Concretamente, al piso donde residen Elena Furiase, su marido Gonzalo Sierra y sus dos hijos. Una vivienda llena de luz, con grandes ventanales, tres habitaciones, dos baños y una terraza en el dormitorio, al que se mudaron al conocer que estaban esperando a su primer pequeño.
La propia actriz lo reveló en una entrevista para 'Nuevo Estilo', hablando de cómo había sido la búsqueda durante meses de este piso. Además de mostrar sus rincones más especiales, su decoración y sus zonas favoritas de la propiedad. "De esta casa lo que más nos llamó la atención fue la luz. ¡Muchísima! En todas las habitaciones hay ventanales", aseguró en la entrevista para Nuevo Estilo.
"La decoración fue poco a poco. Yo me traje algunas cosas de mi casa, mi pareja también de la suya… Y luego, a mí me gustaba mucho Banak Importa. Hablé con ellos y entre las dos partes creamos una casa muy fresquita, con colores suaves", añadía sobre cómo habían ido dando carácter a la vivienda.
Un hogar donde buscaban una meta clara: "Queríamos una casa que evocara la naturaleza: el mar, las plantas, la tierra, jugar con la madera clarita, con colores pastel… Y acogedora, sin grandes ornamentos. Que tuviera muebles bonitos, pero también funcionales, cómodos". Una meta que consiguieron al apostar por tonos de madera clara, piezas en tonos azulados, como el gran sofá esquinero y materiales como la rafia.
Además de añadir muchas plantas, una de las pasiones de Gonzalo Sierra. Una casa donde la cocina también cuenta con mucha luminosidad. Con muebles en blanco brillante, cuenta con mucho espacio de almacenaje. Un punto fundamental para la actriz, que ya confesó en 'AD' que adora coleccionar vajillas: "¡Mi mayor capricho sería comprar siempre vajillas nuevas!".
Una entrevista donde también desveló que le encanta "mezclar antigüedades con diseño contemporáneo". "Por ejemplo, el marco de un cuadro antiguo con una lámpara minimalista", añadía. Una casa llena de personalidad, donde no faltan los textiles estampados, las láminas para decorar las paredes y las fotografías familiares, incluyendo las de su abuela Lola Flores, que adoran compartir con sus seres queridos.