No, tu piel no se acostumbra a las cremas: acaba con el mito
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No, tu piel no se acostumbra a las cremas: acaba con el mito

Eterno debate cosmético por fin aclarado: tu rostro pide las fórmulas que necesita, pero no se hace a ellas ni dejan de hacerle efecto

placeholder Foto: Destierra ideas preconcebidas sobre tu piel. (Imaxtree)
Destierra ideas preconcebidas sobre tu piel. (Imaxtree)

Nuestras abuelas usaban las mismas cremas toda la vida, y aseguraban que esa fidelidad les iba de maravilla. En cambio, hoy la tendencia (en todo) es al cambio y la experimentación constante. ¿En qué quedamos? ¿Entonces la piel se acostumbra a usar los mismos productos y hay que cambiarlos periódicamente, o por el contrario conviene seguir los consejos de antaño y proclamarle amor eterno a la misma crema?

Foto: Mima tu piel. (Imaxtree)


“Es cierto que la piel puede pedir tratamientos distintos según el momento, pero no porque se haya habituado a su uso. Sufre alteraciones por dos factores: los internos, como el estrés, las hormonas o las emociones, y los externos, ya sea la polución, el frío, el calor o el uso de mascarillas”, explica Mar Sieira, farmacéutica y CEO de la firma Sarah Becquer. Ahí lo tenemos: la piel cambia, sí. “Pero por esos factores que hacen que se transformen sus necesidades y que tengamos que modificar la rutina cosmética”, añade la experta. Así que esto de que hay que variar de crema por hábito es un falso mito, como confirma la Dra. Paloma Borregón, de la Clínica Iván Malagón. Ojo, porque hablamos de cosmética; hay que dejar a un lado algunos medicamentos. Cuenta la dermatóloga que en el caso por ejemplo de los corticoides, pasadas unas semanas, sí pueden dejar de ser efectivos. Es lo que se llama taquifilaxia, pero no se aplica a las cremas.

Hidratación y nutrientes a medida

Hidratación y nutrientes es el binomio ganador para que un cutis funcione bien. Agua necesita siempre, aunque en diferente medida, porque si nos encontramos en un clima cálido reclamará menos hidratación que si estamos en uno frío, o si pasamos una época de equilibrio emocional, será menos exigente que en otra de estrés. Con los nutrientes sucede igual. Digamos que a la piel hay que escucharla. “En estos momentos de temperaturas gélidas sufre siempre, en unos casos más que en otros, y se reduce la secreción de glándulas sebáceas causando sequedad, así que hay que reforzar la hidratación y nutrición”, añaden desde Sarah Becquer. Lo que sí es cierto es que existen algunas moléculas a las que necesita adaptarse poco a poco que deben introducirse progresivamente en la rutina, como los ácidos (glicólico, salicílico o láctico) o los retinoides. “No podemos empezar aplicándolos diariamente, sino dos veces por semana, luego en días alternos, y finalmente, si el cutis lo pide, cada noche, porque son activos con cierta capacidad irritante”, dice la farmacéutica Mar Sieira.

placeholder Entre los ingredientes del año no pueden faltar aquellos que retengan el agua en la piel. (Imaxtree)
Entre los ingredientes del año no pueden faltar aquellos que retengan el agua en la piel. (Imaxtree)

Otra pregunta habitual es si resulta preferible decantarse por un sinfín de productos o por el contrario por los básicos, no vaya a ser que si le damos mucho mimo la malcriemos y tengamos que hacerlo de por vida. Pensemos en el ejemplo de las coreanas, argumenta Sieira, “desde pequeñas las madres les inculcan a sus hijas diez pasos en su rutina y lo cumplen minuciosamente. Sin embargo, nuestro ritmo de vida no nos lo permite, por eso es mejor ponerse un objetivo de cuidados imprescindibles que seamos capaces de cumplir. La disciplina es la clave, acompañada de una buena alimentación y estilo de vida”. Claro que cuando dejas de darle todo eso el cutis se resiente, pero no porque tenga 'mono', sino porque le negamos lo que necesita.

Lo que importa es el ingrediente

¿Entonces repetimos producto al acabarlo o si no nos convence vamos de tarro en tarro? “Podemos probar otros tratamientos nuevos hasta dar con el ideal. Lo que de verdad importa no es la crema o el sérum, sino el activo”, aclara la Dra. Borregón. Y los que no pueden faltar, aunque habrá que adaptarlos a la piel, son, tras la limpieza, la vitamina C por la mañana seguida del fotoprotector, y de noche y dependiendo de la edad, retinoides o hidroxiácidos, sin olvidar la hidratación y la exfoliación. Sobre esa base hay que construir cada objetivo.

placeholder Protege tu piel del sol todo el año.  (Imaxtree)
Protege tu piel del sol todo el año. (Imaxtree)

Lo que no deberíamos perder de vista es la concentración de los ingredientes: como asegura la farmacéutica, no todas las presentaciones de vitamina C son igual de efectivas; la forma más activa es el ácido L-ascórbico, que es la pura. “Muchas veces lo que contiene el producto son sales de dicho ácido; a diferentes concentraciones, diferentes efectos. Mi recomendación es leer el INCI (Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos) para saber qué estamos aplicando”, añade la experta. Es decir, cambiar de crema sí, cambiar de activo, si es el propicio, no. “Aunque hay productos que pueden aplicarse de manera puntual, como el ácido salicílico para corregir un granito, los activos que necesitamos debemos mantenerlos”, termina Mar Sieira.

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