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ENCUESTA EL PUEBLO MÁS BONITO DE ESPAÑA

Aínsa: averigua por qué este pueblo del Pirineo es la capital del turismo rural 2018

Tiene una torre de iglesia imponente, una plaza preciosa, casas antiguas, mucha historia (de brujas incluso), un castillo y Ordesa, Monte Perdido y Guara a su alrededor. ¡De impresionar!

Foto: Un rincón de la villa medieval y pirenaica de Aínsa. (Escapada Rural)
Un rincón de la villa medieval y pirenaica de Aínsa. (Escapada Rural)

El Pirineo (o los, en plural) siempre es un regalo. Aunque uno se quede a los pies del Aneto o la Maladeta y no le dé por marcarse, en el argot montañero, un tres mil. Y es en el valle, exactamente en la confluencia de los ríos Cinco y Ara, aquí míticos, donde se alza Aínsa, cual pueblo de postal (Pinterest o Instagram) y de película, casi perfecto, con la ya icónica torre de su iglesia, un castillo y una de las plazas más bellas de España, junto a la de Almagro o la de Trujillo. También, cómo no, es candidato a ser el pueblo más bonito de España en la encuesta de Vanitatis. Como Combarro, Zafra, Frigiliana o Úbeda. Te contamos por qué tienes que visitarlo ya, y no digamos cuando llegue el momento, que llegará, de esquiar. Y por qué este año es la capital del turismo rural. Está a un paso de Francia, para rematar.

De Aínsa al cielo

Le robamos el eslogan a Madrid, porque este pueblo pirenaico es punto de partida para visitar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, un paraíso donde habitan el urogallo y la marmota, atravesado de rutas y más rutas esperándote y con historias de aquelarres a su alrededor (más emoción); el Parque Natural Posets-Maladeta, con el Aneto y sus 3.404 metros viéndolo todo, y ya puestos, el Parque Natural de los Cañones y la Sierra de Guara, donde ver (o al menos buscar) al águila real y al quebrantahuesos. Aquí está la primera respuesta a la pregunta de por qué Aínsa, que fue capital del antiguo condado de Sobrarbe, lo es ahora del turismo rural. Está en medio, así para empezar, de una apabullante naturaleza, valle de Benasque incluido.

Así es Aínsa, medieval y con Pirineos al fondo. (Cortesía Restaurante Callizo)
Así es Aínsa, medieval y con Pirineos al fondo. (Cortesía Restaurante Callizo)

Dos calles y una plaza Mayor (con soportales)

Y para qué queremos más, si acaso un castillo, que data del siglo XI, de cuando había que defender los territorios cristianos, del que queda poco, pero suficiente (alberga un Ecomuseo), y la magnífica torre que corona su sencilla iglesia y que fue también baluarte (ahí están sus saeteras). Así es el meollo de este pueblo medieval que, por supuestísimo, está declarado conjunto histórico-artístico desde 1965, casi nada. Y sigue atrayendo a los turistas como el que más. El Pirineo tiene mucho que ver.

La plaza a vista de pájaro. (Cortesía Escapada Rural)
La plaza a vista de pájaro. (Cortesía Escapada Rural)

Más para ver (y fotografiar)

Cuando ya hayas disfrutado como se merece del castillo abierto a la plaza, busca la Casa de Bielsa, fechada entre los siglos XVI o XVII, y fíjate en sus ventanas; también la de Arnal, del XVI, con su portada típica y sus rejas, o la Latorre, actual Museo de Oficios. No dejes de ir a La Morisma, histórico campo de batalla, donde está la Cruz Cubierta, tan fotografíada como la torre, a la que no le falta leyenda (¿o fue historia?), y que es el símbolo de Sobrarbe. Te ilustrarán sobre la vida y milagros de esta zona privilegiada de nuestra geografía. Merodear por sus calles es lo más.

Aínsa te permitirá hacer un viaje en el tiempo. (Cortesía Escapada Rural)
Aínsa te permitirá hacer un viaje en el tiempo. (Cortesía Escapada Rural)

¿Y para comer?

Nada como practicar el terraceo en la plaza Mayor (si nos deja la ciclogénesis) y abandonarse a los placeres de la buena mesa, esos que tan bien le van al paisaje: vino de la tierra (Somontano) -este es un pueblo con bodegas, las hay hasta caseras- y cordero o ternera a la brasa, sin olvidar las truchas de sus ríos, las setas de sus bosques y las longanizas. Hay restaurantes y bares para elegir: Dos Ríos (hoteldosrios.com/restaurantes), donde te prepararán comida para un picnic, buena idea; Fonda Carrera, en una casa histórica; La Garnacha, típico y en plena calle Mayor; La Carrasca, en toda la plaza, y Callizo (restaurantecallizo.es), cuya cocina definen, atención, como “tecnoemocional de montaña” y con una Callizo Shop; habrá que ir.

Aquí podrás probar la cocina tecnoemocional de montaña. (Cortesía Restaurante Callizo)
Aquí podrás probar la cocina tecnoemocional de montaña. (Cortesía Restaurante Callizo)

Dónde dormir

Para tener una experiencia cien por cien Aínsa, pirenaica a más no poder, lo mejor es quedarse en el hotel Los Siete Reyes (lossietereyes.com), antigua casa familiar, desde cuyas ventanas se ve el imponente macizo de Monte Perdido y la soberbia plaza medieval de la villa. No sobran los adjetivos.

El hotel Los Siete Reyes está en plena plaza. (Cortesía)
El hotel Los Siete Reyes está en plena plaza. (Cortesía)

Destino turístico de preferencia

En cuestión de escapadas verdes muy verdes tiene poco rivales. Tal vez, Potes en Cantabria, Taüll en Lleida... La afición a la montaña y a los deportes de aventura aquí es proverbial. Todo esto ha hecho que Aínsa haya sido elegida como Capital del Turismo Rural 2018 entre 247 localidades de 15 comunidades autónomas en un concurso organizado por Escapadarural.com. Entre los finalistas, Comillas (Cantabria), Morella (Castellón), Consuegra (Toledo), Moratalla (Murcia) o Iznájar (Córdoba). ¿Su objetivo? Un turismo rural, sin prisas, de calidad y sostenible. Nos frotamos las manos. Por cierto, el año pasado la capital fue Sigüenza (Guadalajara)

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