Raphael, homenajeado en Boadilla junto a Natalia Figueroa, sus hijos y sus nietos Manuela y Carlos de Arenzana
El cantante da nombre al Auditorio Municipal arropado por toda su familia y se muestra "tranquilo" y recuperado de su bache de salud
Raphael ha estado arropado por toda su familia en uno de los días más especiales de su vida. El cantante recibió este viernes un homenaje de Boadilla del Monte, localidad en la que reside desde hace 51 años, que ha dado su nombre al Auditorio Municipal. Junto a él estuvieron su mujer, Natalia Figueroa, sus tres hijos (Jacobo, Alejandra y Manuel) y parte de sus nietos (Manuela y Carlos de Arenzana Martos), que no quisieron perderse un reconocimiento cargado de emoción. El artista, además, se mostró en plena forma tras el bache de salud sufrido el pasado año, cuando fue diagnosticado de un linfoma cerebral primario, evidenciando que atraviesa un buen momento personal y profesional.
Visiblemente emocionado durante el acto, Raphael agradeció que el reconocimiento llegara de "mi vida, mi gente". "Es mi vida, todo, y mi gente. Qué emoción", declaró ante los medios en el photocall posterior al descubrimiento de la placa conmemorativa que ya luce con su nombre a la entrada del auditorio. Un gesto con el que el municipio ha querido rendir tributo a uno de sus vecinos más ilustres.
La jornada comenzó con una entrevista pública conducida por el periodista Pedro Piqueras, amigo personal del artista, con quien repasó algunos de los hitos de su trayectoria. "Me hace especial ilusión esta entrevista porque somos amigos desde hace años", señaló Piqueras al inicio de la conversación. Durante el coloquio, Raphael evocó sus primeros años sobre los escenarios y recordó que, en sus inicios, "una gran noche era ir de celebración al teatro", subrayando su pasión intacta por la música.
El vínculo del intérprete con Boadilla del Monte fue otro de los ejes del acto. Raphael destacó que en este municipio se siente "muy arropado" y que forma parte esencial de su historia personal y familiar. No en vano, lleva más de medio siglo residiendo allí, donde ha construido su hogar y ha vivido buena parte de su carrera artística. El entorno natural de la localidad contribuye a su bienestar: "Estar aquí, en Boadilla del Monte, donde hay mucha naturaleza, ayuda", ha señalado, en referencia a los paseos por el municipio como parte de su rutina de cuidado personal.
En referencia a su enfermedad, un linfoma cerebral que le diagnosticaron a finales del año 2024, el cantante ha asegurado que se siente "muy mimado y ahí empezó la gente a quererme como persona, que ya no me ven solo como un artista sino como una persona también". A sus 81 años, el cantante se declaró "tranquilo" y aseguró que continúa "trabajando mucho, como siempre", con la intención de llevar al público "una nota de alegría" en sus próximos conciertos. "Siempre estoy preparado", afirmó al ser preguntado por su futura gira.
También tuvo palabras para Natalia Figueroa, su fiel escudera de siempre. "Gran señora, con ella me ha tocado la lotería, con ella me enamoré un día y no ha bajado nunca ese amor", confesó. "Que tu suegro resulte ser tu fan… Para mí eso fue como conquistar dos coronas", ha bromeado el cantautor con Piqueras.
Además del descubrimiento de la placa conmemorativa, acompañado del alcalde de la localidad madrileña, Javier Úbeda, Raphael ha estampado su firma en el Libro de Honor de Boadilla del Monte, y como colofón al homenaje el cantante Pablo López y alumnos y profesores de la Escuela de Música y Danza del municipio han interpretado algunos de los temas más conocidos del artista homenajeado como ‘Yo soy aquel’ o ‘Escándalo’.
Con el respaldo de los suyos y recuperado del revés de salud del pasado año, Raphael afronta esta nueva etapa con la energía y la determinación que han marcado su trayectoria durante más de seis décadas sobre los escenarios.
Raphael ha estado arropado por toda su familia en uno de los días más especiales de su vida. El cantante recibió este viernes un homenaje de Boadilla del Monte, localidad en la que reside desde hace 51 años, que ha dado su nombre al Auditorio Municipal. Junto a él estuvieron su mujer, Natalia Figueroa, sus tres hijos (Jacobo, Alejandra y Manuel) y parte de sus nietos (Manuela y Carlos de Arenzana Martos), que no quisieron perderse un reconocimiento cargado de emoción. El artista, además, se mostró en plena forma tras el bache de salud sufrido el pasado año, cuando fue diagnosticado de un linfoma cerebral primario, evidenciando que atraviesa un buen momento personal y profesional.