Mientras media industria de la moda está en París para los desfiles de moda masculina, otra parte de la conversación se ha desplazado estos días hasta Biarritz con motivo de su festival de cine. Entre alfombras rojas, cenas, fiestas y presentaciones, las imágenes que han dejado ambas citas ofrecen una fotografía bastante interesante de cómo se está vistiendo ahora mismo el star system internacional.
Porque si algo tienen en común estos eventos es que ya no existe una única manera de vestir para una ocasión importante. La sofisticación puede adoptar formas muy distintas, tantas como las personalidades que acuden a estos eventos.
Kate Moss volvió a demostrar por qué sigue siendo una referencia estética incluso cuando parece que no está haciendo ningún esfuerzo. La modelo británica apareció en el desfile de Saint Laurent con uno de esos conjuntos que podrían parecer sencillos, pero que pocas personas consiguen llevar con esa naturalidad.
Kate Moss (Gtres)
Eligió unos vaqueros negros de tiro alto ligeramente estrechos en el tobillo, un top lencero negro con encaje visible y una blazer negra de textura satinada. Todo dentro de una paleta oscura que rompía únicamente con unas sandalias minimalistas de tiras y unos pendientes dorados. Las gafas de sol completaban un uniforme que resume bastante bien el estilo Moss: prendas básicas, referencias rockeras y esa capacidad para parecer arreglada sin aparentar haber dedicado demasiado tiempo a pensarlo.
Kate Moss (Gtres)
Muy distinta fue la propuesta que llevó horas después en la cena post-desfile. En esta ocasión cambió los vaqueros por unos shorts de cuero negro de cintura muy alta combinados con un delicado top color vainilla con detalles lenceros. La chaqueta negra permanecía como hilo conductor del estilismo. El resultado tenía algo de Saint-Tropez en los años setenta y algo de estrella de rock saliendo de cenar por París.
Si Kate Moss representaba la versión más relajada del lujo, Madonna hizo exactamente lo contrario. La cantante apareció con uno de esos estilismos imposibles de confundir con nadie más. Encaje rosa empolvado, abrigo con estampado animal, bolso a juego, medias de rejilla y botas negras de caña alta con cordones. Como dirían en el anuncio de Catalana Occidente: todo, todo y todo.
Madonna (Gtres)
Madonna lleva años utilizando la moda como una extensión de su personaje público y esta vez volvió a hacerlo. El conjunto mezclaba referencias de lencería, estética burlesque y guiños a los años noventa.
En Biarritz, mientras tanto, otra de las protagonistas de estos días ha sido Kristen Stewart. La actriz sigue consolidándose como una de las embajadoras más particulares de Chanel y probablemente una de las pocas capaces de llevar ciertas propuestas de la firma sin que parezcan disfraces.
Kristen Stewart (Gtres)
Para acudir al desfile eligió un conjunto de punto negro con rayas en blanco y rojo formado por jersey de escote asimétrico y minifalda coordinada. Todo ello ajustado con un cinturón con doble C dorada. En lugar de apostar por tacones, Stewart optó por unos mocasines negros clásicos que reforzaban ese aire ligeramente andrógino que lleva años definiendo su estilo.
Lo interesante de su imagen es precisamente que nunca intenta parecer una versión convencional de la elegancia francesa. Su pelo despeinado, los tatuajes visibles y la actitud relajada generan un contraste que funciona especialmente bien con el universo Chanel.
Marion Cotillard (Gtres)
Marion Cotillard dejó una de las imágenes más sofisticadas de la semana. La actriz francesa acudió al festival con un vestido de inspiración art déco que combinaba un cuerpo geométrico en negro con detalles brillantes y una espectacular falda de plumas blancas.
La silueta tenía algo de estrella de Hollywood clásica y algo de vestuario teatral. Un equilibrio complicado que Cotillard maneja especialmente bien desde hace años.
Precisamente eso es lo que ha resultado más interesante de estas jornadas entre París y Biarritz. No existe una tendencia dominante ni una fórmula única. Las celebridades parecen sentirse cada vez más cómodas explorando territorios muy distintos.
Kate Moss continúa defendiendo el poder de unos buenos básicos negros. Kristen Stewart insiste en reinterpretar los códigos clásicos desde una perspectiva más personal. Marion Cotillard reivindica el glamour cinematográfico de siempre. Madonna sigue demostrando que la discreción nunca ha formado parte de sus planes.
Mientras media industria de la moda está en París para los desfiles de moda masculina, otra parte de la conversación se ha desplazado estos días hasta Biarritz con motivo de su festival de cine. Entre alfombras rojas, cenas, fiestas y presentaciones, las imágenes que han dejado ambas citas ofrecen una fotografía bastante interesante de cómo se está vistiendo ahora mismo el star system internacional.