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ESCAPADAS

Torla-Ordesa, el pueblo perfecto para tu primera escapada otoñal (¡en el Pirineo!)

Esto es la puerta de entrada al valle de Ordesa, nada menos, y luego llegará Monte Perdido y todo lo demás. No te pierdas este pueblo de arquitectura típica, casas señoriales y paisaje espectacular

Foto: Torla, la puerta de entrada al impresionante valle de Ordesa. (Cortesía Hotel Ballarin)
Torla, la puerta de entrada al impresionante valle de Ordesa. (Cortesía Hotel Ballarin)

Con el otoño nos entran ganas de montaña, de pueblo perdido con encanto y de Pirineo, así de claro. Por eso nos hemos venido a Torla, que está a las puertas del fabuloso valle de Ordesa y que es todo lo que queríamos. Arquitectura típica pirenaica, casas señoriales y paisaje espléndido. No es para menos. Esto es el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que son palabras mayores. El senderismo y la emoción están servidos. Aquí también te vas a poner las botas, y no solo comiendo, que también.

Torla, entre los pueblos más bonitos de España

Habíamos hablado de Aínsa, que es un destino obligado cuando se pone rumbo al Pirineo, pero Torla-Ordesa, su nombre oficial, es también un paraíso, igualmente en la comarca del Sobrarbe (Huesca), casi ya en Francia (el puerto de Bujaruelo es el paso fronterizo natural, no hay carretera). Un conjunto urbano de calles estrechas de piedra en el que sobresale la torre campanario de su iglesia, de San Salvador, con sus retablos y su estilo románico, y al que solo se puede llegar desde Broto o desde Biescas. Esto es la montaña…, con el majestuoso macizo de Mondarruego (2.848 m) guardándole las espaldas, y el valle glaciar del río Ara, que luego se juntará con el Cinca en Aínsa. Cosas de ríos, aún lejos del mar. Hay que prepararse para la lección (también) de geología. No lo hemos dicho aún, pero está a 1.032 metros de altitud. Para que te hagas una idea, Monte Perdido alcanza los 3.355 m y el Aneto, los 3.404.

Un pueblo con casonas, murallas y castillo

Bueno, del castillo apenas queda una parte (hoy abadía y museo etnográfico), la torre de Casa Mesonero, donde debió de estar la Puerta de Francia, y restos de torres y puertas en otras casas, Ballarín o Ruba. Incluso estuvo amurallado y gozó de gran esplendor en el siglo XVII, época en la que se levantaron muchas de las casonas que hoy lo ennoblecen con sus escudos, sus inscripciones, su ventanas geminadas, sus ventanucos, sus chamineras (chimeneas) con sus espantabrujas...: Casa Oliván, Casa Viu, Casa Tapia, etcétera. Por tener tuvo hasta monasterio, tempranamente desaparecido. Mucho de lo que hubo pasó a formar parte de los desastres de la guerra (la civil española y otras que la precedieron). Pero ahí está su plaza del siglo XIII y sus balcones floridos...

Ordesa, el reino del senderismo

No es solo que Torla sea un pueblo con solera en un marco natural privilegiado. Es que desde aquí se puede ir, cómo decirlo, a todas partes. Para empezar, puedes adentrarte en el valle de Bujaruelo. Y desde la pradera de Ordesa, adonde llega el autobús, sale el camino que te llevará hasta la cascada de la Cola de Caballo, uno de los recorridos más emblemáticos y con los que conocerás mejor el valle.

Y para seguir, aquí se hallan nuestros 'ochomiles', con permiso del Veleta (3.398 m) y el Mulhacén (3.479 m), en Sierra Nevada, que son nuestros otros techos, y maravillas naturales como el Bosque de Hayas (en mayúscula), el Tozal del Mallo o las Gradas de Soaso, cruzados por ríos, embellecidos con ibones transparentes y presumiendo de altas praderas de montaña y roquedos de vértigo. El Pirineo es así. Estás de suerte: en Torla está el Centro de Visitantes del parque. Aprovéchate.

Quien dice Torla, dice Broto o Escalona

El Pirineo de Huesca está lleno de pueblos y enclaves auténticos y preciosos. Al ladito de Torla está Broto, de bello casco urbano, y con el reclamo de la cascada del Sorrosal en sus proximidades. Algo más lejos, Escuaín, el valle más pequeño de los cuatro que componen el parque (Ordesa, Añisclo y Pineta son los otros), pero igualmente espectacular y famoso por sus gargantas. Y Escalona, otro hito, con el soberbio cañón de Añisclo, que corta la montaña de norte a sur, creando cascadas mágicas y bosques donde la vida es asombrosamente salvaje.

Dónde dormir en Torla-Ordesa

Si de antiguo Torla vivía de la ganadería, hoy lo hace sobre todo del turismo, así que aquí hay alojamientos para elegir por muy perdido que te parezca. Puedes quedarte, por ejemplo, en el hotel Silken (desde 60 euros), que es típicamente montañero y cuenta con spa y vistas al paisaje pirenaico. O en el hotel Abetos (desde 60 euros), a 400 m del casco urbano, con chimenea, que no tardará en apetecer, y jardín. El Villa Russell (desde 73 euros), en cambio, está en el centro del pueblo, en una casa típica de piedra. También en el corazón de Torla está el hotel Ballarín (desde 45 euros) y su hermano el hostal Alto Aragón (desde 38 euros).

Dónde comer (o cenar)

El Duende es un restaurante pintoresco con balcón florido, una casa de 1831 en la calle de la Iglesia, nada menos, lo que uno busca en un pueblo así, con una nutrida y elegante carta además. La Cocinilla, en los bajos de Casa Montse, ofrece carnes de la zona a la brasa de roble y encina, su especialidad, y una terraza con impresionantes vistas, lo mismo que el Taillón, que sirve unas pizzas al horno alabadísimas, lo cual no deja de ser exótico en pleno Pirineo.

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