productores y destiladores originarios de Córcega con métodos de agricultura ecológica. Es decir, manteniendo el mismo amor y respeto por la tierra que cuando empezaron a formular Crema Divina hace ya 10 años.

Compromiso a largo plazo

Todo el trabajo que se esconde detrás de este producto, desde su cultivo con estándares orgánicos hasta su cosecha así como la relación con los productores locales, se encuentra muy en línea con el ADN de L'Occitane. Ese espíritu comprometido, donde la naturaleza es el eje, se remonta al origen de la marca, creada por Olivier Baussan en 1976, y se ha mantenido intacto a lo largo de los años y en cada lanzamiento, como Crema Divina.

Pero la marca no quiere quedarse aquí. Por eso, de aquí a 2025 su objetivo es haber contribuido a la protección de 1.000 especies y variedades de plantas. Para ello, seguirán centrados en la trazabilidad de sus ingredientes -cultivándolos y recolectándolos de forma respetuosa con el entorno- y tomando medidas más allá de su negocio para asegurar que la biodiversidad del Mediterráneo se promueve.

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