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Eugenia Martínez de Irujo cumple 50 años en su mejor momento: aquí se lo demostramos

Es como su madre quiso: libre. Aunque no siempre fue así. El cumpleaños le llega en el momento más estable de su vida

Foto: Eugenia Martínez de Irujo. (Getty)
Eugenia Martínez de Irujo. (Getty)

Eugenia Martínez de Irujo cumple 50 años en un momento de esos en los que la vida te sonríe porque has decidido ponerte el mundo por montera. La duquesa de Montarco vive como quiere y se reivindica a cada paso, lo que ha convertido sus últimas apariciones públicas en un ejemplo de cómo sonreír y llenarlo todo de luz. La única hija de la duquesa de Alba cumple medio siglo con las cosas claras y la alegría en el alma. Para llegar a este punto, eso sí, ha tenido que pasar más de una desgracia.

La aristócrata, bautizada María Eugenia Brianda Timotea Cecilia Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, se casó el año pasado, a pocos días de su 49 cumpleaños, con Narcís Rebollo, presidente de Universal Music, en una ceremonia gamberra en Las Vegas, en la que ella se vistió de Marilyn Monroe y él de Elvis Presley. Nada que ver con la pompa de su primera boda, la que se celebró en 1998, hace 20 años, en la catedral de Sevilla. Eugenia se casaba perdidamente enamorada del bombón del momento: Fran Rivera, torero, hijo de la socialite Carmina Ordóñez y del fallecido Paquirri; era un personaje del corazón de primera línea. Juntos formaron una pareja que llevó de cabeza a los paparazzi y a ellos mismos, que terminaron enfrentándose en más de una ocasión con la prensa.

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Un año después tal día como hoy... Feliz❤️ @narcisrebollo #eugeniamartinezdeirujo

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La boda fue algo parecido a una boda real, con 1.400 invitados y la asistencia de los entonces duques de Lugo. Un acontecimiento social en toda regla que no sirvió para mantener juntos a los novios. La relación terminó en divorcio y hasta nulidad eclesiástica con duros enfrentamientos en los juzgados. Fran dijo que Eugenia era inestable y que tenía fuertes cambios de carácter. La duquesa de Montoro, por su parte, no tuvo que esmerarse demasiado en desacreditar a su exmarido, porque fue el propio torero el que se descalificó a sí mismo cuando solicitó la nulidad matrimonial en el Tribunal del la Rota.

Lo escribía Paloma Barrientos en Vanitatis, en varios artículos en los que se puede leer la crudeza a la que llegó la pareja: "Soy un conquistador insaciable, incapaz de cumplir con mis obligaciones en la pareja. Me casé por Eugenia y por la presión mediática", llegó a declarar el torero para lograr la nulidad. Palabras, no obstante, que se le giraron en contra en el momento de perdir la custodia de su hija. Porque del matrimonio salió una hija, Cayetana, Tana para los amigos, que acaba de cumplir los 18 años y es ya un personaje famoso en sí misma. Por la niña, suele ser un tópico que aquí se cumple, Fran y Eugenia se llevan razonablemente bien y aparcan sus diferencias con educación y elegancia.

La relación madre e hija es, además, estupenda, algo que ambas suelen destacar cuando se les pregunta. Y cuando no se les pregunta también, tal y como pudimos comprobar en la última boda de la familia de Alba. Se casó el futuro duque de Alba con Sofía Palazuelo, y Eugenia y Tana colgaron fotos en las redes sociales en las que posaban abrazadas, sonrientes y satisfechas. Tras la tormentosa relación con Rivera, Martínez de Irujo tuvo varios novios, a cual más mediático. Colate Vallejo-Nájera fue uno de los guapos que pasearon del brazo de la condesa, así como Rosauro Varo (casado ahora con la actriz Amaia Salamanca) y Gonzalo Miró.

Alejada de la vida palaciega

La heredera de la Casa de Alba siempre ha intentado ser independente y moderna, un ejercicio que en su caso requería esfuerzo. Ha demostrado estar alejada de la vida palaciega de su familia, abandonó las residencias oficiales de los Alba y vive en su propia casa. Nacida en el seno de una de las familias aristócratas más antiguas y ricas de Europa, ser la única hija y además la menor de siete hermanos no fue tarea fácil. Era el ojito derecho de mamá, una mujer libre y segura que le enseñó a ponerse el mundo por montera. Pero la pequeña Eugenia no supo hacerlo hasta que la vida le dio varios golpes. Ahora está donde siempre quiso estar: integrada en el mundo cultureta madrileño, como una más, sin olvidarse nunca de su esencia aristócrata.

Hace unos días revindicaba en Instagram su sangre azul y posaba con la tiara que heredó de la emperatriz Eugenia de Montijo, momento en el que recordó que había sido bautizada en honor a otra reina: Victoria Eugenia, madrina de su madre. Apareció con la tiara de la emperatriz Eugenia, una corona que lució el día de su boda con Fran Rivera. Un detalle que demuestra que ha llegado a los 50 años como se debe: de vuelta.

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