Ana de Rojas, hija del conde de Montarco, nos cuenta cómo se encuentra tras su accidente
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MUY ANIMADA

Ana de Rojas, hija del conde de Montarco, nos cuenta cómo se encuentra tras su accidente

A sus 77 años, se recupera satisfactoriamente y nos atiende telefónicamente con su habitual sentido del humor

placeholder Foto: Ana de Rojas, en una sesión con Vanitatis. (Foto: Leticia Díaz)
Ana de Rojas, en una sesión con Vanitatis. (Foto: Leticia Díaz)

Es un rasgo muy característico de Ana de Rojas, el sentido del humor. Por eso, esta mañana cuando recibíamos un pequeño vídeo realizado por ella misma en su casa de Morasverdes, en Salamanca, lo que era una noticia que a priori podía parecer preocupante se convertía en un mensaje tranquilizador para todos los suyos.

"Os grabo este vídeo porque hace ya tres semanas que no contesto a vuestros wasaps ni publico nada en Facebook, pero es que hace quince días tropecé en el jardín, me caí y me destrocé el codo. Tuve que ir a Madrid a operarme y parezco Robocop. Es un aparato que me han puesto para acelerar la recuperación. Me tuvieron que reconstruir el codo porque estaba hecho una mierda", asegura.

"Quiero deciros también una cosa que es importante. En primer lugar fui a mi médico de Ciudad Rodrigo, me hizo una placa, valoró lo que me pasaba y me dijo que necesitaba quirófano. 'Es muy brutal lo que te has hecho'. Efectivamente, me fui a Salamanca, a la Santísima Trinidad. Me había caído a las cuatro y media de la tarde y llegué como a las nueve. La atención fue pésima, me vieron cómo llevaba todo el brazo retorcido, me dieron unos analgésicos y me hicieron unas placas porque decían que las de Jesús, mi médico, no servían para nada. Me pusieron en un cuarto en una camilla y me dijo un médico que me lo iba a colocar enseguida. Tuve una discusión con el traumatólogo y me fui a Madrid", cuenta.

Foto: Ana de Rojas. (Foto: Letizia Díaz)

"En Madrid llegué al hospital de Torrelodones, donde inmediatamente me pusieron un combo de analgesia, me hicieron unas placas y el traumatólogo me dijo que me metía en quirófano al día siguiente, que tenía una lesión importante. Me había desgarrado el conjunto de ligamentos y la cápsula articular. Tenían que reconstruirme el codo. Cuando le dije que me lo habían pretendido colocar en Salamanca con un tirón se llevó las manos a la cabeza. 'No hubiera sido lo más favorable para su brazo', me dijo. Me han operado, me han tenido que poner dos clavos y me han puesto un artefacto que sirve tanto como escayola como para hacer fisioterapia. Cuando me lo quite, el brazo ya estaría normal, el día 27", concluye su relato la hija del conde de Montarco.

"¿Por qué os cuento esto? Porque lo que más me horroriza es que haya médicos que le hagan lo mismo que me intentaron hacer a mí a un pobre paciente que no se atreva a marcharse. Tristemente hay muchas agresiones a enfermeras y médicos, pero simplemente con la palabra y el 'no' se pueden evitar muchos desastres", afirma Ana.

placeholder Ana de Rojas. (Foto: Leticia Díaz)
Ana de Rojas. (Foto: Leticia Díaz)

Nos ponemos en contacto telefónico con ella y lo primero que hace es reírse de su artefacto, que compara con Robocop, y asegurarnos que está muy bien de ánimo. Es más, las analíticas que le han realizado para la intervención han salido perfectas y también las placas de los pulmones, aunque ella es fumadora habitual. "Tengo una salud fabulosa de 77 años", concluye.

Ana se encuentra en una casa de la pequeña localidad de Morasverdes, en Salamanca, en la que hay unos 200 habitantes, que viven con gran distancia unos de otros, por lo que los riesgos de contagio del coronavirus son exiguos. En pleno contacto con la naturaleza, este percance le ha impedido seguir con sus planes habituales: "Plantar lo que tenía previsto y fumigar los frutales", pero tiene una nueva ilusión: "Tengo dos potros de la yeguada de Montarco, que me han traído para destetarlos y los tengo en mi terreno contiguo al jardín. Cuando acabe con estos dos, me irán trayendo más. Estoy encantada porque echaba mucho de menos a los caballos".

No tiene abandonada para nada la escritura Ana de Rojas, quien hace dos años publicó 'La carta perdida. En memoria de las condesas de Montarco', un homenaje-reivindicación de las mujeres de su familia, entre otras su madre, María Pardo-Manuel de Villena, primera mujer del conde de Montarco, que falleció en 1965, oficialmente de un infarto, aunque ella, con mucha valentía, planteaba sus dudas al respecto.

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Ahora está recopilando información y documentos para una novela que estaría ambientada en la época del dominio de Roma sobre la península ibérica y especialmente centrada en Ciudad Rodrigo, cuna de su familia, donde tantos vestigios hay de esa época. No en vano, su nombre romano es Miróbriga y su gentilicio mirobrigense. "Será una buena ocasión, esta novela, para incluir a algunos de los personajes que se me quedaron fuera del libro anterior, pero en clave de ficción y en esa época".

Ana de Rojas también ocupa parte de su tiempo a apoyar al equipo de Vox en Ciudad Rodrigo, pues se siente a gusto en ese partido y por eso está afiliada al mismo: "En mi pueblo de 200 personas, 30 votaron al partido, lo que es una cifra muy considerable. Ocurre lo mismo en Ciudad Rodrigo".

Como decimos, Ana vive de alquiler en Morasverdes, en la casa que era de un amigo suyo sacerdote que falleció hace unos meses, pero tiene una en propiedad en Guadapero, a unos 10 kilómetros, a la que suele ir todas las semanas para dar de comer a los gatos callejeros, pues es una apasionada de los animales, a la espera de poderla volver a abrir y ponerla a punto para recibir a sus familiares y amigos una vez que la evolución de la pandemia lo permita.

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