José Miguel Fernández Sastrón: "La reina Sofía y la princesa Irene eran complementarias: cada una le daba a la otra lo que necesitaba"
El ex marido de Simoneta Gómez-Acebo presenta su nueva novela, 'El zafiro de la bisabuela', y reflexiona sobre la soledad de la reina Sofía, el caso de Julio Iglesias, Rosalía y la crisis de la SGAE
José Miguel Fernández Sastrón es músico, compositor y escritor. Publica su segunda novela, 'El zafiro de la bisabuela', editada por Amazon. Es la continuación de su anterior libro, 'Menos protocolo y más patatas', con los mismos personajes principales. Se trata de una trama divertida que arranca con una petición de mano previa a la boda de Tristán, el hijo insustancial de la marquesa.
Sastrón es un hombre tranquilo que nunca tuvo problemas con la prensa por su boda con Simóneta Gómez-Acebo, hija de la infanta Pilar. Fue un yerno muy querido y, desde la muerte de su suegra, una de las cosas que más echa de menos son los almuerzos dominicales en su casa. La duquesa de Badajoz era una excelente cocinera.
Quedamos para la entrevista en una zona VIP cercana a su casa. Además de hablar de su libro, le pregunto por temas de actualidad como la situación de Julio Iglesias tras las denuncias de sus ex empleadas, la muerte de la princesa Irene y la soledad de la reina Sofía. Y también, en su calidad de músico, por Rosalía y por los problemas (sin solución aparente) de la SGAE, de la que fue presidente.
PREGUNTA. Hazme un resumen sin spoiler de esta nueva entrega.
RESPUESTA. La historia comienza con los preparativos de una boda. La trama principal gira en torno a una joya familiar: un zafiro que se convierte en protagonista y desencadena conflictos importantes dentro de un grupo determinado, donde no faltan envidias y complejos de clase. Empieza con una petición de mano en un ambiente social exagerado, pero real. Ocurre en muchos sitios; en este caso, es una parodia.
P. Estás metido en el mundo artístico. ¿No lo ofrecerías como una serie tipo 'Aquí no hay quien viva', pero en versión aristocrática?
R. No te digo que no. Podría ser una serie y con mucho recorrido. Y, como ya están los personajes principales, se podría alargar lo que se quisiera.
P. Hay personajes que son identificables en la vida real.
R. Aunque los nombres son ficticios, los personajes principales tienen características que pueden ser reconocibles. Y algunas de las anécdotas que relato en el libro las he vivido o me las han contado. Hay una dama que se ha reconocido y me lo ha dicho: le hizo gracia verse reflejada.
"Algunas de las anécdotas que relato en el libro las he vivido o me las han contado. Hay una dama que se ha reconocido y me lo ha dicho"
P. ¿Has conocido a muchos Tristán?
R. El hijo de la marquesa es un tipo sin sustancia: no trabaja ni hace nada; solo ser rico, pero cae bien. Y encima se va a casar con una mujer lista, trabajadora y guapa. Es un vago sublime. Ha nacido en un siglo equivocado. Es un ejemplar fin de raza. Es un perfil que sí existe en mi generación.
P. ¿A tu suegra, la infanta Pilar, le habría gustado la historia?
R. Se habría reído porque tenía mucho sentido del humor. De hecho, algunas de las frases que ella decía las he utilizado: eran geniales. Y el título del anterior libro, 'Menos protocolo y más patatas', era una frase que mi suegra usaba mucho y a mí me hacía mucha gracia. Quería decir que se dejaran de tonterías y que nos pusiéramos a comer.
P. En casa de la marquesa protagonista del libro se come muy bien. En la de tu familia política también. Incluso hay un capellán que se apunta a los almuerzos.
R. Íbamos los domingos y, la verdad, se comía estupendamente. A mi suegra le gustaba cocinar. A mí me mimaba mucho: era su único yerno.
P. ¿Has dejado la música por la afición literaria?
R. Lo que sucede es que la música está en un momento muy delicado. Hay que adaptarse a la inteligencia artificial, que es lo que va a funcionar. Ha cambiado el baremo. Yo he hecho música de encargo: para anuncios publicitarios, para series de televisión. Hoy en día un creativo entra en su ordenador, da determinadas coordenadas y ya tienes una melodía para ese producto. Acabará siendo una herramienta para los músicos.
"El marketing no te da a conocer: construye personajes, historias y crea adicciones. A mí Rosalía me parece una artista; tiene un gran talento y ha entendido en qué etapa estamos"
P. ¿Tienes abandonada la música?
R. Qué va. Tengo un proyecto muy bonito en ese campo. No hay que desterrar lo nuevo. En los años 60, para algunos los Beatles con sus guitarras desafinadas eran una aberración para las orquestas. Y ahora pasa lo mismo con la IA. Acabará siendo igual. Todos los talentos que sepan aprovecharlo harán cosas nuevas. Creo que ha llegado para quedarse.
P. ¿Rosalía es un producto?
R. Ahora cada vez la música es más marketing. Si una canción es buena, tendría que tener entidad por sí misma. El marketing no te da a conocer: construye personajes, historias y crea adicciones. A mí Rosalía me parece una artista; tiene un gran talento y ha entendido en qué etapa estamos.
P. Tanto Rosalía como Amaia Montero cantan a la espiritualidad.
R. Te diré que uno de los sectores a los que más se aproximan los artistas jóvenes es el de la música espiritual y religiosa. Por lo que estoy viendo, hay una gran demanda. Lo que sé es que hay un nicho sin descubrir. Todo es pendular.
P. Has sido presidente de la Sociedad General de Autores. ¿Por qué hay tanto oscurantismo?
R. Más que oscurantismo, lo que hay es una ventana abierta a una realidad. La SGAE está tomada absolutamente por las multinacionales. Las discográficas han puesto de presidente a un guionista audiovisual. Y lo curioso es que para la SGAE lo audiovisual no supone más de un tres por ciento de la recaudación. Me parece una barbaridad que haya nueve representantes de multinacionales para decidir.
"El daño a Julio Iglesias ya se ha hecho, aunque se archive la causa"
P. Muchos artistas se quejan de que las cuentas no son claras en la SGAE.
R. Hay varios procesos judiciales abiertos porque hubo un conflicto en los repartos de dinero. A unos autores se les dio de menos y a las discográficas de más. Y el juez dijo: hay que dar a cada uno lo suyo. Y lo que hizo la SGAE fue pagar a los autores de la caja de los socios, pero no reclamar a las discográficas que devolvieran lo que no les correspondía.
P. ¿Has vivido represalias por hablar así?
R. Cuando fui presidente de la SGAE aparqué mi vida profesional. No me parecía ético ni correcto. Y, en cambio, he visto a otros presidentes que han aprovechado el cargo para promocionar sus carreras. Yo lo que hice fue pelearme con unos y con otros y, al final, no te tienen cariño.
P. ¿Qué opinas de toda la historia tremenda que se ha desatado con Julio Iglesias?
R. El daño ya se ha hecho, aunque se archive la causa. Estuve en el especial que hizo Telecinco para decir que no se correspondía con el personaje que yo conozco. Me quejé de que se hubieran utilizado voces dramatizadas. Es una cosa muy seria y, por lo tanto, hay que tratar el asunto con seriedad. El daño está hecho: aunque se archive, ya queda ese poso de duda. Y se han publicado imágenes de Julio Iglesias para que parezca más plausible la historia. Es una pena.
P. España está polarizada hasta en esto. A los que les gusta Julio Iglesias son de derechas, fachas; y a los que no, de izquierda, rojos.
R. Cuando politizas estas cosas es peligroso. A mí me llama la atención que tanto unos como otros dicen lo mismo dependiendo de quién esté enfrente.
P. ¿Has podido hablar con Julio Iglesias? Tienes buena relación, has estado en su casa.
R. Con él, no. Le mandé un WhatsApp. He tenido contacto con gente cercana que me dijo que estaba muy afectado. Tanto él como Miranda. Me pareció muy correcto publicar el comunicado. Lo que hay son unas denuncias y habrá que ver si es competente la Audiencia o no.
"La princesa Irene era una mujer encantadora, muy abierta, ciudadana del mundo, muy curiosa, muy divertida, muy peculiar"
P. Ha fallecido la princesa Irene. Imagino que la trataste mientras estuviste casado con Simóneta Gómez-Acebo.
R. Era una mujer encantadora, muy abierta, ciudadana del mundo, muy curiosa, muy divertida, muy peculiar. Por eso la llamaban tía Pecu. Siempre estuvo en su sitio.
P. Ha sido muy triste ver a doña Sofía en el funeral con los ojos llenos de lágrimas.
R. Me da mucha pena. Para la reina doña Sofía, era su hermana, su amiga, su compañera, su confidente. Eran complementarias: cada una le daba a la otra lo que necesitaba. Era una unión muy fuerte. Cuando yo tuve cáncer, se preocupaba mucho. A ella se lo habían diagnosticado un mes antes que a mí. Me iba radiando lo que se me venía con esa complicidad de compartir una desgraciada circunstancia. Se portó muy bien conmigo.
José Miguel Fernández Sastrón es músico, compositor y escritor. Publica su segunda novela, 'El zafiro de la bisabuela', editada por Amazon. Es la continuación de su anterior libro, 'Menos protocolo y más patatas', con los mismos personajes principales. Se trata de una trama divertida que arranca con una petición de mano previa a la boda de Tristán, el hijo insustancial de la marquesa.