Paty Sánchez-Flores anuncia su embarazo: “Mi hijo conocerá a sus bisabuelas”
Paty anuncia su embarazo y junto a Javier Millet convertirán a Quique Sánchez-Flores en abuelo por primera vez. En conversación con Vanitatis, habla con honestidad sobre los primeros meses de gestación, posibles nombres y abre su álbum familiar
Paty Sánchez-Flores habla de Javier Millet sin necesidad de énfasis. “Desde que me he casado, todo el mundo me preguntaba cómo era mi vida de casada y yo siempre decía que era mejor que la de novios. Y ahora, esta nueva etapa, aunque no esté siendo un embarazo idílico, está siendo aún mejor, entendiéndonos y queriéndonos como nunca”. Lo dice como quien ordena una experiencia. Primero fue la elección como novio, después como marido, y sin duda, elegirlo como padre de sus hijos es su mejor decisión.
Juntos serán padres por primera vez y, con ello, Quique Sánchez-Flores estrenará el papel de abuelo, mientras que Carmen Flores recibirá a su primer bisnieto. Paty se detiene entonces en un detalle que para ella tiene un valor especial: “Javi y yo aún tenemos a nuestras cuatro abuelas. Que todas puedan ser conscientes de que hay un niño más, verlo crecer porque siguen teniendo vitalidad… es increíble”. Habla desde la conciencia del privilegio. Ella no conoció a sus bisabuelos y por eso le resulta difícil no pensar en su hijo como alguien que llegará a una historia larga, aún viva. Recuerda, casi sin transición, el día de su boda y la manera en que su abuela lo disfrutó. Ese recuerdo funciona ahora como una medida del tiempo.
Desde que supo que iba a ser madre, el pasado se ha convertido en un lugar frecuente. Paty vuelve a su infancia y a lo que entonces parecía evidente. “Que un niño dé las gracias, sea educado y, sobre todo, buena persona es un trabajo constante de los padres”, explica. Durante años observó a su madre hacerlo sin cuestionarlo. “Verla todos los días con nosotros, educándonos, regañándonos… lo veía normal. Esto es lo que hacen las madres. Parece fácil”. Solo ahora identifica lo que había detrás de esa constancia. “Detrás de una persona educada y buena hay alguien que está ahí todo el tiempo”. Habla de Patricia Casanova, su madre, como de una referencia que se activa de forma natural en este momento.
También menciona la importancia de cómo su padre mira a su madre, Carmen Flores y el ejemplo que le dió. La historia familiar se amplía hacia atrás. “Mi abuela luchó mucho por sus hijos, se recorrió escenarios para darles lo mejor y eso es lo que me han transmitido: que cuando eres madre tienes que luchar por darles todo a tus hijos”. Paty reflexiona sobre sus padres y la enseñanza que le han dejado, incluso después de años separados. “Mis padres llevan mucho tiempo separados y, aun así, han logrado mantener la familia unida. Nos han mostrado que, aunque el vínculo de pareja no funcione, eso no significa que deje de existir como familia”. La frase suena sencilla, pero en ella muestra la manera en que entiende la vida: los lazos no dependen de los roles, sino de la constancia y del cuidado que se les da.
El embarazo, sin idealizar
Distingue, sin necesidad de aclararlo demasiado, entre la idea de la crianza y la experiencia concreta del embarazo. En ese punto, Paty no idealiza. Dice que estos primeros meses están siendo difíciles. “Todo el mundo me dice que no me preocupe, que luego se olvida, y puede que sea así”. Reconoce la dimensión casi inexplicable de la maternidad —la capacidad de crear vida—, pero vuelve a lo tangible. Náuseas constantes, una gastroenteritis, muchas horas en la cama, una sensación de incapacidad que no había conocido antes. “Tenía sueño a todas horas y me encontraba mal a todas horas”, resume, sin dramatismo.
Habla también del desconcierto que le ha producido no poder mantener el ritmo de vida saludable que siempre ha llevado. No como una queja, sino como una constatación. El cuerpo ha impuesto sus propias reglas y ella está aprendiendo a escucharlas y también esta muy tranquila gracias al apoyo de sus ginecólogas Esperanza Colom y Lorena Blesa. Todo lo demás —el pasado familiar, la elección de su pareja, la llegada de un hijo— parece ordenarse alrededor de esa espera, todavía incómoda, todavía abierta, pero ya consciente de su lugar en una historia que continúa.
El momento de enterarse
Paty confiesa que no esperaban que llegara tan pronto. En una cita médica le habían comunicado que tenía ovario poliquístico. “Me lo comunicaron de una manera muy fría, diciéndome que me iba a costar más de lo normal quedarme embarazada”, relata. Para ella, ese momento fue duro: aunque no estaba en sus planes ser madre apenas cinco meses después de casarse y pensaba que una vez dieran el paso le iba a costar, la noticia les emocionó. “Nos hizo muchísima ilusión, la verdad, no nos lo esperábamos”, añade, recordando las primeras sensaciones que compartieron.
“Creo que es algo muy general en todos los padres: lo primero que sientes son muchísimos miedos. Yo nunca he sido de llorar y, cada vez que salgo de mi ginecóloga, lloro de alivio, como de soltar el estrés. Agradezco que cada paso esté saliendo bien”, cuenta. Explica que está haciendo un trabajo mental para comprender que es normal sentirse así; lo importante, insiste, es que el niño esté bien, y que cuando llegue el segundo trimestre espera sentirse algo mejor.
“Al final es una montaña rusa. Son muchos cambios hormonales y cosas que no te cuentan o de las que no se habla tanto”, relata, mientras sonríe al hablar de la felicidad que sienten sus hermanos pequeños: el mediano, Quique, y los mellizos Jorge y Pablo. “Aunque aún no sabemos el sexo del bebé, ellos ya fantasean con que va a ser niño y con que cada uno podrá compartir sus aficiones con él. Mis hermanos son lo más importante que tengo en la vida; soy muy afortunada por la familia que tengo y, ahora, por la que voy a formar junto a Javi, que es una extensión de la nuestra. Ambos compartimos esa unión familiar y eso es precioso”.
Posibles nombres y un deseo
Aunque aún no saben si será niño o niña, ambos ya se han puesto de acuerdo en opciones para ambos sexos: "Si es niño me encanta el nombre Nicolás. Es el segundo nombre de Quique, mi hermano mediano, también nos encanta Manu y Bruno". Dice que en caso de que sea niña tiene tres opciones también: "Paty me gusta mucho y también Bárbara y Genoveva" revela.
Otra de las cosas que le encantaría es que tanto su trabajo como el de Javier les permitiera viajar y vivir en distintos lugares. “Para nosotros, cuando éramos niños, no era fácil cambiarnos tantas veces de país, empezar de cero constantemente, cambiar de colegio, de amigos… Pero siempre teníamos la máxima actitud porque mis padres también la tenían. Ojalá nuestros trabajos nos permitan hacer lo mismo con nuestros hijos, porque ahora, mirando hacia atrás, lo valoro muchísimo”.
Así, Paty Sánchez-Flores ha anunciado que espera junto a Javier Millet su primer hijo y deja una reflexión que condensa todo lo que ha contado: “Creo que no hay que juzgar a ninguna madre. No existe un manual de instrucciones; aprendes en base a tus hijos y ellos te enseñan más de lo que imaginas. Lo que sí sé con certeza es que Javi va a ser un padrazo, porque el apoyo que me da, incluso sin entender muchas veces lo que me pasa, es increíble. La maternidad, más que un camino individual, es un trabajo en equipo, y lo importante es construirlo juntos, con paciencia, amor y respeto. Esa es la lección que me llevo y la que quiero transmitir”.
Paty Sánchez-Flores habla de Javier Millet sin necesidad de énfasis. “Desde que me he casado, todo el mundo me preguntaba cómo era mi vida de casada y yo siempre decía que era mejor que la de novios. Y ahora, esta nueva etapa, aunque no esté siendo un embarazo idílico, está siendo aún mejor, entendiéndonos y queriéndonos como nunca”. Lo dice como quien ordena una experiencia. Primero fue la elección como novio, después como marido, y sin duda, elegirlo como padre de sus hijos es su mejor decisión.