Fallece Margit Ohlson, viuda de Jaime de Mora y último bastión de la jet set marbellí
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IN MEMORIAM

Fallece Margit Ohlson, viuda de Jaime de Mora y último bastión de la jet set marbellí

Se casó tres veces con la modelo sueca que le acompañó hasta su muerte

Foto: Fallece Margit Ohlson, viuda de Jaime de Mora y último bastión de la jet set marbellí
Fallece Margit Ohlson, viuda de Jaime de Mora y último bastión de la jet set marbellí

Margit Ohlson, la modelo sueca viuda de Jaime de Mora, ha fallecido. La maniquí 'vikinga' fue la única mujer en la vida del aristócrata que consiguió llevarlo tres veces al altar. El hombre del monóculo estuvo tentado en más de una ocasión a inmortalizar en el celuloide las idas y venidas de sus amores inconclusos con esta elegante mujer que le cambió todos los parámetros de su vida.

Jaime conoce a Margit tres años después de que su frugal matrimonio con la actriz mexicana Rosita Arenas hicieras aguas. Solo estuvo tres meses casado. Jaime seguía inmerso en sus rodajes y fue rodando la película 'El juicio universal' con Vittorio De Sica, metido en la piel de un luchador, cuando conoció en Roma a la mujer que le daría otro color a sus atardeceres.

La bella Margit nunca olvidó el día en que el barón de Portonovo les presentó. Todo era magia en ese peculiar barecito del Trastévere: “Margit, aquí te presento al rey de la dolce vita”, dijo el barón. Y pocos meses después la modelo de moda y el actor español inmortalizaban sus 'quereres' en Montevideo en una boda civil.

Pero pronto comenzaron las idas y venidas y, tras una sonada separación, volvieron en 1966 a ponerse de nuevo los anillos en un altar en Reno. La pareja seguía siendo portada de revista y al poco llegó la boda religiosa por todo lo alto. El 18 de marzo de 1978 en la capilla de la hermana de Jaime de Mora, Mari Luz, la duquesa de Soma, se convertían en marido y mujer ante los ojos de Dios.

Su noble ascendencia y su parentesco con la corte belga contribuyeron a abrirle los ambientes de la alta sociedad europea, aunque hubo un país al que no pudo volver, Italia, en el que fue condenado en octubre de 1965 a un año y seis meses de prisión por un delito de estafa de 30 millones de liras.

Los que conocían a Margit

Los que conocían al matrimonio en Marbella definen la relación entre ellos como un “ni contigo, ni sin ti”. Íñigo Orbaneja, presidente fundador del CIT y muy amigo del aristócrata, comenta a Vanitatis que “era una pareja muy singular. A Jaime le gustaba mucho una juerga y Margit era mucho más tranquila. La última vez que estuve con ella fue en el entierro de Jaime. Todos recordamos ese entierro en el que más de mil personas acudieron a incinerar sus cenizas en el cementerio de Marbella”.

Fui lo que quise y quise lo que fui

El empresario marbellí recuerda que Margit estaba muy afectada “porque sin duda fue el hombre de su vida. Lo quiso mucho”. En el sepelio, tres coches fúnebres, cargados de coronas de flores y escoltados por una treintena de moteros, acompañaron el traslado de los restos del que fue el símbolo de la jet marbellí. Fue muy emocionante escuchar 'Cuando un amigo se va', de Alberto Cortez; el propio Jaime, en su testamento, dejó dicho que se entonara. La reina Fabiola y el magnate saudí Adnan Khashoggi allí estuvieron acompañando a su viuda”. Tanto Íñigo como otros personajes de la vida marbellí aún guardan en sus carpetas un recordatorio en el que Jaime de Mora decía a modo de epitafio: "Fui lo que quise y quise lo que fui".

“Margit era el clavel de Jaime”

Fue Rosa, la secretaria de Jaime de Mora, quien hace menos de un mes en La Caseta del Casino de Nueva Andalucía, uno de los lugares donde a Jaime de Mora le gustaba celebrar sus cumpleaños, anunciaba a los aristócratas que se encontraban en el encuentro Las Tres Marbellas la muerte de la modelo Margit Ohlson. Allí estaban el conde Rudy y María Luisa de Prusia.

 Margit Ohlson. (Getty)
Margit Ohlson. (Getty)

Esta última lamenta a Vanitatis el fallecimiento de la viuda de Mora: “¡Qué triste! Terrible que nos hallamos enterado así. Margit vivía alejada de todo desde que falleció Jaime. Trabajó en la Asociación Concordia con nosotros para ayudar a los enfermos de sida, pero poco a poco dejamos de verla”. La prima de la reina Sofía nos cuenta a este portal que “Margit falleció en su apartamento aquí en Marbella y nadie se ha enterado. Ella fue el 'clavel' de Jaime toda su vida. Una mujer discreta y moderada que siempre supo estar”. La princesa lamenta su fallecimiento: “Margit era una buena amiga. Me extrañaba que la llamaba por teléfono y no cogía. Pero es que pasaba las temporadas de junio a septiembre en Suecia y pensé que era por eso. Ahora ya no está con nosotros. Estará con Jaime al que siempre veneró”.

Las paces con Fabiola

Ese carácter serio y bondadoso, que señalan los que la conocieron, ha sido siempre valorado en su entorno. Precisamente Margit fue una de las mediadoras para la reconciliación entre la reina Fabiola y Jaime de Mora. Las desavenencias entre los hermanos llegó al punto de que le prohibieron a Jaime acudir a la boda de Fabiola con el rey Balduino y de poner un pie en el palacio de Laeken, residencia de los monarcas belgas.

Los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica, de viaje en China. (Getty)
Los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica, de viaje en China. (Getty)

Pero con el tiempo y la tenacidad de Margit, la reina Fabiola supo perdonar las excentricidades de su hermano. Mientras tanto, aunque repudiado por la aristocracia, se las ingenió para seguir apareciendo en las revistas de sociedad. El príncipe Alfonso de Hohenlohe y, posteriormente, personajes como Gunilla von Bismarck y otros muchos promotores y famosos participaron en la explosión turística de la Costa del Sol junto a Jaime de Mora, quien además fue relaciones públicas del multimillonario Adnan Kashoggi.

Margit conoció bien la esencia de 'don Jaime'. Para ella, era un vividor simpático que llevaba un Rolex falso al que todas las mañanas pintaba de purpurina para "dar el pego". El mismo que regalaba carísimas joyas y que la llevaba a los mejores hoteles. También sabía que para satisfacer algunas de esas facturas hasta tenía que trabajar de camarero. Y por eso, y algunas cosas más, se casó hasta tres veces con él. Su finitud fue en el anonimato. Con su muerte, se desengancha de las cadena del oropel, uno de los últimos eslabones que conformó la Jet Set (con mayúsculas) marbellí.

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