El secreto de la eterna juventud de Tamara Falcó tiene nombre (y clínica en Madrid)
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TRUCO DE BELLEZA

El secreto de la eterna juventud de Tamara Falcó tiene nombre (y clínica en Madrid)

La marquesa de Griñón lleva años poniendo en manos de este doctor su piel y con él ha encontrado la fórmula perfecta para envejecer con elegancia

placeholder Foto: Tamara Falcó para Tous. (Cortesía)
Tamara Falcó para Tous. (Cortesía)

Tamara Falcó es en muchos sentidos digna heredera de su madre, Isabel Presyler. La reina de corazones ha sabido a lo largo de los años encontrar la fuente de la eterna juventud a través de tratamientos estéticos y dermatológicos. Consejos de experta que su hija, la marquesa de Griñón, ha seguido a pies juntillas con un único objetivo, “envejecer con elegancia”, en palabras de la propia protagonista.

A sus treinta y todos, Tamara presume de un cutis que ya quisieran mujeres de muchos años menos. Sin una sola imperfección y sin necesidad de grandes cirugías invasivas, ha encontrado en su dermatólogo a su mejor aliado para lograr su meta. “Qué maravilla poder contar con profesionales como el doctor Ruiz”, confesaba en un vídeo en su perfil de Instagram, en el que cada día más de un millón de seguidores siguen sus consejos y aventuras en busca de inspiración.

El doctor Ricardo Ruiz Rodríguez, dermatólogo oncológico y estético en el Hospital de la Piel (el primero en España, puesto en marcha por él en el año 2018), se ha convertido durante los últimos años en una de las personas de confianza de Tamara. “En sus manos puso los cuidados y tratamientos de su piel hace años y en él sigue confiando a ciegas a día de hoy”, nos ha relatado una persona del círculo personal de la hija de Preysler.

No es para menos. Ricardo Ruiz es uno de los dermatólogos más aclamados de nuestro país y su fama es mundialmente conocida. Tras pasar consulta durante más de 25 años en la Ruber Internacional, fundó el primer Hospital de la Piel, la Clínica Dermatológica Internacional, ubicada en el corazón del barrio de Salamanca y que este año se ha alzado por cuarto año consecutivo como "la mejor clínica dermatológica monográfica de España", según el Monitor de Reputación Sanitaria.

Formado en la Universidad Complutense, en la Universidad de California y en la Clínica Mayo, por sus manos han pasado miles de pacientes, entre los que destacan rostros conocidos y una gran cantidad de vips que como Tamara se toman muy en serio el cuidado de su piel.

Además de su currículum impecable, que le ha colocado entre los mejores médicos del país -terminó la carrera en 1987 con Premio Extraordinario de Licenciatura y el doctorado, en 1992, en Medicina y Cirugía con la calificación de cum laude-, es colaborador habitual en la sección de Salud de El Confidencial. También es autor de seis libros (‘Antiaging’, ‘Fernando se hace amigo del sol’ y ‘El libro del bótox’, entre otros) y ha participado en la elaboración de otros nueve sobre dermatología, además de ser ponente habitual en la Academia Americana de Dermatología.

Un profesional que ha acompañado a la marquesa de Griñón desde hace años y que le ha hecho tomar conciencia desde su consulta de los riesgos derivados de un mal cuidado de la piel. Tal y como ha confesado ella misma en redes, envejecer no es lo único que le preocupa a Tamara. Tomemos nota del consejo: “Todo el mundo debería visitar al dermatólogo una vez al año”, asegura en el vídeo tras confesar su temor a padecer en un futuro cáncer de piel. “He leído que un 80% de los pacientes que sufren este tipo de cáncer lo hacen por una mala exposición al sol”, le consulta a su médico en el vídeo.

Por ello, además de sus rutinas faciales que cada cierto tiempo comparte en sus redes sociales, cortesía de Sisley, la firma de lujo de la que es embajadora desde hace años, se toma muy en serio el cuidado profundo de su dermis poniéndose en manos de médicos y profesionales de esta clínica que dirige el doctor Ruiz.

Aunque los detalles de sus tratamientos dermatológicos seguirán siendo el secreto mejor guardado de la aristócrata, al menos ahora sabemos en qué manos tenemos que ponernos para seguir sus pasos.

Tamara Falcó