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LOS CAMBIOS DE LA VIDA

Ana Boyer: de profesional brillante a madre amantísima

La hija de Isabel Preysler y Miguel Boyer abandonó su carrera para acompañar a Fernando Verdasco por las pistas de tenis de medio mundo. Ahora han sido padres

Foto:  Ana Boyer. (Ilustración: Jate)
Ana Boyer. (Ilustración: Jate)

Ana Boyer acaba de tener su primer hijo y por eso se ha convertido en noticia. Ha pasado la mayor parte de su embarazo con la maleta de un lugar a otro del planeta como una Concha Piquer del siglo XXI. En su caso, sin baúl y ligera de equipaje acompañando a Fernando Verdasco. Primero como novia y después como señora de tenista.

El matrimonio tiene su residencia en Doha (Catar) como muchos deportistas de élite. En este caso llegó de la mano del amigo de Verdasco, el príncipe Nasser Al Khelaifi, que se trasladó a una vivienda espectacular donde también se instaló Ana en 2016. Y aquí volverán como sede familiar en cuanto el bebé, Miguel Verdasco Boyer, cumpla un par de meses. Por ahora viven en la mansión de Puerta de Hierro, donde Isabel Preysler ha organizado una 'nursery' para su quinto nieto. Con él va a tener mucho más trato que con el resto. Contaba Tamara, el altavoz familiar de los Preysler, que "en cuanto mami se levanta, va a verlo".

En este tiempo varias enfermeras Salus, especializadas en bebés, cuidan de noche y de día al recién nacido. Una costumbre que mantienen muchos padres primerizos de alto nivel.



La pequeña de la saga abandonó su puesto de trabajo en un importante despacho de abogados y consultoría donde, se suponía, tenía un futuro prometedor. A sus 26 años había tomado la decisión de aparcar la vida laboral. La explicación que daba Tamara era que, por encima de cualquier desarrollo profesional brillante, estaba el amor.

La hermana mayor ponía la guinda a una decisión que fue criticada y comentada en las tertulias televisivas. Al ser un personaje público por elección propia no se entendía que la más inteligente y lista de la familia Preysler lo dejara todo para seguir a su pareja. De ahí los comentarios poco favorecedores.

La pequeña empresa familiar

Pero como Ana nunca ha querido polemizar con nada que tenga que ver con su vida, su 'deslealtad' laboral no tuvo mayor recorrido. Al fin y al cabo, el esfuerzo académico podría servir en el futuro. En su día esos conocimientos sirvieron para montar, junto con su madre, una empresa que comercializaba productos de belleza. Isabel era la imagen y Ana la cabeza pensante y la que se encargaba de los números. La iniciativa duró poco y la pequeña de la casa volvió a sus quehaceres domésticos que consistían en acompañar a su novio.

En diciembre de 2017 se casaba con Fernando Verdasco en Mustique, una isla paradisiaca que conocen muy bien Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa. En ese paraíso se fotografió al nobel y su novia en lo que muchos pensaron era una luna de miel adelantada. En este caso, siguen su noviazgo sin que por el momento existan cambios.

A diferencia de su hermana Tamara, que tiene su lugar en el Olimpo de los titulares, la pequeña de la casa es mas bien 'sosita'. Es educada como todos los hijos de la reina de corazones, pero tiene menos soltura a la hora de dominar los photocalls a los que acude como imagen de algún producto. Lo pasaba mal cuando los periodistas la preguntaban por la relación con sus dos hermanos de padre, Laura y Miguel Boyer, a raíz de la muerte del exministro de Felipe González. Con ellos tuvo (y tiene) nulo contacto y procuraba echar balones fuera con este asunto.

En una de sus últimas apariciones como imagen de marca de unas chancletas, Ana, aún soltera, explicaba que se veían de vez en cuando. No se había enterado que unos días antes, su hermanastra Laura había hecho declaraciones explicando que "Isabel Preysler nunca hizo nada para que estuviéramos unidos". Al comentar esa declaración, la joven no sabía por dónde salir: "Bueno, hace tiempo que no nos vemos".

En este apartado fraternal habría que tener en cuenta que Preysler sí mantuvo esa unidad con los cinco hijos que tuvo de sus tres matrimonios. Por lo tanto quien debería haber fomentado la hermandad era Miguel Boyer.

Quizá este desafecto fraternal pueda cambiar en el futuro. Al fin y al cabo, cuando una se convierte en madre entiende muchas cosas.

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