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Los Oscars 2026, del solitario 'No a la guerra' de Bardem a la emoción de Streisand y el chasco de Timothée
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PREMIOS DE LA ACADEMIA DE HOLLYWOOD

Los Oscars 2026, del solitario 'No a la guerra' de Bardem a la emoción de Streisand y el chasco de Timothée

La gala de este año, bastante falta de sorpresas, incluyó momentos tan emotivos como el In Memoriam en homenaje a rostros que perdimos este año como Robert Redford, Diane Keaton o Rob Reiner

Foto: Jessie Buckley, Michael B Jordan y Amy Madigan. (EFE)
Jessie Buckley, Michael B Jordan y Amy Madigan. (EFE)

Javier Bardem instaba, desde la alfombra roja de los Oscars 2026, y con la misma pegatina de 'No a la guerra' que utilizó en 2003 ("otra guerra basada en mentiras", añadió) a que los asistentes no tuviesen "miedo" a decir lo que pensaban cuando Cristina Teba le preguntó si la gala sería reivindicativa. Él lo fue con su 'No to war' y 'Free Palestine', que exclamó cuando salió al escenario a presentar el premio a la mejor película internacional.

Pero, como se demostraría con el paso de las horas, los españoles nos quedamos algo solos en nuestra reivindicación de paz. También en la recepción de galardones, porque 'Sirat', la película experiencia de Oliver Laxe, perdió el único Oscar posible (el de cinta internacional era una quimera, ya que fue a parar a la bergmaniana 'Valor Sentimental', como todos esperábamos): el de mejor sonido, que recayó en 'F1: la película'.

placeholder Javier Bardem en la alfombra roja de los Oscars. (EFE/ EPA/ RYAN SUN)
Javier Bardem en la alfombra roja de los Oscars. (EFE/ EPA/ RYAN SUN)

Lo cierto es que el maestro de ceremonias, un carismático (ya estamos acostumbrados a su brillantez) Conan O'Brien, empezó hablando de la pedofilia (a cuenta de que los británicos no estuviesen nominados este año en ninguna categoría actoral) como gran logro del Reino Unido (el príncipe Andrés, ya saben) en 2025.

Pero en ningún momento mencionó a Trump ni a cómo el jefazo de la Casa Blanca ha revuelto el mundo en las últimas semanas.

Lo que sí hizo O'Brien fue homenajear a nuestro idioma, el español, haciendo una broma sobre cómo tenía que hablar un presentador de galas si se dirigía a España o a Argentina.

También abundaron los chistes sobre las nuevas formas de consumir cine (lo de los clásicos mutilados con el formato vertical para adaptarlos a los nuevos tiempos era demasiado doloroso como para ser cierto) o la construcción de un meme en directo con un bigotudo Leonardo DiCaprio.

"No porque creamos que todo está bien, sino porque esperamos que todo vaya a mejor" fue, quizá, su única referencia velada a la compleja situación internacional creada por la guerra de Irán.

placeholder Conan O'Brien, maestro de ceremonias de los Oscar. (EFE/ EPA/ CHRIS TORRES)
Conan O'Brien, maestro de ceremonias de los Oscar. (EFE/ EPA/ CHRIS TORRES)

Paul Thomas Anderson, director entre directores por fin reconocido por la Academia, también fue sutil: dijo que esperaba que la de sus hijos fuese la generación de la cordura frente al "horrible mundo que les dejamos", cuando subió a recoger el premio al mejor guion adaptado. Cuando le dieron el de director, la cinefilia y su equipo fueron los protagonistas.

Esos momentos puntuales fueron toda la militancia que se pudo esperar por parte de unos premiados que, sea por lo que sea, ya evitan las soflamas políticas.

placeholder Sigourney Weaver y Pedro Pascal. (EFE/ EPA/ CHRIS TORRES)
Sigourney Weaver y Pedro Pascal. (EFE/ EPA/ CHRIS TORRES)

Algunos de ellos quizá se sintieron de nuevo en un Hollywood pretérito (al fin y al cabo, había bastantes películas de 'majors' entre las candidatas de este año) que temía hablar de la actualidad, que en el belicoso presente.

A Sigourney Weaver y a Bill Pullman incluso se les escapó aquello de 'El ganador es...', fórmula marchita desde los años 80 (los insomnes seguidores de los premios saben que hace años que se usa la de 'Y el Oscar es para...'). El pasado, ya saben, siempre vuelve.

placeholder Bill Pullman y Lewis Pullman. (REUTERS)
Bill Pullman y Lewis Pullman. (REUTERS)

A ratos, la modernidad se coló de manera inesperada: el Oscar que presentaron Bill Pullman y su hijo, el de mejor montaje, produjo un beso gay en la platea entre el ganador, Andy Jurgensen, y su chico. Algo que no debería sorprender ni ser noticia, pero que en los Estados Unidos y en la conservadora televisión norteamericana de 2026, fue celebrado con regocijo por gran parte del público que veía la gala desde casa.

En cuanto a los premios en sí, tampoco hubo demasiadas sorpresas, salvo en alguna categoría interpretativa como la de Michael B. Jordan, que se llevó el de mejor actor por encima del que, hasta hace unas semanas, era el gran favorito: el bocazas Timothée Chalamet.

Su cara de derrota, al perder la estatuilla por 'Marty Supreme', (probablemente por las polémicas declaraciones en las que señaló su desidia hacia el ballet y la ópera, aunque el periodo de votación debía estar cerrado ya cuando él soltó la frase) hizo que muchos debatiesen su calidad como actor. ¿Es tan bueno como para disimular su enorme decepción?

placeholder Timothée Chalamet en la alfombra roja y sin Oscar. (EFE)
Timothée Chalamet en la alfombra roja y sin Oscar. (EFE)

Más Hollywood de toda la vida: el Oscar como mejor actriz secundaria a Amy Madigan por 'Weapons' no solo fue un reconocimiento a una de esas secundarias que hemos visto miles de veces y que nunca fue lo suficientemente reconocida, sino la oportunidad de volver a ver a su feliz pareja entre el público: Ed Harris, otro de los rostros con más solera en la meca del cine.

placeholder Amy Madigan posa con su Oscar a la mejor actriz de reparto. (EFE)
Amy Madigan posa con su Oscar a la mejor actriz de reparto. (EFE)

También hubo regalos para el fandom: los más fanáticos de 'El diablo viste de Prada' alucinaron con la presencia de Anna Wintour, que presentó, junto a Anne Hathaway, el Oscar al mejor diseño de vestuario y al mejor maquillaje. La pope de la moda reconocía así, de forma manifiesta, que está encantada con que 'El diablo viste de Prada' se inspire en ella, como demostró su bordería guionizada hacia Hathaway, un calco de la de Meryl Streep en la cinta. Una 'villana' que se ríe de ser una villana.

placeholder Kieran Culkin presentó y recogió el Oscar para el ausente Sean Penn. (EFE/ EPA/ JILL CONNELLY)
Kieran Culkin presentó y recogió el Oscar para el ausente Sean Penn. (EFE/ EPA/ JILL CONNELLY)

La ausencia más sonada también tuvo nombre propio: "No ha podido o no ha querido venir", dijo Kieran Culkin cuando anunció el premio al mejor actor de reparto para Sean Penn por 'Una batalla tras otra'. El actor sí había recogido las otras dos estatuillas cosechadas por 'Mystic River' y 'Mi nombre es Harvey Milk'. La tercera lo convierte, pese a su pasotismo, en uno de los intérpretes más premiados de la historia.

placeholder Barbra Streisand cantando la icónica 'The Way We Were' en homenaje a su amigo Robert Redford. (REUTERS/ Mike Blake)
Barbra Streisand cantando la icónica 'The Way We Were' en homenaje a su amigo Robert Redford. (REUTERS/ Mike Blake)

Pero frente a las ausencias, sobre el escenario del Dolby Theatre hubo presencias como la de los actores que trabajaron con Rob Reiner, trágicamente asesinado por su hijo. Los intérpretes de películas como 'Cuenta conmigo' o 'Cuando Harry encontró a Sally', con Billy Crystal a la cabeza, salieron al escenario para rendirle un merecido homenaje.

En un año especialmente duro en pérdidas, la emoción de Rachel McAdams a la hora de recordar a Diane Keaton, con la que trabajó en 'La joya de la familia', o la de Barbra Streisand para hacer lo mismo con Robert Redford, su icónica pareja en 'Tal como éramos', fueron el punto álgido de toda la ceremonia.

placeholder Ewan McGregor y Nicole Kidman presentando el Oscar a la mejor película. (EFE/ EPA/ CHRIS TORRES)
Ewan McGregor y Nicole Kidman presentando el Oscar a la mejor película. (EFE/ EPA/ CHRIS TORRES)

La voz de Streisand ya no es lo que era, pero añadió un plus de magnificencia a una correcta gala que también nos regaló a un Adrien Brody deshaciéndose de un chicle al presentar el premio al mejor actor o de unos Nicole Kidman y Ewan McGregor que celebraron los 25 años de 'Moulin Rouge' presentando el Oscar a la mejor película e incluso cantando alguna de sus canciones.

En definitiva, un canto a ese Hollywood de toda la vida que volvió a triunfar con una película de estudio ('Una batalla tras otra' lo es, pese a su carga autoral) y a una Academia que, al contrario que en los últimos años, prefirió guardar silencio sobre una guerra que podría cambiar el mundo tal y como lo conocemos.

Javier Bardem instaba, desde la alfombra roja de los Oscars 2026, y con la misma pegatina de 'No a la guerra' que utilizó en 2003 ("otra guerra basada en mentiras", añadió) a que los asistentes no tuviesen "miedo" a decir lo que pensaban cuando Cristina Teba le preguntó si la gala sería reivindicativa. Él lo fue con su 'No to war' y 'Free Palestine', que exclamó cuando salió al escenario a presentar el premio a la mejor película internacional.

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