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de mujer a mujer

Cristina Rodríguez: "De mayor voy a ser una persona trastornada y operada"

Hablamos con Cristina Rodríguez y con Sara Brun acerca de su libro 'Mujer a mujer', que aboga por un mundo feminista y femenino

Foto:  Cristina Rodríguez (Cordon Press)
Cristina Rodríguez (Cordon Press)

“Soy estilista, figurinista y ahora autora. ¡Me siento rara diciéndolo! ¡Soy autora! ¡Soy autora!”, exclama Cristina Rodríguez con emoción en cuanto nos ve. Hemos quedado con ella y con Sara Brun, productora, escritora y amiguísima de Cristina. Rodríguez es un auténtico torbellino que parece no medir lo que dice, cuando lo cierto es que es tan inteligente que es capaz de hacerlo segundos antes de soltar un huracán de ideas a tal velocidad que sus argumentos te derrumban sin que seas consciente de que han sido previamente analizados. Ambas presentan ‘De mujer a mujer’ (Grijalbo), un libro que propone un universo feminista sin que deje de ser femenino.

Ambas son conscientes de que las críticas les van a llover tanto por parte de los haters -a los que Cristina les pide que se lean el libro antes de criticarlo, al igual que les ruega leer las noticias enteras en lugar de únicamente los titulares-, como de muchas feministas. “Hay algo raro en la sociedad cuando consideramos que ser feminista es llevar una camisa de cuadros, no depilarnos y no ponerte Wonderbra”, reflexiona Cristina.

“Hablamos del feminismo como de un movimiento transversal y resulta que desde el propio feminismo, hay mujeres que nos van a tachar de poco feministas. ¿Quién tiene el derecho aquí para ponernos una nota como feministas? No me están dando la bienvenida, me están rechazando y haciendo que me invente otra palabra que no sea feminismo, porque no me están dejando entrar”, comenta Sara, que descubrió ser feminista en la manifestación del 8 de marzo del año pasado.

Cristina Rodríguez con su libro.(FOTO: Grijalbo)
Cristina Rodríguez con su libro.(FOTO: Grijalbo)

“Yo, por ejemplo, siempre digo que de mayor voy a ser una persona trastornada y operada. ¿Por eso voy a ser menos feminista? Es porque yo quiero ser así, no me hacen gracia las mujeres naturales”, dice Cristina, que detesta las etiquetas. Cuando una hora más tarde -ya estamos con los 'flashforwards', disculpad- presenta el libro ante el público y así lo asegura, la voz de Karmele Marchante emerge de entre el público. “Las etiquetas nos las ponen, no nos las ponemos nosotras”. Seguidamente, Natalia Ferviú alza la voz. “Las etiquetas son una trampa del heteropatriarcado”, exclama.

Sara y Cristina creen que hombres y mujeres han de leer su libro por ser liberador. “'De mujer a mujer' es ser libres y hacer lo que te de la gana”, asegura Cristina. La estilista está más que acostumbrada a las críticas, pero no por ello dejan de sorprenderle. “Al final, es como si viviéramos en un pueblo de 3.000 habitantes en el que el vecino de arriba te critica al grito de ‘La hija de Pepita lleva escote’. La diferencia es que ahí podías irte a una ciudad y ya no te criticaban. Ahora, te critican aunque estés en Nueva York y encima, lo hacen sin tener ni idea de quién eres. En el pueblo, al menos, te conocían. Ahora cualquiera persona te critica sin razón alguna”, reflexiona Cristina.

Al hablar con ella, el miedo aparece dos veces a lo largo de nuestra charla. “Ya está bien de no poder decir que estoy absolutamente feliz por haber decidido no tener hijos. Creo que tanto Sara como yo hemos hecho un ejercicio de sinceridad, y creo que muchas veces tenemos miedo a ser sinceros. Mi chico y su familia le tienen miedo a este libro. ‘Tú tienes tu imagen’, me dicen, y yo les digo que me dedico a hacer vestuario del cine, no soy una intelectual. De hecho, creo que somos intelectuales en el momento en el que hablamos sin tapujos”, explica Cristina.

Cristina Rodríguez en una imagen de archivo.(CORDON)
Cristina Rodríguez en una imagen de archivo.(CORDON)

La segunda vez que habla del miedo, lo hace para explicar que gracias a este libro, ha conseguido entender la razón por la que en muchas ocasiones ha caído siempre en los brazos de un tipo de hombre que se ha repetido incesantemente en su vida. “Siempre he ido a por tipos exitosos. Al principio les hacía gracia mi forma de ser, pero luego no. ¿La razón? Ellos tenían que ser mas protagonistas que yo, y yo soy muy protagonista. Entonces me machacaban y me decían que hablara más bajo, que me vistiera menos hortera… Mi chico es diferente a todos esos hombres: él deja que haga mi show", dice Cristina con ternura. “Me he dado cuenta de que siempre me iba con el mismo tipo de hombre por algo bastante machista, que es porque quería que me dieran seguridad económica, cuando lo curioso es que yo nunca he dependido de nadie. Entonces, ¿por qué lo hacía? En mi caso, porque siempre he tenido miedo a no tener dinero, y ese miedo me hacía perseguir una seguridad económica”, asegura Cristina. Su relación actual, al igual que la previa, nació de las ‘Dating apps’.

Tanto Sara como ella aseguran haber crecido con las aplicaciones para ligar y a su vez, estas apps con ellas. “Empezamos cuando en lugar de darte el teléfono, te dabas el email”, aclara Sara. “Hay muchos tipos que quieren una relación, pero no están dispuestos a perder un minuto por conseguirla. Como en todo en la vida, cuando hay tanta oferta no eliges con tranquilidad, lo haces con ansiedad. Hay tanta opción de perfiles que no vas a perder ni un segundo en tener una segunda cita”, explica Sara. “Mi novio quería tener una pareja”, interrumpe Cristina. “Yo me lo tomo todo como si fuera un trabajo y cuando ligaba, como quería encontrar novio, tenía dos citas a la semana. Como salía en la tele, mentía sobre mi profesión, me quitaba años y en las fotos no se me veía del todo. Sin embargo, reconozco que a mí no me ha ido mal en las redes sociales, aunque también he estado con gilipollas. Lo de encontrar a un hombre como mi chico en estas apps es como que te toque la lotería”, asegura.

Dejamos a Sara y a Cristina disfrutar de la presentación de su libro y nos compramos un billete de lotería en plena Gran Vía madrileña, porque seguimos pensando que es más fácil que nos toque a encontrar el amor en redes sociales. También creemos que libros como ‘De mujer a mujer’ son necesarios, porque el feminismo no solo tiene su vertiente más intelectual y académica, sino que cualquier texto que invite a reflexionar y promueva la igualdad puede hacer que todo el mundo, incluso esa vecina cotilla a la que hacía mención metafóricamente Cristina Rodríguez, hable sobre feminismo. Si María Antonieta dijo el famoso “¡Que coman pasteles!”, Cristina y Sara, conscientes de que las críticas las esperan con ganas, parecen estar pensando “¡Que hablen!”. Pues que hablen. Que hablen.

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