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Capileira: el pueblo (de las Alpujarras) perfecto para una escapada invernal idílica

Esto son palabras mayores. A los pies de Sierra Nevada, donde da la sombra el Veleta y se parte para el Mulhacén solo se puede tener una sensación inigualable. La de estar en las alturas

Foto: Capileira con el Veleta al fondo, los dos blancos. (Cortesía TurGranada)
Capileira con el Veleta al fondo, los dos blancos. (Cortesía TurGranada)

A las Alpujarras les pasa como al Cabo de Gata o al de Creus, por poner dos ejemplos, que tienen algo de mágico. Y, sobre todo, una sierra como la Nevada de telón de fondo, que ya es de cuento y de hadas (y hechiceras). Pues aquí, a los pies del mítico Veleta, por las alturas de la península, queriendo hacerse él también un tres mil, se halla Capileira, que comparte barranco, el de Poqueira, con los pueblos hermanos de Pampaneira y Bubión. Un pueblo que, por estas fechas, comparte color con la cumbre: el blanco. Sí, en Capileira podrás vivir una experiencia idílica muy invernal, de las de nieve y chimenea. Te contamos por qué tienes que viajar ya a este rincón al sur de Granada que tanto amaba Gerald Brenan. Por supuesto, lo incluimos en nuestra lista de los pueblos más bonitos de España. Como Frigiliana, Úbeda, Combarro, Sigüenza, Trujillo, Cadaqués o Albarracín.

Colgado en la montaña

Capileira hay que ganárselo, por las curvas ascendentes que dibujan este paisaje y que siguen subiendo y subiendo hasta coronar el Mulhacén (3.478 m) y el Veleta (3.398 m), una tentación para los montañeros, con parada casi obligada en el refugio de Poqueira, a 2.500 metros de altitud. Lo de estas tierras arriba, aviso a navegantes, no es senderismo; es ya alta montaña, la nuestra. Te darás cuenta en cuanto te asomes al mirador sobre el barranco en el pueblo desde el que si hay suerte y el día es claro, se divisa África incluso. Estás entre Sierra Nevada y las sierras de Lújar y Gádor, en una tierra bendecida con barrancos, valles y desfiladeros. Y en el pueblo más luminoso...

Capileira es el del fondo, el de delante es Bubión. (Cortesía TurGranada)
Capileira es el del fondo, el de delante es Bubión. (Cortesía TurGranada)

Pequeño... y de algodón

Capileira es pequeño y parece de algodón (casi como Platero), pero está catalogado como conjunto histórico-artístico, porque se conserva tal cual y en semejante entorno. Más allá de las vistas y de las cumbres que te ampararán, del ambiente montañero y de la sensación de estar en las alturas, en este pueblo de la Alpujarra granadina (no hay que olvidar que hay otra almeriense) hay que prestar atención a la arquitectura tradicional. A sus casas encaladas, pero sobre todo a sus tejados planos que van dando forma a sus empinadas y enrevesadas calles en zigzag. Todo es muy árabe aquí, a la manera del Norte de África: las viviendas escalonadas, el sistema de regadío para hacer productiva esta agreste tierra de montaña, la gastronomía...

Así de blanco es Capileira. (Cortesía TurGranada)
Así de blanco es Capileira. (Cortesía TurGranada)

Terraos, lavaderos y tinaos...

No todo iba a ser naturaleza. Capileira tiene su iglesia parroquial, que es del siglo XVII, con retablo barroco; su museo, que es también la casa de Pedro Antonio de Alarcón, dedicada a la vida y obra del autor de un libro de título inigualable, 'La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas de seis en diligencia' (1873); sus dos lavaderos públicos, muy lorquianos, que dejaron de usarse en los años 60; los terraos, planos con piedras, maderas y la típica launa (tierra azulada que tiene la virtud de ser impermeable), y los pintorescos tinaos, techados entre una casa y otra que crean un nuevo espacio de calle, el mejor de los refugios. Y agua, mucha agua.

Esto es un tinao, en Capileira. (Cortesía TurGranada)
Esto es un tinao, en Capileira. (Cortesía TurGranada)

Subir al Mulhacén... o adentrarse en el Poqueira

No hace falta que toques el techo del Mulhacén, aunque la experiencia no se puede contar (hay que vivirla). Más cerca del cielo. Pero lo que es impepinable es que aquí hay que echarse al monte sí o sí. Así que te proponemos que te calces las botas de montaña y te dirijas sin más tardanza al punto de información del Espacio Natural de Sierra Nevada, que está en Pampaneira (Plaza de la Libertad). Allí te marcarán la ruta por el barranco de Poqueira, que sale justo de allí, entre bancales de cultivos, frutales, castaños y moreras. De esta manera llegarás a pie a Bubión y Capileira. Como Brenan. Un logro.

Husmeando por los alrededores

Ya hemos hablado de Pampaneira y de Bubión, la tríada prodigiosa, y no hay que olvidarse de Lanjarón, famosísimo por su agua y su balneario, ademas de por ser la puerta de la Alpujarra; ni de Trevélez, que lo es por sus jamones serranos, y tampoco de Yegen, que es el pueblo que acogió al escritor Gerald Brenan, autor del imborrable 'Al sur de Granada'. Además, cerca muy cerca está el fértil valle de Lecrín, el gran desconocido, que es un vergel de naranjos y limoneros, con molinos de harina, cortijos y castillos.

La casa de Yegen en la que vivió el hispanista Gerald Brenan. (Cortesía TurGranada)
La casa de Yegen en la que vivió el hispanista Gerald Brenan. (Cortesía TurGranada)

Para comer

Sopa alpujarreña, papas a lo pobre, migas camperas, choto cortijero, gachas pimentonas o el puchero a la gitanilla. Todo sabe muy pero que muy auténtico. Podrás probar la comida de la zona (y más) en El Corral del Castaño, en pleno centro (Plaza del Calvario), o en La Tapa (Cubo, 6), el más pintoresco. Hay que dejarse guiar; también en estas cuestiones.

... y para dormir

La Alfajía de Antonio (www.hotelruralalpujarra.com) es un hotel rural que practica el ecoturismo aquí mismo, en Capileira. Tiene 12 habitaciones, una terraza que da al Veleta o al Poqueira, la chimenea que buscabas y la arquitectura típica, alfajía incluida (los maderos que se cruzan con las vigas para formar la armazón de los techos). Otra opción es el Hotel Finca Los Llanos (www.hotelfincalosllanos.com), con 44 habitaciones, repartidas en tres edificios que llevan los nombres de tres escritores que dejaron su huella en la Alpujarra: Brenan, Washington Irving y Lorca. No faltan lo tejidos alpujarreños. Precio: desde 40 euros ambos.

El Hotel Finca Los Llanos, un vergel en medio del paraíso. (Cortesía)
El Hotel Finca Los Llanos, un vergel en medio del paraíso. (Cortesía)

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