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QUÉ VER Y QUÉ HACER

Fin de semana en Lisboa: ruta exprés por la ciudad del tranvía y el bacalao (pero hay más)

Entre bohemia y cosmopolita, la capital de Portugal es uno de los destinos europeos de moda, tal vez porque puedes recorrerla y descubrir todos sus encantos en tan solo 48 horas

Foto: Uno de los encantos de Lisboa son sus tranvías, pero esconde mucho más. (Unsplash)
Uno de los encantos de Lisboa son sus tranvías, pero esconde mucho más. (Unsplash)

Solo quien ha estado en Lisboa sabe que es una de las mejores ciudades del mundo. Su luz, su ambiente agradable y acogedor y su mezcla de tradición y vanguardia la erigen como una de las capitales que irremediablemente debes conocer. Más allá de lo evidente (el tranvía, el bacalao, los pasteles de Belém, el fado y el río Tajo), Lisboa tiene un embrujo decadente capaz de enamorar a los travellers más exigentes. A nosotros y gracias a su cercanía con España, nos resulta muy fácil descubrir sus rincones en tan solo un fin de semana. Lisboa es una ciudad pequeña, que alberga grandes tesoros culturales y gastronómicos con la facultad de atraparte en tan solo 48 horas. Te lo demostramos recorriendo sus cinco barrios más populares y emblemáticos.

Casas de colores y fachadas con azulejos, así son los edificios de la capital portuguesa. (Unsplash)
Casas de colores y fachadas con azulejos, así son los edificios de la capital portuguesa. (Unsplash)

La Baixa, el centro de Lisboa

De estilo clásico y plagado de calles geométricas, en este barrio abundan las típicas fachadas cubiertas de azulejos. Animado tanto de día como de noche, es el centro neurálgico de la ciudad y donde se producen la gran mayoría de acontecimientos importantes. No te puedes quedar sin dar una vuelta por sus plazas y calles emblemáticas: desde la plaza de los Restauradores pasando por la ilustre avenida de la Libertad hasta la plaza del Marqués de Pombal. Súbete al elevador de Santa Justa y podrás tener una visión panorámica de este barrio.

Una de las maravillas que esconde Lisboa: sus elevadores. (Unsplash)
Una de las maravillas que esconde Lisboa: sus elevadores. (Unsplash)

Alfama, cuna del fado

Es el más antiguo y tradicional, y todavía, a día de hoy, conserva esa esencia intacta. Imprescindible visitar la catedral de Lisboa, conocida como la Sé, descubrir la historia de su música popular en el Museo del Fado y pasarte los sábados por su Feira da Ladra, el mercadillo callejero más conocido de la ciudad.

Vista desde el cielo del barrio de Alfama. (Unsplash)
Vista desde el cielo del barrio de Alfama. (Unsplash)

El Chiado y el Barrio Alto, los más bohemios

Situados en la zona alta de la ciudad, para visitarlos es necesario coger el tranvía o subirte a uno de los elevadores. Son bohemios, decadentes y superculturales. Ambos están llenos de cafeterías, restaurantes y bares donde empaparte de la gastronomía autóctona (bacalao a la brasa o el pollo al piri piri), pero también de galerías de arte, comercios tradicionales y tiendas de moda.

Súbete a un tranvía para llegar al Chiado y el Barrio Alto. (Unsplash)
Súbete a un tranvía para llegar al Chiado y el Barrio Alto. (Unsplash)

Belém, entre monumental y delicioso

El éxito de este barrio se divide a partes iguales entre sus joyas arquitectónicas y su cultura pastelera. Por un lado encontramos el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém, esta última nació para defender a Lisboa de las invasiones por el río Tajo y hoy es su símbolo indiscutible, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y al otro lado, sus tradicionales, característicos e inigualables pasteles de Belém. ¡Ojo! Los turistas hacen cola en las reposterías de la zona para deleitarse con estos pequeños dulces.

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