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INMOBILIARIA

El día en que Pablo Iglesias e Irene Montero se lanzaron una bomba nuclear

Se cumple un año desde que los políticos compraran el famoso chalé de Galapagar que tantos quebraderos de cabeza les ocasionó luego. Firmaron ante un notario de Torrelodones

Foto: Irene Montero y Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Irene Montero y Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Era un miércoles del mes de mayo. "Señor ministro, ¿qué medidas va a implementar el Gobierno para garantizar la necesaria perspectiva de género en la Justicia?". Irene Montero comienza así su intervención en la sesión de control al Gobierno, en el Congreso. El entonces ministro Catalá le contesta y se enzarzan: "Rectifique, señor Catalá. Ningún juez en este país puede pensar algo diferente a que si una mujer no dice sí lo demás es violación, lo demás es agresión sexual. Rectifique usted y si no, dimita, señor Catalá". Pocos en el hemiciclo saben que poco después de esa refriega que lleva preparando varios días, Montero y su pareja, Pablo Iglesias, tienen una cita con un notario de Torrelodones.

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La pareja esperaba mellizos y había empezado a buscar una casa que se acomodara a sus nuevas necesidades, querían educarlos fuera de la ciudad y en contacto con la naturaleza. El líder de Podemos y la entonces portavoz parlamentaria llevaban meses buscando una parcela para edificar, pero lo suyo con esta casa fue un flechazo. Se trataba de una casa singular que llevaba años en el mercado y que había salido en varias revistas de decoración por el gusto de sus anteriores dueños. La Navata, en Galapagar, aunaba el deseo de discreción de los futuros padres con su cercanía con el parque natural del curso medio del Guadarrama. Por fin, tras llegar a un acuerdo con la Caja de Ingenieros para lograr la financiación, aquel día se disponían a firmar la compra de su nuevo hogar.

La casa de Pablo Iglesias e Irene Montero, tal y como estaba anunciada en las inmobiliarias.
La casa de Pablo Iglesias e Irene Montero, tal y como estaba anunciada en las inmobiliarias.

La casa de sus sueños era una vivienda unifamiliar de una sola planta rodeada de jardín y con una bonita piscina privada. A lo largo de 2.350 metros cuadrados, la pareja contaba con todo lo que una nueva familia puede desear: varios dormitorios, un bonito porche de entrada, piscina privada, lavadero, garaje. Todo distribuido a lo largo de una sola planta de 220 metros cuadrados.

La pareja comió aquel día en una conocida freiduría andaluza de la zona. Ni Pablo Iglesias ni Irene Montero sospechaban entonces que había periodistas detrás de la noticia. Antes incluso de que la operación fuera inscrita en el Registro de la Propiedad la información fue publicada en 'OK Diario'. El precio, que rondaba los 600.000 euros, y el hecho de que Pablo Iglesias hubiera criticado públicamente en anteriores ocasiones a los políticos que vivían en chalés sirvieron de gasolina para la polémica, que se extendió durante semanas. Las imágenes del chalé y de su decoración, desde la piscina a la tinaja que hacía las veces de baño, se inyectaron como veneno en las redes sociales.

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La casa terminó convirtiéndose en una auténtica bomba nuclear para las carreras políticas de la pareja. Diez días después de haber firmado la venta en aquel notario, la pareja comparecía de forma conjunta en una inusual rueda de prensa, convocada apresuradamente un sábado para intentar atajar la hemorragia. Ambos políticos anunciaron que ponían su cargo a disposición de las bases del partido después de que se hubiera puesto en duda su credibilidad.

Pablo Iglesias e Irene Montero, en la rueda de prensa en la que pusieron su cargo a disposición de las bases. (EFE)
Pablo Iglesias e Irene Montero, en la rueda de prensa en la que pusieron su cargo a disposición de las bases. (EFE)

"Deben ser los inscritos e inscritas quienes elijan si debemos seguir siendo secretario general y portavoz parlamentaria, respectivamente -anunció Iglesias-. Ahora les toca a ellos decidir si somos dignos de seguir". Las bases les respondieron una semana más tarde. Los inscritos de Podemos les mostraron su respaldo en una consulta que supuso un récord de participación. Un 68,42% de los votos fueron a favor y el entorno de Iglesias y Montero consideró que la polémica del chalé estaba zanjada.

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Pero ese no fue el último capítulo para los medios. Desde la garita que hubo que ponerles a los guardias civiles que custodian la entrada de la casa a una cámara hackeada que apuntaba a la vivienda, pasando por las banderas de España y de apoyo a Vox que ponen sus vecinos, la casa de La Navata es protagonista habitual en los medios. De hecho, la compra de esa vivienda está considerada como uno de los mayores errores políticos de los líderes de Podemos en su trayectoria pública.

Vista de las escaleras.
Vista de las escaleras.

A día de hoy, el chalé de Galapagar se ha convertido en un concepto en sí mismo, al estilo de Villa Meona. Iglesias y Montero se mudaron tiempo después de comprarla, tras realizar algunas reformas, y hoy llevan una vida discreta en la localidad, donde los vecinos reconocen que no coinciden mucho con ellos más allá de las visitas a la farmacia. En campaña, el chalé ha sido utilizado recurrentemente como arma arrojadiza contra ambos, un lugar común como la tesis de Sánchez o el máster de Casado.

Aunque no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista.

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