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MATRIMONIO FELIZ

Lucía Arieta-Araunabeña, la discreta mujer de Iñigo Urkullu: más de 35 años de amor

El aspirante a la reelección como lehendakari y su mujer comenzaron su relación cuando ambos eran estudiantes y son padres de tres hijos

Foto: Iñigo Urkullu con su mujer, Lucía Arieta-Araunabeña. (EFE)
Iñigo Urkullu con su mujer, Lucía Arieta-Araunabeña. (EFE)

"Los más allegados se atreven a llamarle el hermético. Es extremadamente tímido, le gusta levantarse el cuello del niki, casi siempre de color negro, cuando viste de sport, suspende en gastronomía, tiene la manía de apuntarlo todo en un cuaderno, a mano, asfixia a sus colaboradores con correos electrónicos y mensajes de teléfono a cualquier hora del día o de la noche, es religioso y familiar, y no estaba destinado a ser lehendakari". Estas palabras del periodista José Luis Arguiñano resumían la personalidad del flamante lehendakari en 2012 y ahora, ocho años más tarde, también podrían servirnos para hacer una síntesis de su personalidad y para explicar la figura de su mujer, la discretísima Lucía Arieta-Araunabeña, el gran amor de su vida, con quien lleva más de 35 años.

Su historia de amor comenzó de la manera más casual, y si nos pusiéramos cursis, podríamos decir que fue cosa del destino... Se conocieron cuando ambos realizaban un curso intensivo de la Escuela de Magisterio. Cuentan los cronistas que ese día ella se marchó muy pronto y casi sin despedirse, lo que a Iñigo Urkullu le causó una enorme sorpresa. Sin embargo, una amiga común le explicó que lejos de tratarse de indiferencia era más bien todo lo contrario. Puso entonces en marcha una 'estrategia' para conquistarla, y no pudo dar mejor resultado: casi cuatro décadas juntos.

La esposa de Iñigo Urkullu, Lucía Arieta-Araunabeña, en primera fila, y sus hijos aplauden después de que fuera designado por el Parlamento Vasco quinto lehendakari de la democracia. (EFE)
La esposa de Iñigo Urkullu, Lucía Arieta-Araunabeña, en primera fila, y sus hijos aplauden después de que fuera designado por el Parlamento Vasco quinto lehendakari de la democracia. (EFE)

Un punto de inflexión en la pareja fue cuando Urkullu dio el paso de ser presidente del PNV a ser el candidato a lehendakari. Convertirse en presidente suponía un enorme cambio para la familia. En aquel momento vivían en un chalé adosado en Durango con sus tres hijos y sus dos perros, y suponía trasladar a la familia a Vitoria, algo que, según Lucía confesó, costó algunas lágrimas. Urkullu admitía: "Espero que la decisión sea compartida por todos los miembros de mi familia. Sí vivimos juntos el matrimonio, pero no los hijos, o no todos, ya no voy a verles cada noche. Espero corresponder con el ejercicio de ser padre", manifestaba en 'El Correo'.

Cuando en 2016 fue reelegido para un segundo mandato, Lucía incidía en el lado humano y familiar de ese nuevo reto: "A nivel casa hay momentos que son complicados. El día a día se hace duro, pero es un orgullo", expresaba emocionada y muy consciente de que merecen la pena esos sacrificios, de igual manera que ha seguido siendo un apoyo férreo para su marido estos cuatro años y lo seguirá siendo los cuatro próximos, si se cumplen los pronósticos que hacen las encuestas.

El lehendakari y su mujer, en una imagen de archivo. (EFE)
El lehendakari y su mujer, en una imagen de archivo. (EFE)

Lucía nunca ha buscado el primer plano deliberadamente, y cuando ha sido noticia o fotografiada, lo ha sido siempre en función de la imagen pública de su marido. Sin embargo, su padre, el emblemático futbolista Eneko Arieta, sí fue una figura tremendamente popular. Natural de Durango, falleció en 2004, dejando tras de sí una brillante trayectoria bajo el sobrenombre de Arieta I en las filas del Athletic, durante 15 temporadas y 302 partidos, en el que también militó su hermano, Antón Arieta, tío por tanto de la mujer de Urkullu.

Urkullu y su mujer, que es funcionaria en la UTAP, la parte administrativa del departamento de Seguridad del Ejecutivo autonómico, son padres de tres hijos, Kerman, Malen y Karlos, y han dado prioridad a su vida familiar, que, salvo en contadas ocasiones, han mantenido apartada de las cámaras. Una discreción que el lehendakari heredó de sus padres, ya fallecidos: Karlos Urkullu, que era tornero, y Flori Rentería, costurera, la primera persona a la que fue a ver nada más llegar a su puesto en 2012, según ella misma desvelaba ante las cámaras de 'Informe semanal', muy emocionada y recordando cómo no había podido reprimir las lágrimas. Unas imágenes que recuperaba el programa '60 minutos' de ETB, donde en un reportaje realizado por Iñaki López, ahora al frente de 'La Sexta Noche', se mostraba al ahora mandatario en los años 90 cuando sus hijos eran niños.

En un acto electoral del PNV. (EFE)
En un acto electoral del PNV. (EFE)

"Nosotros (su mujer y él) trabajamos fuera de casa y realmente no podemos dedicarles todo el tiempo que requieren (...). Ellos son la causa de mis remordimientos de conciencia, a los que intento dedicarles el poco tiempo que tengo después de mis ocupaciones", declaraba, en alusión también a su mujer, quien tomó el relevo de Begoña Gil, mujer de Patxi López. Fueron ellos los que se encargaron de enseñarles el palacio de Ajuria Enea, que es la residencia oficial de los presidentes vascos desde los años 80 y en el que ocupan la planta superior de 400 metros cuadrados, mientras que en la planta baja se encuentran las dependencias que suelen usarse para los actos oficiales, y en la primera, los despachos y salas de reuniones.

En cuanto a sus hijos, debemos destacar que Kerman estudió Psicología. Su hermana Malen es concejala en la misma localidad desde 2019, aunque compagina esta labor con la docencia, ya que es licenciada en Lenguas Modernas en la Universidad de Deusto y posteriormente comenzó a trabajar en el colegio Jesuitas de Durango, donde ella fue alumna. Su hermano Karlos estudió Magisterio.

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