Un Gucci huérfano de director creativo centra la atención de su desfile en el front row: de Jessica Chastain al protagonista de 'El juego del calamar'
Acostumbra a dar espectáculo, tras a marcha de Sabato De Sarno hace unas semanas, la marca de lujo italiana ha presentado un 'show' descafeinado con emblemas sobre la pasarela
Acostumbrados a que Gucci nos ofrezca un espectáculo en todos sus desfiles, en esta ocasión la prudencia y la discreción se han impuesto como líneas maestras en la marca italiana. Se entiende por qué: Sabato de Sarno, el que fuera director creativo de la firma del grupo Kering, anunció su marcha hace un par de semanas y desde entonces no sabe quién será su sustituto ni cuando se anunciará. Con toda la atención mediática puesta en este asunto, Gucci ha preferido presentar una colección menos potente en la que ha recuperado su esencia y ha dejado que el protagonismo se focalizase en el 'front row'.
Aunque en honor a la verdad debemos señalar que en este aspecto también ha bajado algo nivel, hemos pasado de tener a Julia Roberts y Ryan Gosling como cabezas de cartel, a Jessica Chastain y Lee Jung-jae, el actor de 'El juego del calamar', la convocatoria ha congregado a grandes prescriptoras de moda e insiders.
Nombres como Anna Dello Russo, Caro Daour, Leonie Hanne, Tamara Kalinic o Xenia Adonts han compartido front row con los ya mencionados. En el centro, François-Henri Pinault, el empresario francés detrás del grupo Kering y marido a su vez de la actriz Salma Hayek.
Con las ventas cayendo en picado, Sabato de Sarno anunció su retirada como director tras menos de dos años en el cargo. Según informes, esta decisión se debe a una combinación de factores relacionados con el desempeño de la marca y la dirección creativa adoptada durante su gestión.
La salida de De Sarno subraya los desafíos que enfrentan las casas de moda de lujo para equilibrar la innovación creativa con las expectativas del mercado y la identidad de la marca. Gucci ahora se prepara para una nueva fase en su dirección creativa, con el objetivo de recuperar su posición destacada en la industria de la moda.
Gucci ha vivido una transformación intensa en la última década, desde el boom de Michele hasta la apuesta fallida por un estilo más sobrio con De Sarno. La marca se enfrenta ahora al desafío de reencontrar su identidad sin perder relevancia en un mercado del lujo altamente competitivo. En este contexto de incertidumbre, ha tenido lugar el desfile que ha presentado la colección fall-winter 2025.
"Caminos divergentes con un destino compartido. Revelando una pasarela con forma de Interlocking G, el emblema que celebra su 50 aniversario este año y es un homenaje al fundador de la Casa, Guccio Gucci", han escrito en las redes sociales de la marca.
Una puesta en escena fundada a negro con un verde caza como contraste. Dos grandes G entrelazadas como pasarela y un público colocado en gradas. "Una identidad en movimiento", este era el lema del 'show'.
Prendas lenceras en tonos ácidos combinadas con jerséis de punto, trajes de chaqueta para ir a trabajar, combinaciones cromáticas insólitas, minivestidos de estética sixty, bolsos en tamaño gigante, monos sastre y monos de terciopelo con pedrerías, y zapatos de tacón que cambian su horma. Nada sorprendente ni nada que nos hable del espectáculo. Tendremos que esperar al resurgir de la marca.
Acostumbrados a que Gucci nos ofrezca un espectáculo en todos sus desfiles, en esta ocasión la prudencia y la discreción se han impuesto como líneas maestras en la marca italiana. Se entiende por qué: Sabato de Sarno, el que fuera director creativo de la firma del grupo Kering, anunció su marcha hace un par de semanas y desde entonces no sabe quién será su sustituto ni cuando se anunciará. Con toda la atención mediática puesta en este asunto, Gucci ha preferido presentar una colección menos potente en la que ha recuperado su esencia y ha dejado que el protagonismo se focalizase en el 'front row'.