Quédate con el concepto porque es probable que conozcas a alguien que se sienta muy identificado... ¿Quizás tú misma? Los expertos nos explican al detalle de qué se trata
Cuídate sin obsesiones. Y disfruta de cada etapa... (Caroline Veronez para Unsplash)
Vivimos en la era de la imagen. Estamos más expuestos que nunca, los filtros invaden nuestras rutinas y en redes sociales somos testigos de infinidad de vidas aparentemente perfectas, repletas de belleza (en el más clásico y profundo sentido del término). Lo cierto es que en esta rueda que hemos creado entre todos (asumimos nuestra parte de culpa), a veces, podemos caer en el error de que el éxito absoluto solo está reservado si cumples unos estrictos cánones 'beauty' donde, entre otros factores que todos conocemos, la juventud se postula como un imprescindible. Vivir aferrándonos a la dimensión estética del espíritu de Peter Pan puede convertirse en una auténtica obsesión, nada recomendable para el bienestar personal.
Parece que ahora estamos más expuestos que nunca. (Kinga Cichewicz para Unsplash)
En este contexto podemos hablar de término 'midorexia', que, en palabras de Ane Birumbrales López, psicóloga de la Clínica López Ibor, “es un fenómeno social que consiste en el miedo obsesivo a envejecer y, como consecuencia, la constante preocupación por parecer más joven”. En esta definición, Laura Palomares, psicóloga del centro Avance Psicólogos, añade que también hace referencia “a la percepción de uno mismo como más joven de lo que es”.
Las crisis de edad son algo habitual, que muchas personas pasan. (Motoki Tonn para Unsplash)
No podemos negar que el cuidado personal (donde se incluye el aspecto físico) incide de manera positiva en cada individuo. Sin embargo, “el problema aparece cuando la persona ocupa la mayor parte de su tiempo intentando llegar a un ideal de belleza que es inalcanzable”, apuntan desde la Clínica López Ibor. Ane Birumbrales explica que cuando alguien está pensando constantemente en cómo puede parecer más joven y realiza conductas dirigidas a este objetivo, puede acabar afectando a todos los ámbitos de su vida como son el aspecto social, el familiar, el laboral o incluso la salud. “Cuando la autoestima o la valoración personal de uno mismo se apoya de forma exagerada y única en aparentar ser más joven, sin que se asuma la realidad del cambio de nuestro aspecto y del paso del tiempo, puede llevar a afectaciones serias del ánimo y a repercutir en las relaciones sociales”, insiste Laura Palomares.
¿A quiénes les afecta?
Los más afectados son hombres y mujeres de mediana edad, entre los 40 y los 50 años. (Jonathan Borba para Unsplash)
Si bien es cierto que no contamos de estudios sobre este fenómeno de carácter social, debemos tener en cuenta que la persecución de ese prototipo es algo que no entiende de edades ni de sexo. Sin embargo, “en el caso de la gente más mayor, a ese ideal de belleza se suma también el factor de querer parecer más joven”, apunta Ane Birumbrales. Así, podemos decir que parece que el sector de la población más afectado son hombres y mujeres de mediana edad (entre los 40 y los 50 años), en la medida en que los signos de envejecimiento comienzan a ser más evidentes y observables, por lo que resulta preciso realizar una mayor adaptación en todos los ámbitos.
Vivimos en la era de la imagen. Estamos más expuestos que nunca, los filtros invaden nuestras rutinas y en redes sociales somos testigos de infinidad de vidas aparentemente perfectas, repletas de belleza (en el más clásico y profundo sentido del término). Lo cierto es que en esta rueda que hemos creado entre todos (asumimos nuestra parte de culpa), a veces, podemos caer en el error de que el éxito absoluto solo está reservado si cumples unos estrictos cánones 'beauty' donde, entre otros factores que todos conocemos, la juventud se postula como un imprescindible. Vivir aferrándonos a la dimensión estética del espíritu de Peter Pan puede convertirse en una auténtica obsesión, nada recomendable para el bienestar personal.