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VIAJES CON ENCANTO

Alquézar, el pueblo de Huesca perfecto para los amantes de la naturaleza y el senderismo

Y también para los del vino, que esto es tierra de Somontano, y de la belleza en general. Lo sabrás cuando te adentres en sus pintorescas calles y en sus barrancos. Es excepcional

Foto: Alquézar, una villa medieval en medio de un paisaje soberbio. (Cortesía Ruta del Vino Somontano)
Alquézar, una villa medieval en medio de un paisaje soberbio. (Cortesía Ruta del Vino Somontano)

Ya sabíamos que los Pirineos son un paraíso terrenal que consigue que te sientas más cerca del cielo, tal cual. Pero ¿qué podemos decir de los Prepirineos? ¿De esas primeras estribaciones que son a su manera otro edén, esta vez de ríos y barrancos? Para empezar, que por algo se llama Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara: ahí vienen belleza y adrenalina a raudales. Para seguir, que aquí la naturaleza se muestra salvaje y virginal, abrupta, y exhibe sus cascadas, sus pozas, sus aguas turquesas con todo su descaro. Y este es precisamente el escenario en el que se alza Alquézar, que es algo así como el Capileira prepirenaico, porque esto tiene mucho de Alpujarras, solo que en Huesca y con piedra en vez de cal. Te contamos por qué tienes que ir ya a este pueblecito. Sobre todo si eres amante de los paisajes y el senderismo. Te vas a poner las botas… y no te las vas a quitar, literal.

Una villa medieval en la montaña

Nos chiflan las villas medievales porque detienen el tiempo o porque nos hacen viajar en él. Y esta además está en un paisaje espectacular, en donde te aficionarás al trekking o similar sí o sí, si es que no lo estás ya. Porque andar y andar y andar por estos derroteros es casi obligado, ya lo verás. Un pueblo monísimo, perfectamente conservado, con el típico laberinto de callejuelas en el que perderse, con bares y hotelitos para elegir, todo el encanto del mundo y una colegiata que fue fortaleza, aún inexpugnable, para darle porte monumental. Alquézar, ya no lo olvidarás. No le faltan ni las leyendas de reyes moros y doncellas, muy propio.

En la comarca del Somontano, sí, la del vino

Para colmo (de bienes), Alquézar está en la comarca del Somontano de Barbastro, esa tierra vitivinícola a los pies del Pirineo que da uno de los mejores caldos de nuestra geografía, así que ya de paso, puedes hacer enoturismo, que nunca viene mal. Por ejemplo, a bordo del Bus del Vino 2019, que ofrece al visitante 9 experiencias diferentes en lo que denominan un viaje sensorial, organizado por la Ruta del Vino Somontano. El sábado 4 de mayo, la ruta comienza en la sala de catas del C.R.D.O. Somontano con un taller y sigue con tiempo libre en Barbastro y una visita a la Bodega Pirineos. Hay salidas desde Huesca (27 euros) y desde Zaragoza (29 euros). Y siempre, claro, te lo puedes montar por tu cuenta.

Patrimonio cultural… y natural

Además de la colegiata de Santa María, el casco urbano en su totalidad, con su portalón gótico de acceso a la antigua villa o su vieja Plaza Mayor, porticada y con casas variopintas arquitectónicamente, en Alquézar te puedes deleitar con las pinturas prehistóricas (famosas son las de Chimiachas) en sus más de sesenta abrigos, pero sobre todo y a lo grande con su otro patrimonio, el natural. Este es uno de los principales refugios de flora y fauna de Europa, la casa de quebrantahuesos, buitres, milanos, halcones o alimoches. Y también de esa otra fauna que son los escaladores y amantes del barranquismo, la espeleología y el senderismo. Para ampliar saberes, Casa Fabián, su museo etnográfico.

Rincones para tu Instagram

Vaya por delante que el pueblo en sí tiene forma de media luna, que para algo es de origen árabe. Alquézar es la Fortaleza, de donde su nombre. Su estampa ya es pintoresca (¿o habría que decir pinteresca?), pero hay que subrayar también que sus aleros, balconadas de madera, portales de medio punto, escudos, pasadizos y demás alardes arquitectónicos son de lo más instagrameables.

De ruta: la de las pasarelas y más

La de las pasarelas es una de las rutas imprescindibles de Guara, que permite adentrarse en el último tramo del cañón del río Vero. Su dificultad es baja y su duración, una hora y media aproximadamente. Se sale de la propia Plaza Mayor. Otra opción, algo más larga pero igual de sencilla (4 horas), es la circular entre Alquézar y Asque, que pasa por la iglesia de Santa Columba y el Centro Artístico del Guadamacil, los puentes de Villacantal y Fuentebaños, los miradores sobre el cañón del río y el propio Alquézar, además de los restos de un antiguo molino. ¿El comienzo? En la iglesia parroquial de San Miguel de Alquézar. Para terminar, la ruta de Mascún, que no podía ser más espectacular, de dificultad media y de 7 horas de duración. Te llevará al majestuoso barranco del mismo nombre, donde está el sepulcro megalítico de Losa Mora y la iglesia románica de Nasarre. Parte del municipio de Rodellar.

Para comer

En el restaurante Cueva Reina (C/ Baja, 42) se puede probar la cocina de vanguardia de su chef, con calidad estrella Michelin (parrillada de verduras con nido de codorniz escabechada o risotto de queso de cabra con higos) pero a precios asequibles (menú degustación por 28,50 euros), y encima con vistas al cañón del río Vero. O en Casa Pardina (C/ Medio, s/n), también con menú para degustar sus delicias (29 euros), entre las que están el tomate rosa de Barbastro con escalibada, ventresca y espárragos verdes, el entrecot de ternera del Pirineo, el ciervo con dátiles, ciruelas y miel, o la chanfaina de Alquézar con chireta (asadura típica). Tienen, por cierto, un rincón solo para el aceite.

Casa Pardina te ofrecerá un rincón así. (Cortesía)
Casa Pardina te ofrecerá un rincón así. (Cortesía)

Para dormir

Lo suyo es quedarse en el Hotel Castillo (C/ Medio s/n), que está en todo el centro de la villa medieval, tiene habitaciones con amplios ventanales y por tanto fabulosas vistas (a la colegiata, la villa y el valle del Vero) y presume de ambiente familiar. Solo ocho habitaciones dispuestas en dos plantas. Precio: 90 euros. O en el Villa de Alquézar (C/ Pedro Arnal Cavero s/n), donde también el reloj parece haberse parado, algo más grande este, con 31 habitaciones, con piscina, spa, jardín… Precio: 76 euros. O en el Hotel Santa María de Alquézar (Paseo de San Hipólito, s/n), que además dispone de una empresa de aventura, para lanzarse al barranquismo y demás. Precio: 84 euros.

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