Los hijos de Arturo Fernández toman las riendas un año después de su muerte
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Los hijos de Arturo Fernández toman las riendas un año después de su muerte

El añorado actor y su viuda codirigían una productora, Jandro, que actualmente administra uno de sus tres hijos. Han puesto a la venta su casa de Madrid y no quieren publicidad

placeholder Foto: Arturo Fernández, en una imagen de archivo. (CP)
Arturo Fernández, en una imagen de archivo. (CP)

Dentro de dos semanas, el sábado 4 de julio, se cumplirá un año de la desaparición de uno de los actores más queridos de la escena española, Arturo Fernández. El intérprete, que estuvo sobre las tablas prácticamente hasta el final, se labró su popularidad a base de trabajo y carisma, y cumplió los 90 años con la popularidad intacta. Cuando murió, muchos españoles esbozaron esa media sonrisa a la que Fernández había abonado a su público. Si hoy despertara, al encontrar a esta España de última hora y pandemia, quizá se volvería rápidamente a la tumba.

Las cosas han cambiado también en su entorno inmediato. El actor trabajó duro en el teatro, el cine y la televisión, donde tenía un público fidelísimo. Gracias a esto, pudo dejar a sus tres hijos un buen patrimonio inmobiliario y una productora que codirigía junto a su pareja, Carmen Quesada. Todo se está desmantelando poco a poco, como es normal en estos casos.

Los tres hijos de Arturo Fernández fueron fruto de su matrimonio con María Isabel Sensat, una señora de la mejor sociedad catalana cuya boda con el actor de moda del momento supuso un auténtico terremoto social. Los hijos son hoy tres adultos que, por cierto, no han encaminado sus vidas profesionales dentro del mundo de la interpretación. Isabel, la mayor, tiene una tienda muy conocida de decoración. María Dolores, Boby, empezó su carrera como periodista y reside en Sevilla junto a su marido, Manuel Balbuena. Arturo, el hijo varón, es abogado.

placeholder Carmen Quesada aguanta el tipo, mientras los hijos de Arturo Fernández lloran ante su féretro. (EFE)
Carmen Quesada aguanta el tipo, mientras los hijos de Arturo Fernández lloran ante su féretro. (EFE)

Arturo y Carmen, que nunca quisieron legalizar su situación, mantenían una relación sentimental pero también profesional. Carmen, que es abogada de profesión y tuvo bufete propio durante casi una década, era también directora gerente de la productora de Arturo, Jandro Producciones S.A. Pero unas semanas después del fallecimiento del actor, al poner en orden sus asuntos, la productora pasó a manos de Arturo hijo, quien la administra hoy.

Un hotel

Carmen Quesada mantiene buena relación con la familia de Arturo Fernández (ella dijo en televisión que el único defecto que tenían los hijos de Arturo era que no eran suyos también). Una de las últimas imágenes que hay del intérprete asturiano en vida es precisamente paseando por Sevilla con sus hijos y su mujer. Aún más significativo fue el abrazo entre Isabel Sensat y Carmen en el último adiós a Arturo.

Quesada se ha desvinculado del teatro y de los asuntos de Arturo. La abogada ha puesto sus ilusiones en su nuevo negocio, Villa El Carmen, en Marbella. Arturo y su mujer eran habituales de los veranos de Marbella, donde encontraron su refugio dorado en un chalé de la exclusiva urbanización Guadalmina que adquirieron a finales de los años 90. Allí es donde la viuda del actor puso en funcionamiento a principios de año un 'hotel' con encanto (alquila tres habitaciones) en el que pueden alojarse los huéspedes por un precio de unos 150 euros por noche (para dos personas y con desayuno incluido).

placeholder Arturo Fernández, en una de sus últimas representaciones. (EFE)
Arturo Fernández, en una de sus últimas representaciones. (EFE)

La abogada heredó esta vivienda tras la muerte del actor, pero era demasiado grande para ella, por lo que decidió darle un rendimiento económico. “Ubicada en la urbanización más emblemática de Marbella, Villa El Carmen es una hermosa casa en la que el huésped podrá disfrutar de todas las comodidades de un auténtico hotel de gran lujo y un trato exquisitamente personalizado. A menos de 500 metros de la playa y junto a dos campos de golf, nuestros huéspedes podrán disfrutar de un delicioso desayuno, de una copa junto a la chimenea o respirar aire fresco en la tranquilidad del jardín. Ideal en cualquier época del año”, reza su página web.

Bastante más famosa es la residencia madrileña del matrimonio, que Arturo Fernández mostró sin problemas en varios programas de televisión (a Telemadrid y a Bertín Osborne, por ejemplo). Arturo y Carmen Quesada vivían en una urbanización de San Sebastián de los Reyes, en una finca verde de cerca de 1.800 metros cuadrados. La casa, remozada en los años 80, contaba con todas las comodidades, incluida una piscina donde el intérprete presumía de meterse hasta en invierno.

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Arturo Fernández, en una foto tomada en su querida Marbella.

La mansión, de 410 metros cuadrados construidos, fue heredada por sus hijos, que justo antes de la pandemia decidieron ponerla a la venta por 840.000 euros, aunque sin demasiado éxito. El anuncio sigue activo y de momento no han abaratado el precio, como ha podido confirmar Vanitatis. La inmobiliaria que lo lleva resalta que el salón y el dormitorio se encuentran en una misma planta, "un lujo en ese sentido". "Aparte de toda la planta residencial, tres habitaciones (una en suite), cuartos de baño completos, salón, comedor y cocina, hay una buhardilla en planta superior con baño completo y salida a una amplia terraza y el área de garaje y servicios en planta sótano. Está construida en 1984 sobre un parcela de 1.800 metros muy llanita, rectangular y con piscina. Toda la superficie de la parcela está ajardinada, con césped, plantas y árboles ya consolidados". Los hijos prefieren no ceder fotos de la casa porque no buscan publicidad.

Además de estas dos casas, Arturo tenía varias propiedades en Madrid, como un apartamento de menos de 50 metros cuadrados en pleno Chueca, plazas de aparcamiento o una oficina en la avenida de Manoteras. También tenía una propiedad en Villaviciosa. "Llegué a Madrid con 300 pesetas. Hay momentos que no sé de qué viví, en serio. Yo lo único que quería era ser alguien en la vida para que mi madre estuviera orgullosa de mí". A base de trabajo. No está mal para el hijo de un mecánico.

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Arturo Fernández